27 agosto, 2012

Lusitania Express

El 16 de agosto nos describieron en las páginas de este periódico, y de manera magistral, el último paso por Extremadura del Lusitania Express. Quizá ya no se llamaba así, pero para una generación entera ese tren tenía una banda sonora muy original, la de aquella canción de Coup de Soup, con la voz grave del cantante, y que recreaba el nerviosismo de una chica que tomaba café en la estación de Cáceres, de madrugada, emprendiendo un viaje que parecía romántico aunque era todo lo contrario. Los trayectos en el Lusitania Express eran fuente inagotable de anécdotas. Recuerdo un compartimento de ocho butacas en el que coincidieron un travesti valenciano que imitaba a Sara Montiel, su novio portugués y una familia colombiana que venía de Lourdes y se dirigía a Fátima en busca de un milagro para su hijo. Las conversaciones eran dignas de comedia de Mihura o Jardiel Poncela. En otra ocasión tuvimos que hacer una colecta para evitar que el revisor dejara tiradas en la estación de Río Tajo a dos chicas italianas y a una pareja de finlandeses, que no tenían ya pesetas para pagar el suplemento del inter-rail. La chica finlandesa se puso mala, le aconsejamos que bajara en Cáceres y la llevamos a una casa de socorro que había en la calle Badajoz. La nórdica no tenía nada grave, pidió beber un poco de agua, el médico puso el botijo encima de la mesa y la muchacha se quedó mirando aquel objeto como si fuera un extraterrestre. Todas estas historias van pasando de lo anecdótico a lo nostálgico, adquiriendo una tristeza melancólica. Se nos ha marchado ya el último tren a Portugal y el próximo tardará bastante en venir.

20 agosto, 2012

Ni buen viento


En el verano de 2003 Portugal era asolado por los incendios y los veíamos venir tranquilamente, porque el viento soplaba de este a oeste. No éramos conscientes del refranero portugués, que dice que de España no llega nunca ni buen viento ni buen casamiento. Los aires que siguen esa trayectoria suelen ser secos y avivan los fuegos de manera que se extienden en todas direcciones. En este verano de cenizas llegó a mis manos un libro escrito por Virginia López, que lleva ya una década de corresponsal en Lisboa y nos ha deleitado con un repaso desenfadado y accesible a los matrimonios relevantes entre españoles y portuguesas. Una obra curiosa para acercarse a esos episodios que nunca aparecían en nuestros libros escolares de historia, donde Portugal se acababa en la negativa a financiar a Colón y el tratado de Tordesillas. La autora de Nem bom vento, nem bom casamento, que es como se titula el libro, se atreve incluso a lidiar con temas tan espinosos como la cuestión de Olivenza y llega hasta los últimos matrimonios ibéricos como el de Saramago y Pilar del Río.  Aterrizando en la actualidad, la autora nos recuerda un hecho anecdótico pero trascendente: no ha habido presidente o mandatario español que se haya dignado pronunciar una sola palabra en portugués. No sé si ante los próximos mundiales de fútbol y juegos olímpicos en Brasil empezaremos a darle a la lengua portuguesa el valor y la importancia que muchos españoles, incluso en la mismísima frontera, niegan a la lengua de Camões. Pero en este asunto, como bien saben los profesores de portugués de Extremadura, parece que toca esperar mejores vientos.

13 agosto, 2012

El robo de los mercados


El jueves por la mañana la edición digital de un periódico titulaba literalmente: “Al menos dos detenidos y cuatro identificados por asaltar mercados”. Como esa misma mañana había escuchado en la radio que las acciones de Bankia estaban triplicando su valor con respecto a hace un mes y se habían revalorizado un 127% en apenas doce días*, pues pensé que se empezaba a hacer justicia. Ya era hora de que se pusieran manos a la obra y empezaran a enchironar a los que, a pesar de la prohibición de las apuestas a corto por parte de la CNMV, se estaban dedicando a dar un pelotazo inmisericorde. Tras tanto tiempo luchando para que los artificios financieros de una élite - que apenas representan un 1% de la población – no nos tengan sometidos al resto del planeta, parecía que las autoridades políticas y judiciales se atrevían a fotografiar de frente y de perfil a los que saben las triquiñuelas y han cocinado las normas para dejarnos pelados a casi todos y llevárselo crudito. Pero todo había sido un malentendido. Cuando horas después pude leer con detenimiento la noticia me di cuenta de que la palabra “mercados” no se refería a los financieros sino a grandes superficies de dos localidades andaluzas, de donde unos sindicalistas se habían llevado alimentos para los necesitados. Pueden criticarse los modos usados por el Sindicato Andaluz de Trabajadores, pero no me negarán que sería más que paradójico que fuera Sánchez Gordillo el primer encausado de esta crisis, en la que ni un solo de los nefastos directivos que ganaban millones de euros al año teme ser llamado a comisaría.

 Publicado en la contraportada de EL PERIÓDICO EXTREMADURA el 13 de agosto de 2012.

* Al día siguiente volvieron a bajar estrepitosamente, como consecuencia de las especulaciones de casino que hay en las Bolsas

06 agosto, 2012

Muy profesional


Sin pena ni gloria pasó por las carteleras aquella película de Bajo Ulloa que se titulaba Airbag. Aunque el público no la trató mal del todo, la crítica fue demoledora y apenas salvó unas cuantas frases y la actuación de Manuel Manquiña.“Profesional, muy profesional”. Esas eran las palabras que repetía con admiración el personaje interpretado por el actor gallego. En la última acepción del diccionario se dice que “profesional” es un adjetivo que designa a quien ejerce su profesión con relevante capacidad y aplicación. Hasta hace poco era un sinónimo de garantía de calidad y ante cualquier dificultad siempre había quien consultaba a uno o incluso se ponía en manos de varios. Pero, como cantaba María Jiménez, se acabó. Ahora el personal sanitario se ve en la tesitura de enterrar sus criterios técnico-profesionales y ahorrar unos euros se convierte en la razón científica de peso. Hasta ahora los recortes tenían nefastas consecuencias en el bienestar de los ciudadanos y sus perniciosos efectos eran fácilmente cuantificables a largo plazo en ámbitos como el educativo. Se da un paso al frente y hay quien se atreve a pedir a los médicos que no ordenen realizar costosas pruebas de diagnóstico a la ligera. Ya no estamos hablando de ratios en el aula ni de kilómetros para ser atendido: estamos discutiendo si podemos ahorrar en un TAC o una ecografía, sin calibrar fatales consecuencias. Tanto hemos despotricado de los políticos profesionales que quizá nos haría falta alguno con los pies en el suelo y la cabeza en su sitio. No sería necesario ni que fuera muy profesional, nos bastaría solo con un poco.

Publicado en la contraportada de EL PERIÓDICO EXTREMADURA el 6 de agosto de 2012

El artículo 40

Algunos de los que más énfasis ponen en llamarse a sí mismos constitucionalistas, suelen padecer olvidos selectivos del texto. Les encantan ...