27 mayo, 2013

Sexador de pollos

Joan Manuel Serrat cuenta en su biografía que fue sexador de pollos. La primera vez que lo leí me llevé una enorme sorpresa, porque no sabía ni que era tan difícil averiguarlo, ni con qué finalidad se hacía. Como cabía esperar, había poderosas razones económicas: a las hembras merecía la pena mantenerlas con vida para que se convirtieran en ponedoras y a los machos había que sacrificarlos al instante, sin gastar un céntimo en su alimentación. Lo de separar por sexos tiene bastantes adeptos entre los economicistas a ultranza, e incluso hay algún miembro del gobierno al que no le duelen prendas en defender la segregación por sexos en las aulas y refrendarlo en leyes que pretenden tildar de avanzadas. Ya se ha dicho casi todo sobre el enésimo intento de hacer una ley educativa monolítica, y muchos seguimos sin entender por qué se rechazó, hace apenas tres años, la oferta del ministro Ángel Gabilondo para que las escuelas e institutos tuvieran un horizonte sin sobresaltos. Reconozco que soy un heterodoxo en materia educativa y que prefiero mil veces el espíritu creativo que podemos ver en películas como Entre maestros o La Educación prohibida, que esa obsesión de examinar, calificar e ir separando, cuanto antes mejor, a los que han de dirigir el mundo de quienes han de obedecer. Me hacen gracia los que quieren combatir el fracaso escolar con más reválidas, como si el vino mejorara aumentando el número de catas. Como nadie quiere ir a Finlandia para copiar lo que hacen allí, esperemos que la ley Wert no acabe siendo un ejercicio mecánico para separar a los que valen de los que no, como hacía Serrat en su juventud.


Publicado en EL PERIÓDICO EXTREMADURA el 27 de mayo de 2013.

23 mayo, 2013

Au revoir, George Moustaki.


A finales de los ochenta compartí piso de estudiante en Cáceres. En un radio-casette de coche autoreverse y con dos altavoces que se conectaban apretando hilos de cobre, escuché durante noches, sin pausa alguna, las canciones de George Moustaki. Recordarlas hoy me ha llenado de nostalgia y me ha traído momentos muy felices. Le Metèque, Ma solitude, Ma liberté, Nadjiejda, Nous sommes deux,.. algunas de ellas todavía se podían escuchar en la vieja máquina de vinilos del bar Amador. Hoy he repasado la letra de Il y avait un jardin, escrita en 1971, adelantada a su tiempo y más actual que nunca. Aquí la dejo para los que no la conocían. Au revoir, George. 

20 mayo, 2013

Esquemas rotos


Cuando un libro o una película se apartan radicalmente de lo esperado decimos que nos rompen los esquemas. Hay quienes lo vemos como un elemento interesante, que nos provoca curiosidad o emoción, y hay otros a los que les saca de quicio. Con ocasión del segundo aniversario del 15M hemos podido escuchar y leer infinidad de opiniones que parecen regirse por el mismo patrón: las de políticos tradicionales de todos los colores, y las de los comentaristas, necesitados de que todo sea como dios manda, y que llevan un par de años naufragando en el intento de comprender aquello que se sale del orden establecido. Y unos les acucian a que se presenten a las elecciones y otros les urgen a que nombren un portavoz y tengan una cabeza visible a la que poder entrevistar, encumbrar o vituperar.

No han entendido nada. No alcanzan a percibir que el éxito del 15M es haber abierto debates imposibles, haber puesto en tela de juicio verdades fabricadas, haber sido el germen de muchas luchas sociales transformadoras y nacidas de abajo hacia arriba,  haber permitido vivir nuevas formas de democracia que no van contra el sufragio universal sino que lo amplían, haber formado a toda una generación de jóvenes en algo tan revolucionario como asistir a una asamblea, contrastar opiniones e intentar llegar a consensos. Uno entiende la prisa de algunos para que el 15M se incorpore a la normalidad, se institucionalice y se ajuste a los patrones preconcebidos de siempre. Cuando eso ocurra será cuando empiece a fracasar. Mientras tanto, sus victorias se saborean en cada rincón del mundo cada vez que se rompen esquemas que, como hemos visto, no nos llevan a ningún lado.

Publicado en EL PERIÓDICO EXTREMADURA el 20 de mayo de 2013.

13 mayo, 2013

Noticias verdaderas


Hace pocos años empezaron a tener su gracia ciertas páginas de internet, con la apariencia de publicaciones serias de periodismo digital, donde se inventaban las noticias más absurdas que uno pudiera haber imaginado. Las de El Mundo Today eran de las mejores y aún me río recordando titulares: “Un cliente se come la factura de El Bulli creyendo que era otro plato”, “La orquesta sinfónica de Madrid incorpora a un perroflauta” o “Abre un Kinder Sorpresa y encuentra una carta de despido”. En un par de años se ha venido abajo el negocio y los ocurrentes guionistas son incapaces de empatar a la realidad: ahora te dicen que en Uruguay han nacido nueve ovejas fosforescentes, que un alemán paga con un billete de 30 euros y le dan el cambio, o que un ministro recomienda lavar la ropa interior cada cuatro días y piensas que son bromas.

Da la sensación de que todo se deba a una estrategia orquestada de la confusión, para que acabemos por no distinguir lo que va en serio de lo que son chistes. Pero lo grave no es que haya gente dedicada a hacernos reír y a reducir al absurdo lo cotidiano, sino que muchos hechos ciertos nos empiezan a parecer fruto de la más ingeniosa de las invenciones.  Y así, inermes y aturdidos, somos incapaces ridiculizar a los responsables de múltiples desaguisados, y no logramos darnos cuenta de las graves consecuencias que pueden traer consigo. El último titular que me impactó hablaba de un hombre que ganó un concurso de monólogos humorísticos leyendo su contrato laboral. Pensé que era mentira, me reí unos segundos y me di cuenta de que lo más absurdo puede ser ya una noticia verdadera.

Publicado en EL PERIÓDICO EXTREMADURA el 13 de mayo de 2013.

06 mayo, 2013

Trazabilidad social




Tras catástrofes como aquella de la colza o casos como el de las vacas locas, en algunos países se pusieron serios con la seguridad alimentaria. Con el tiempo fuimos capaces de pronunciar palabras como trazabilidad”, la posibilidad  de identificar el origen y las diferentes etapas de un proceso de producción y distribución de bienes de consumo. Así, de una lasaña que compramos congelada podríamos saber hasta el nombre del ternero (o del caballo) que fue sacrificado para que su carne acabara allí. Pero con otros productos no ocurre lo mismo y aparecen en nuestras estanterías prendas a unos precios que esconden un gato encerrado. La muerte de centenares de personas en una fábrica textil de Bangladesh nos ha puesto sobre la mesa lo que ya nos advertían y que muchos se negaban a ver. Algunas organizaciones como SETEM llevaban años concienciando a la población  para que mantuviera unos criterios éticos a la hora de consumir ropa producida en situaciones de esclavitud.

Hoy ya no hay excusas: de nada sirve que nuestras empresas nos enmarquen certificados de calidad en sus sedes de aquí, y al mismo tiempo jueguen con el beneficio de pagar 38 euros al mes a niñas que trabajan 72 horas semanales. Deberíamos conocer ya la trazabilidad social de cada producto o servicio que se nos ofrece, algo tan sencillo como poder saber dónde se ha confeccionado y cuáles son las condiciones legales, sociales y laborales de quienes han participado en todo el proceso. Mientras tanto, pensemos que la ropa muy barata puede tener un origen muy sucio: en nuestra mano está ser cómplices de la esclavitud o no.        

                  Publicado en EL PERIÓDICO EXTREMADURA el 6 de mayo de 2013

03 mayo, 2013

Quin dia feia, amics



Quin dia feia, amics!
Quin dia feia, amics…
La dolça Adela va venir amb el mapa d’un lloc nou per descobrir
Amb les claus d’una moto que ens deixava el seu veí.
Quin dia feia, amics!
L’Adela deia “sóc aquí per rodolar entre la civada
I tocar-nos fort en el molí, contant ocells que emigren, fugint d’un país trist”
Quin dia feia, amics
No n’heu vist molts així
I l’Adela volia passar-lo amb mi!
I vaig girar-me i li vaig dir que seria divertit
I vaig girar-me i li vaig dir: “que bucòlic i bonic”
I vaig girar-me i li vaig dir: “la propera clar que vinc”
I vaig girar-me i li vaig dir, i vaig girar-me i li vaig dir:
Ara no, no, no! No m’interrompis!
No veus que estava inspiradíssim escrivint-te una cançó?
Ja s’aclarien els contorns d’un gran tema pop folk
Que congelarà per sempre això tan especial que hi ha entre els dos,
Que hi ha entre els dos…
Ara no, no, no! No m’interrompis!
No veus que estava inspiradíssim escrivint-te una cançó?
Ara que em quedava un vers per rimar amb els teus cabells,
Ara que quasi es pot sentir l’olor de la teva pell en el paper,
En el paper…

¡Qué día hacía, amigos!
Qué día hacía, amigos…
La dulce Adela vino con el mapa de un lugar nuevo por descubrir
Con las llaves de una moto que nos dejaba su vecino.
¡Qué día hacía, amigos!
Adela decía “Estoy aquí para rodar entre la avena
Y tocarnos fuerte en el molino, contando pájaros que emigran, huyendo de un país triste”
Qué día hacía, amigos
No habéis visto muchos así
¡Y Adela quería pasarlo conmigo!
Y me giré y le dije que sería divertido
Y me giré y le dije: “Qué bucólico y bonito”
Y me giré y le dije: “La próxima claro que vengo”
Y me giré y le dije, y me giré y le dije:
¡Ahora no, no, no! ¡No me interrumpas!
¿No ves que estaba inspiradísimo escribiéndote una canción?
Ya se aclaraban los contornos de un gran tema pop folk
Que congelará para siempre esto tan especial que hay entre los dos,
Que hay entre los dos…
¡Ahora no, no, no! ¡No me interrumpas!
¿No ves que estaba inspiradísimo escribiéndote una canción?
Ahora que me quedaba un verso para rimar con tus cabellos,
Ahora que casi se puede sentir el olor de tu piel en el papel,
En el papel…


El artículo 40

Algunos de los que más énfasis ponen en llamarse a sí mismos constitucionalistas, suelen padecer olvidos selectivos del texto. Les encantan ...