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12 abril, 2010

Inexorable

No soy bueno contando chistes y tampoco me apasionan demasiado. Me hacen gracia aquellos en los que hay malentendidos y juegos de palabras, como aquel de dos bilbaínos que iban caminando por la calle, vieron a lo lejos un cartel en el que se leía aceros inoxidables y uno de ellos pregunta con acento cerrado: - ¿Nos hacemos, Patxi? 

Hay gente que ha vivido chistes en tres dimensiones y yo escuché a un señor en una ferretería pidiendo una olla de acero inexorable. Me entraron ganas de reírme y aclararle su error, pero recapacité porque quizá esta persona quería una con esas características. La semana pasada me ha parecido de chiste cruel, de esos que mezclan todos los colores y que al final te entran ganas de llorar o de llamar a la policía para que se lleve detenido al emulador de Chiquito de la Calzada. Falange sienta en el banquillo a Garzón por tratar de investigar los crímenes del fascismo, que es como si el partido fundado por Hitler hubiera empapelado a los jueces de Nürnberg. 

Luego los 50000 folios en los que nos explican a qué manos han ido a parar los dineros de cada currito que paga una hipoteca desmesurada y que, como podíamos imaginar, se van a los bolsillos de recalificadores y ladrones sin escrúpulos. 

Pero lo peor de este chiste macabro es que hay demasiada gente que cree que todo esto no se puede evitar, que la condición humana es inseparable de la corrupción, que el que roba una gallina va la cárcel pero quien se lleva cuatro millones se salva pagando una fianza de tres, y que estamos ante el triunfo de lo inexorable. Como la olla de aquel señor. Que no cunda el desánimo, por favor.

Publicado en la contraportada de EL PERIÓDICO EXTREMADURA el 12 de abril de 2010.

05 abril, 2010

Hacer la pascua




Resulta que estar como unas pascuas significa estar alegre y, en cambio, hacer la pascua a alguien es fastidiarlo y molestarlo. Hoy es lunes de pascua y la gente ha aprovechado la primera luna llena de la primavera para huir de la rutina, echarse a la carretera u ocultarse bajo túnicas oliendo a cera quemada. En muchos lugares del mundo esta es una fecha con muchos huevos, de chocolate o de gallina, en la que se supone que la luz va a hacer renacer todo e impregnarlo de fertilidad. Los campos se van llenando de colorido y los vendedores de antihistamínicos van haciendo hueco en sus bolsillos y se carcajean al escuchar la palabra crisis. Otros que no entienden de crisis son los que, como Jaume Matas, se gastan 300 euros en una escobilla de retrete y viven en un palacete de tipo B, que no es que sea de menor categoría sino que ha sido pagado con un dinero al que llaman negro. Llevo años escuchando que si el fraude fiscal se atajara de forma contundente podríamos permitirnos incluso algún lujo colectivo. Pero resulta casi imposible hacer entender a demasiada gente que cuando uno pide una factura sin IVA está alargando las listas de espera hospitalarias y dejando una guardería pública llena de goteras. Defraudar todavía no recibe ninguna condena ni reprobación social y esto empezará a cambiar el día que en cada reunión social nos pongamos serios y tomemos a quienes defraudan como lo que son, seres que se parecen más a ladrones que a Robin Hood. Seamos conscientes de que quien defrauda y se vanagloria está poco menos que robándonos la cartera y riéndose en nuestra cara. Haciéndonos la pascua.
Publicado en la contraportada de EL PERIÓDICO EXTREMADURA el 5 de abril de 2010.

Equipos y estrellas

  No sé si las celebraciones mundiales se acabarán esta semana o se prolongarán varios meses, otorgando cada región las oportunas medallas i...