30 diciembre, 2013

1983

Entre mis pocas habilidades está la de acordarme de casi todos los años vividos: me dan una cifra y la sitúo en el tiempo, con hechos que fueron noticia o con anécdotas de las que fui testigo. En 1983 estaba todavía en el instituto, en las clases de Filosofía comenzábamos a razonar y debatir sobre lo que en aquellos momentos era actualidad y recuerdo, como si fuera hoy, que estuvimos hablando sobre la ley del aborto de aquel año, partiendo de la lectura de un artículo de Savater.


Jamás pude imaginar que en una cuestión como la interrupción voluntaria del embarazo podríamos regresar treinta años atrás, como si fuéramos Michael J. Fox en una de esas películas que tanto reponen en estas fechas. Todo parece indicar que empezaremos de nuevo, que volverán a anunciarse viajes a Londres para las que tengan dinero, y que regresarán los insalubres abortos clandestinos para las pobres. Lo que no sabemos es si la influencia en el Gobierno de las sectas religiosas se parará aquí o se aprovechará el tirón para reformar también la ley del divorcio (contra la que tanto luchó Alianza Popular), hasta que acabemos con el retorno del permiso patriarcal a las mujeres para sacarse el pasaporte o abrir una cuenta bancaria. Porque lo peor de todo este despropósito de Gallardón es que las creencias religiosas de una parte de la población se están imponiendo por ley a la totalidad, y que se sigue considerando a las mujeres como seres inferiores, sin capacidad para regir sus vidas y con necesidad de ser tuteladas. La nueva ley solo traerá tragedia e injusticia, así que tengamos memoria para recordar quiénes nos han devuelto a 1983 sin máquina del tiempo (y sin haberlo pedido).

Publicado en EL PERIÓDICO EXTREMADURA el 30 de diciembre de 2013.

23 diciembre, 2013

En estos días

Unos amigos mantuvieron durante bastante tiempo la sana costumbre de aprovechar estas fechas para un gran viaje anual, normalmente a lugares más cálidos, y en los que apenas hubiera un atisbo navideño. Al regreso nos contaban historias curiosas de Senegal o de la Amazonia brasileña, alejados de comilonas, compromisos, excesos, compras, derroches, regalos y mil sustantivos similares que pueden imaginar.  Seguro que todo el mundo conoce a alguien a quien le gustaría huir durante estos días, pasar rápidamente las hojas de este calendario construido sobre ritos y celebraciones, en los que el sol y la luna fueron sus primitivos protagonistas naturales, y sobre los que dioses, reyes y tribunos han ido colocándose para mayor gloria de sí mismos.


Pero no voy a plantarles una monserga y ponerme a maldecir sobre los divertimentos del personal. En un mundo en el que cada vez son más frecuentes los encuentros virtuales y donde el roce de la piel o la mirada en los ojos es casi un comportamiento sospechoso, no está de más aprovechar los escasos huecos del calendario para dar rienda suelta a las relaciones humanas y sociales. Para gustos se hicieron los colores y que cada uno haga lo que le venga en gana, pero sin olvidar que tan respetable es hacerse un bufanda de espumillón y cantar villancicos hasta el amanecer, como hacer mutis por el foro camino de Nueva Zelanda para bailar danzas maoríes con quienes festejan el solsticio veraniego. En estos días, hagan lo que quieran, no molesten a nadie y no den ni exijan explicaciones. ¿Acaso hay mejor manera de intentar ser feliz?

Publicado en EL PERIÓDICO EXTREMADURA el 23 de diciembre de 2013.

16 diciembre, 2013

Tener y no tener


Han pasado más de diez días desde que nos dejó Mandela y algunos sentimos cierta indignación ante el espectáculo de hipocresía que hemos podido presenciar: apenados asistentes al funeral, como Cavaco Silva, que en su día se negaron a pedir su libertad, por no hablar de mandatarios de partidos políticos que tildaron a Madiba de terrorista hasta anteayer. Pero esto no es nada comparado con la  vergonzosa doble moral que durante dos semanas se viene derramando por parte de medio mundo y que se refiere a otros sistemas de apartheid y de discriminación que en nada se diferencian de aquel contra el que el venerado líder africano luchó durante toda su vida.

Hoy nos avergonzaría discriminar abiertamente en función del color de la piel pero no hay ningún rubor en hacerlo por otros motivos. Así, por ejemplo, permitimos que un rubio con dinero se instale a vivir en una casa de Mallorca, aunque impedimos que una mujer de Mali y su hija intenten salvar sus vidas cruzando a este lado del estrecho. Por no mencionar determinados usos y costumbres, como el que permitió saltarse la lista de espera a la señora de un Consejero castellano-manchego, y de los que cualquiera de ustedes conoce casos parecidos y a diferente escala. Alabamos ahora a quien terminó con las burdas discriminaciones raciales en Suráfrica, pero falta valor para acabar con la más importante de todas, la que oprime a demasiadas personas de este mundo y de la que se benefician unos pocos. Nadie lo explicó mejor que Sancho, cuando afirmó que “dos linajes solos hay en el mundo, que son el tener y el no tener”.


Publicado en EL PERIÓDICO EXTREMADURA el 16 de diciembre de 2013

09 diciembre, 2013

Puentes


Hay algunas personas que no sentimos excesiva pasión por lo que hay detrás de nuestros días festivos, bien porque no comulgamos con una constitución que nos gustaría reformar de cabo a rabo, o bien porque no acabamos de creernos misteriosas concepciones inmaculadas. Eso no nos resta interés y alegría por disfrutar de algún día vacacional extraordinario, incluso si se tiene la suerte de ejercer una profesión entretenida y gratificante, porque el trabajo es muy importante en el vida, sin duda, pero no es la vida.

Resulta curioso que cada vez que se juntan tres días de holganza, que no es lo mismo que la holgazanería, salga una legión de voceros apocalípticos con un sermón sobre la productividad que parece salido del cajón de guionistas de Intereconomía. Y es que quienes hacen los números sobre lo que se pierde en estos fines de semana prolongados suelen ocultar muchos datos, como el hecho de que seamos el segundo país europeo con menos festivos. Además, tampoco tienen en cuenta que puentes como este son la tabla de salvación trimestral de muchos hoteles, restaurantes, agencias de viaje y, sobre todo, casas rurales.

Nos vanagloriamos de que nuestra primera industria es el turismo y quizá eliminar los días festivos sea una manera bastante estúpida de tirar piedras sobre nuestro propio tejado. Ser más productivos no depende tanto de las horas de presentismo laboral sino de otros muchos factores, desde la organización del trabajo a la eficiencia del mismo, sin olvidarnos que un merecido descanso, como el de este largo puente, es también uno de lo mejores estímulos. Disfruten lo que queda del puente, si pueden.

Publicado en EL PERIÓDICO EXTREMADIRA el 9 de noviembre de 2013.

02 diciembre, 2013

Fundido a negro

Ya han liberado en Rusia a todos los activistas de Greenpeace, aquellos que estaban encarcelados desde septiembre por encadenarse a una plataforma de Gazprom en el ártico. En cambio, tres de las cantantes de Pussy Riot continúan encarceladas por un crimen tan horrible como el de actuar en una iglesia. No hace falta que les diga que no corren buenos tiempos para expresar lo que se quiera y para protestar contra lo que no se está de acuerdo: hace un frío que parece llegado de Siberia, y sus aires represores se han colado hasta el Consejo de Ministros en forma de anteproyecto de seguridad ciudadana. Y allí está tan pancho Jorge Fernández Díaz, esperando a que le demos las gracias por haber atenuado algunas barbaridades con respecto a las primeras filtraciones de dicha ley.

Mientras tanto, la radiotelevisión valenciana se funde a negro, dejando en la estacada a cientos de periodistas y técnicos, a los que les obligaron a realizar programas vergonzosos y emitir información manipulada durante años y con una gestión pésima de sus directivos. Nos lo están poniendo difícil para que no nos organicemos y para qué pensemos que todo está perdido, porque multar con 600000 euros la convocatoria o asistencia a cualquier reunión o manifestación solo cabe en la mente de quien es muy poco demócrata. Si fuéramos pesimistas, pensaríamos que estamos a punto de un gran fundido a negro, como el del viernes en Valencia, pero uno tiene la esperanza de que haya una mayoría de gente con aprecio por sus propias libertades y con agallas para impedir los atropellos de algunos que se parecen demasiado a Putin. Tanto que podríamos pensar que son sus hijos.

Publicado en EL PERIÓDICO EXTREMADURA el 2 de diciembre de 2013.

Exilio entre comillas

Un sábado por la tarde de hace muchos años, justo después de los dibujos animados japoneses, emitieron una película basa...