04 febrero, 2026

Canciones dedicadas

 En la radio de finales del siglo pasado todavía existían espacios de canciones dedicadas. Se escribía por carta a la emisora, la locutora leía la misiva del oyente con felicitaciones para el familiar que cumplía años y acababa pinchando la canción favorita del homenajeado. Como hoy ya puedes felicitar con un vídeo y música a través de las redes sociales, imagino que apenas quedarán ya cadenas de radio a las que lleguen cartas escritas a mano, con destinatario, remitente y sellos de franqueo.

Sin embargo, sí que se continúan componiendo y dedicando canciones, ya sea a personajes ilustres o a personas anónimas. Se siguen musicando poemas escritos hace siglos e imagino que también se escribirán nuevas letras para melodías que ya existían. El galardonado Bob Dylan nos cantó la historia del boxeador Rubin Carten en “Hurricane”, los australianos de Midnight Oil reivindicaron la devolución de tierras a la población aborigen en su canción más conocida, y el Enola Gay” de OMD nos hablaba de la primera bomba atómica lanzada en Hiroshima.

 

A algunas personas nos gusta que siga habiendo músicos e intérpretes que dediquen canciones a buenas causas verdaderas. Aquel mismo sábado en el que ejecutaron a balazos a Alex Pretti, Bruce Springsteen compuso de un tirón Streets of Minneapolis. La grabó cuatro días después y, al igual que hacían los juglares y trovadores que recorrían el mundo contando cuentos e historias, sus palabras se han convertido en un auténtico himno para quienes no creen en el racismo, en la xenofobia, en la militarización de estética neonazi de cuerpos parapoliciales que solo aportan inseguridad, arbitrariedad, violencia y muerte a quienes no parecen ser auténticos americanos.

 

No sé si volverán a ponerse de moda canciones que sigan la senda de aquellas jarchas que reclamaban libertad sin ira, de los compases que nos recordaban a los últimos fusilados al alba, de guitarras que galopaban con versos de Alberti, de la lluvia a cántaros que pedía Pablo Guerrero, de los poetas andaluces de Aguaviva, de la libertad de Miguel Hernández cantada por Serrat, de L’Estaca de Llach, del Grândola de Zeca Afonso, de la playa Girón de Silvio o de los homenajes que Labordeta y Amaral rindieron a Víctor Jara con 50 años de diferencia.

 

Reconforta saber que en el mundo de la música hay generaciones de jóvenes con talento que siguen dedicando canciones a quienes más lo necesitan, ya sea a las olvidadas de Pedro Pastor, o de nanas urgentes para Palestina como la de Marwan. Pero no quisiera pasar por alto las palabras de Billie Eilish, de tan solo 24 años, en la entrega de los premios Grammy. Lejos de cerrar los ojos ante esas infames patrullas que detienen a niños, disparan sin preguntar e intentan detener por extranjera a una mujer cherokee, ella supo resumirlo todo en una frase: nadie es ilegal en tierras robadas.

 

Ojalá la canción de Bruce siga despertando las conciencias dormidas y se cree un estado de opinión que acabe con las barrabasadas del ICE y de quienes los alientan ideológicamente, tanto al otro lado del Atlántico como aquí, donde seguro que habría voluntarios para hacer algo parecido.  

 

Publicado en  el diario HOY el 4 de febrero de 2026




21 enero, 2026

Bondades y maldades

 

Desde finales del año pasado he venido leyendo con atención en estas mismas páginas algunos textos sobre la bondad y la maldad de quienes habitan esta tierra extremeña. Comenzó Alonso de la Torre poco antes de las campanadas con una taxonomía ligeramente sarcástica de la extremeñidad fetén, mientras que Marce Solís le dio una vuelta al asunto con una irónica comparativa entre el extremeño “como dios manda y de toda la vida” frente a estas paisanas y paisanos blandengues carentes de la marcialidad imperante del momento.

 

Casi sin darnos cuenta estamos ya enfilando el final de este enero tan lleno de sorpresas. Además de observar con atención el proceso de negociaciones para gobernar la región, también hemos tenido que desempolvar los viejos atlas escolares para ubicar Groenlandia, preocuparnos por las mujeres de Irán, no olvidarnos de que el genocidio en Gaza prosigue y descubrir que los premios Nobel de la Paz se pueden realquilar o traspasar como si fueran el local de la esquina. 

 

En este maremágnum nos encontrábamos cuando llegó a nuestras pantallas la imagen de una joven madre de familia siendo ejecutada cuando conducía su coche junto a su casa de Minneapolis. Y es entonces cuando a uno comienza a preocuparle para qué querrán los trumpistas más próximos llevar las riendas de la educación. ¿Acaso para reimplantar una nueva formación del espíritu nacional e internacional en el que quien tenga más fuerza, más armas, más músculo y menos reparos morales pueda hacer lo que le dé la gana por encima de consensos históricos y acuerdos internacionales?

 

En las escuelas no se debe adoctrinar de ninguna manera. No es el espacio ni el momento de inculcar nada sino de dar herramientas y conocimientos amplios para que cada niña y cada joven conozca de forma objetiva la Historia con mayúsculas y aprenda a respetar a todo el mundo sin excepciones. Por eso creo que nadie debería ignorar que existen Derechos Humanos, esos que se tuvieron que escribir tras una guerra con millones de muertos, holocaustos y bombas atómicas. Conocer esos treinta artículos y lo que suponen, la necesidad de que se cumplan de manera efectiva en todos los lugares de la tierra y que no discriminen a nadie, esa será la piedra angular sobre la que construir sociedades en las que todo el mundo pueda sobrevivir y nadie tenga que malvivir.

 

Se llamaba Renée Good la mujer ejecutada en Minneapolis. En la entrega de los Globos de Oro pudimos ver en las solapas de actores y actrices una chapa con dos palabras en inglés: “be good”. Además de una clara referencia a Renée, es también un alegato para que no nos dé vergüenza practicar la bondad, conocer nuestros derechos y no negárselos a los que son diferentes, a quienes tienen otro aspecto, han venido de lejos para huir de la muerte o sufren carencias de todo tipo.

 

No sé si en los próximos días estas páginas volverán a llenarse con más posturas intransigentes y divergentes o acabaremos encontrando un denominador común donde encontrarnos sin destrozarnos. Sigo pensando que la lectura comprensiva de lo que se aprobó aquel 10 de diciembre de 1948 nos vendría muy bien a todo el mundo.

Publicado en el diario HOY el 21 de enero de 2026 

 



07 enero, 2026

Un abismo llamado Trump

Hace cinco años toda la prensa tenía en portada y a cinco columnas la misma noticia. Este mismo periódico era un buen ejemplo, con una imagen del Capitolio asaltado por el Trumpismo en un intento de impedir que el Congreso ratificara a Biden como vencedor en las elecciones de noviembre de 2020. Muchos pensamos que este personaje ya no podría levantar cabeza y que su nivel de desprestigio había tocado fondo, incapaz de desautorizar a aquellos tipos ataviados con cuernos por la sede de la soberanía democrática.

Pero ya vamos sabiendo que las ideas e intenciones del presidente de Estados Unidos, y de sus seguidores en medio mundo, no van a tener ningún miramiento con nadie, se van a pasar por alto cualquier consenso internacional y no se descarta que pongan patas arriba todos los logros y avances que la humanidad había logrado tras el final de la Segunda Guerra Mundial.

Los que ya tenemos algunos años recordamos también otras invasiones relámpago con captura del dirigente local acusado de narcotráfico. En 1989 vivimos casi en directo en Panamá la ejecución sin miramientos de Juantxu Rodríguez, un fotógrafo de treinta y un años nacido en Casillas de Coria y que acompañaba a la periodista y escritora Maruja Torres. No fueron los Bush, ni el padre ni el hijo, dos hombres dedicados a sembrar la paz en el mundo y a ambos se les conoce por haber sido agitadores de avisperos en los que las víctimas siempre acababan estando lejos de Washington o California.

Ahora le ha tocado el turno a otro país más de lo que los estadounidenses denominan su patio trasero, un lugar en el que pueden entrar y hacer lo que les venga en gana, como hace el matón de la clase en el colegio o el mafioso de barrio que tiene a todo el mundo controlado. La diplomacia en este segundo mandato de Trump va camino de convertirse, a pasos agigantados, en un término cuasi arcaico y que en breve tendremos que explicar con una nota a pie de pagina.

Ha sido Venezuela, pero podría haber sido cualquier otro lugar. Con Trump hay una cosa que nos facilita mucho cualquier análisis de intenciones: es tan primario que casi ha confesado que le importa un pimiento la democracia en ese país porque lo que él quiere es el petróleo. Quienes defendemos la paz y los Derechos Humanos sí que tenemos una gran preocupación por lo que está ocurriendo. Si Trump puede hacer esto con Venezuela, ¿quién podrá afear a Putin que no recomponga para Rusia el antiguo mapa de la URSS? ¿Quién podrá evitar que China haga lo propio con Taiwán o se vengue de Japón por sus matanzas del pasado? ¿Qué hará Europa si Trump se apodera de Groenlandia? ¿Y si no hubiéramos calibrado las consecuencias globales de tener en las principales potencias nucleares del planeta a dirigentes que podrían comportarse como monos pertrechados con metralletas?

Es urgente construir la paz y no preparar guerras. Hitler y Trump fueron refrendados por las urnas, pero la Historia nos ha enseñado que lo del primero acabó muy mal y que el segundo nos dirige al abismo.

Publicado en el diario HOY el 7 de enero de 2026 

 


 



24 diciembre, 2025

Elecciones, viajes y alforjas

No sé si seré de las pocas personas en la región que me vi de principio a fin el primero de los debates electorales televisados en Extremadura, en el que casi una decena de hombres y dos mujeres iban interviniendo de minuto en minuto, y del que poco se pudo sacar en claro: el formato no servía para debatir y contrastar opiniones, tampoco era útil para exponer las grandes ideas y proyectos para la región, pero nos permitió conocer a formaciones nuevas y algunas que llevan tiempo en el panorama político regional.

Tras ver aquel vendaval de intervenciones, y sin entrar en el fondo de sus propuestas, me pareció que las dos únicas mujeres que participaron en el debate de Canal Extremadura sobresalían muy por encima de todos los restantes en claridad a la hora de expresarse, en saber comunicar sus mensajes y en dar la sensación de que estaban a la altura.

Días después me enteré de que iba a haber otro debate en RTVE, aunque solo de las formaciones con representación parlamentaria. Me parecía que ese formato sí podría ser esclarecedor para el electorado, que las dos mujeres que más habían brillado con su oratoria tendrían mucho ganado de antemano ante un ultraderechista que elevaba demasiado la voz, y frente a un candidato del PSOE que ni supo ni pudo exponer su proyecto por tener que defenderse de sus juicios pendientes.

Al saber que la presidenta Guardiola no iba a ir al debate de RTVE pensé que estaba perdiendo una oportunidad de oro para noquear a sus dos seguidores más cercanos, a los que por distintos motivos podría haber dejado sobre la lona. El resultado de ese segundo debate sirvió para dejar el terreno libre a la ultraderecha en su lado del tablero, y para visualizar la debilidad de Gallardo y de su partido a nivel estatal, mientras que Irene de Miguel fue descubierta y alabada por los comentaristas de la meseta castellana, tanto por sus habilidades en el debate como por su capacidad para revalidar acuerdos entre Podemos, IU y otras fuerzas de la izquierda.

El resultado de todo esto nos recuerda un famoso dicho castellano sobre viajes y alforjas: Guardiola vence aunque no ha logrado la ansiada mayoría absoluta que pretendía y sí sale fortalecido quien desde la ultraderecha había propiciado este adelanto electoral, lo que le permitirá sacar más pecho que a su propio líder nacional en su periplo extremeño.

El PSOE tendrá que recomponerse a fondo y a la izquierda ha surgido -¡y desde Extremadura!- un ejemplo para todo ese color político a nivel estatal: solo incluyendo a todas las sensibilidades, trabajando desde el terreno y no solo en las instituciones sino también en las calles y movimientos sociales, es como logrará asentarse una opción política que puede aportar mucho en la defensa de las personas más desfavorecidas.

No sabemos cuándo volveremos a ser el centro de atención de todo el país y si todo esto habrá servido para que nos conozcan un poco más, con nuestros esplendores y alguna miseria. Parece que en 2026 nos traerán más episodios de esta serie y el próximo será el 8 de febrero en mi querida tierra aragonesa. 
 
Publicado en el diario HOY el 24 de diciembre de 2025 
 





 

10 diciembre, 2025

Las profesoras


Hace un par de años escuché por primera vez que los adolescentes varones españoles se sentían acechados por leyes que pretendían garantizar que el cortejo de asedio o el acoso sexual dejara de formar parte de las ancestrales costumbres ibéricas y fueran sustituidas por el consentimiento. En aquel momento me hubiera gustado poder hablar con alguno de esos chavales para que me explicaran en qué consistía ese acecho propugnado por nuevas leyes, qué iban a “perderse” por culpa de normas que establecían que solo una afirmación clara y nítida debía ser válida, pronunciada con la imprescindible y total libertad para tomar decisiones conscientes y nunca bajo los efectos de sustancias, bebedizos o amenazas, ya fueran sutiles o toscas de toda la vida.

 

Estos primeros días de diciembre suelen recordar los medios aquella entrevista a Ana Orantes, en la que se atrevió a contar los cuarenta años de su vida bajo constante violencia y maltrato. A ella solo le sirvió aquel desahogo para vivir trece días más y ser acuchillada por el mismo asesino con el que se había casado y malvivido. En Extremadura, también a primeros de diciembre y casi tres décadas después, ha comenzado una campaña electoral donde el machismo, la violencia de género o las instituciones encargadas de que no se produzcan ni proliferen están saliendo en las pantallas televisivas y en los periódicos. Parece mentira que casi tres décadas después de la muerte de Ana Orantes haya quien frivolice con una violencia claramente definida y que se ha llevado por delante a tantas víctimas como la suma de muchos terrorismos.

 

Leo que fue en la plaza de San Jorge de Cáceres donde el representante del trumpismo patrio abrió su campaña electoral en Extremadura y salió en defensa de determinados chavalitos, arremetiendo contra las docentes con unas palabras que he intentado transcribir al pie de la letra: “…Aparte de muchas de las profesoras que padecen estos muchachos que están por aquí, que en los institutos tienen que estar aguantando…de todo. Porque es que decís cualquier cosa y… ¡machistas!”.

 

Espero que en los próximos días se abandonen los mini vídeos para impactar en redes sociales y se hable y se debata con seriedad de lo que importa a todo el mundo sin excepción: de tener una sanidad pública que cure sin mirar la cuenta corriente del enfermo, de comunicaciones que lleguen a todos los rincones y que sean sostenibles, de reforzar la Universidad pública que tenemos, de dotar a las escuelas e institutos de medios suficientes, instalaciones dignas y ratios manejables para el profesorado, de mejorar los servicios sociales, de conservar el medio ambiente, de apoyar a quienes trabajan la tierra, de cuidar la cultura y a quienes aquí la crean, o de evitar que el artículo 47 de la Constitución se incumpla a diario sin que haya juez ni fiscal que intervenga frente a la especulación.  

 

Pero no olvidemos, como canta Pedro Pastor, a las maestras y profesoras, a las que el neotrumpismo patrio menosprecia y quiere colocar en el punto de mira por cumplir estrictamente con su deber: educar en Derechos Humanos e intentar evitar que cada año se sumen más nombres al de Ana Orantes.


Publicado en el diario HOY el 10 de diciembre de 2025. (Día de los Derechos Humanos).






26 noviembre, 2025

25 de noviembre

Ayer fue uno de esos días teñidos de color violeta en el calendario, diferente al 8 de marzo pero con mucho en común. Todavía habrá quien no sepa por qué cada 25 de noviembre se celebra el día internacional para la eliminación de la violencia hacia las mujeres, ni tampoco conocerán la historia de tres hermanas que vivieron en una isla del Caribe y que fueron asesinadas un 25 de noviembre de 1960.

 

Minerva, Patria y María Teresa Mirabal tuvieron la mala suerte de vivir en la República Dominicana bajo el yugo de Rafael Leónidas Trujillo, uno de los más sangrientos dictadores de América Latina, que sometió a su población a torturas y desapariciones forzadas, dejó miles de víctimas y estableció un régimen de tortura y persecución política con un control absoluto del Estado. Las hermanas Mirabal se habían atrevido a poner en cuestión la injusticia generalizada que vivía todo el país y habían creado una agrupación política llamada 14 de junio, por lo que fueron detenidas, violadas y torturadas. Tras salir de prisión el dictador ordenó su asesinato, fueron secuestradas, ahorcadas y rematadas a tiros, para arrojarlas finalmente por un barranco y simular un accidente de tráfico.

 

En días como estos es necesario sacar a la luz cómo se las juegan las dictaduras, qué barbaridades cometen y qué consecuencias tan graves han tenido para la vida de las personas. Y es imprescindible hacerlo en un tiempo en el que se dulcifican las tiranías del pasado y se llama dictadura, con una ligereza insultante, a gobiernos que podrán cometer muchos errores pero que distan mucho de serlo.

 

Entre los varones más jóvenes se va extendiendo cada vez más una afinidad a ideas xenófobas, de corte neofascista y con un altísimo componente machista. Algunos pretenden justificar este fenómeno debido a que las leyes contra la violencia de género les tienen oprimidos y que se sienten poco menos que desplazados. Así que llevamos unas 1300 mujeres asesinadas desde que empezaron a contarlas, algo que para vergüenza de toda nuestra sociedad no comenzó hasta el siglo XXI, y ahora nos viene una camada negra, como la que filmara Manuel Gutiérrez Aragón en 1977, pidiendo amparo.

 

Me pregunto si hemos aprendido y enseñado la Historia como es debido, si estamos dejando colarse en nuestras pantallas una nueva versión de lo sucedido, unos hechos alternativos que no se parecen en nada a lo que realmente ocurrió y que solo sirven para incubar un huevo de la serpiente como el que dirigiera Ingmar Bergman.

 

Habrá que pisar las calles nuevamente para no olvidar jamás a mujeres como las hermanas Mirabal, las víctimas de aquel 25N del siglo pasado. Habrá que seguir mostrando que somos mayoría quienes creemos en la igualdad y en los Derechos Humanos, habrá que enseñar la Historia con mayúscula antes de que el penúltimo influencer descerebrado convenza a los gallitos del corral con historietas en los que el macho está en peligro de extinción. ¿Serviría de algo que fuera delito la apología del fascismo o la minimización y negación de la violencia machista? Quizá no. Así que tendremos que recordar cada 25 de noviembre: porque el olvido también mata.

 

Publicado en el diario HOY el 26 de noviembre de 2025 

 



 

12 noviembre, 2025

Memorias y desememorias

Creo que fue en 2004 cuando se estrenó la película Roma, la que dirigió Adolfo Aristarain y con José Sacristán, Juan Diego Botto y Susú Percoraro como protagonistas. De ella se me quedó grabada una escena en la que la protagonista afirmaba algo parecido a que los seres queridos, los que se nos van físicamente, permanecen de alguna manera mientras haya quien se acuerde de ellos. No cabe duda de que tener memoria es una virtud que no debiera tener detractores de ningún tipo, de ahí que no se acabe de entender el interés de los más retrógrados en que ya no se hable más de quienes están en las cunetas y sí de quienes ganaron batallas (algunas inexistentes) durante el medievo.

 

Nuestros antepasados también decidieron escribir lo que había ocurrido para que aquellos hechos y personajes destacados pudieran ser rememorados posteriormente: si no fuera por Tucídides quizá no sabríamos casi nada de la guerra del Peloponeso y gracias a Tito Livio nos hacemos una idea de lo que fue Roma desde la fundación de la ciudad. No hay discurso grandilocuente que no acabe mencionando aquella advertencia para los pueblos que ignoran su pasado y que estarán condenados a repetirla. La frase vuelve a estar de moda desde hace ya varios años en Europa y otros lugares del planeta, porque se viene reproduciendo un calco de lo ocurrido en la misma década del siglo XX. Así que no estaría de más desempolvar los libros escritos por historiadoras e historiadores de verdad y repasar todas las tragedias de aquellos años, con sus causas y sus consecuencias.

 

Si creemos que cultivando la desmemoria seremos más felices, estaremos cometiendo un craso error: la desmemoria es una enfermedad silenciosa, de las que comienzan por no causar ningún dolor pero que van minando los cuerpos hasta que ya no hay manera curar. Ojalá no nos encontremos en ese momento aciago de estar incubando, nuevamente, un mal del que conocemos todas sus consecuencias porque están más que documentadas y sobre ellas hay literatura, cine y arte que nos las han plasmado de mil maneras. Si hoy tenemos un importante porcentaje de adolescentes varones que frivolizan con regímenes dictatoriales de corte fascista, quizá no sea solo por una pérdida de memoria sino por no haber llegado nunca a conocer las terribles consecuencias humanas y sociales que trajeron todos aquellos regímenes en los que el racismo, la discriminación y la aniquilación de todas las libertades camparon a sus anchas.

 

En 2004, el mismo año en que se estrenó la Roma de Aristarain, publicó Ángel Campos Pámpano su Semilla en la nieve, con aquellos dos versos que se te quedaban agarrados al alma. Han pasado ya dos décadas desde entonces, nos podrán derogar mil leyes de memoria e incluso declarar la desmemoria como norma de obligado cumplimiento, pero será imposible que la amnesia colectiva se convierta en una nueva pandemia, porque aquel “mientras pueda pensarte, no habrá olvido” se acabará reescribiendo en el viento, se descubrirá la verdad, se hará justicia, se reparará el daño causado y se lograrán garantías para que no se repita nunca jamás.
 






Canciones dedicadas

 E n la radio de finales del siglo pasado todavía existían espacios de canciones dedicadas. Se escribía por carta a la emisora, la locutora ...