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30 octubre, 2024

Silencios imperdonables

A principios de siglo andaba sacando tiempo de donde no lo tenía y un día a la semana me trasladaba de Badajoz a Cáceres para ir a las clases de la primera promoción de Filología Portuguesa en la Universidad de Extremadura. Compartía coche con Manoli y con Fátima, con las que hablábamos de todos los temas habidos y por haber durante tantas horas de ida y vuelta por la que hoy se vuelve a llamar N-523.

Mi pasión por la radio hizo que un día comentara el caso de una tal Nevenka, de la que había escuchado su historia en La Ventana de Gemma Nierga, donde colaboraba Juanjo Millás. Así que el último día del curso Fátima nos trajo un obsequio a quienes poníamos el coche para el viaje:  'Hay algo que no es como me dicen' fue el libro de Millás que me regaló y que me impresionó profundamente. 

El acoso sexual al que se vio sometida Nevenka era una historia impactante que te hacía saltar las lágrimas a poco que tuvieras algo de sensibilidad: el patriarcado tenía (y todavía mantiene) unos códigos que dicen que una vez que accedes voluntariamente a algo ya no te puedes negar ni quejarte. Han transcurrido 20 años y hemos avanzado en algunas cosas: hoy tenemos una ley que sí deja claro qué es el consentimiento y que mete en el código penal lo que durante siglos han sido unas pésimas artes amatorias escritas con testosterona y considerando a las mujeres como meros objetos.

Pasan los años, cambian los personajes, sus estatus y sus filiaciones, pero cada primer acto de acoso sexual va seguido de dos escenas de ensañamiento posterior en forma de silencios. El primero es el silencio de la víctima, que tiene que calibrar si una denuncia le mejorará o le empeorará la vida. El segundo silencio es el de los que a toro pasado dicen que se sabía, que se podía imaginar o que se veía venir, con todos los verbos conjugados con un se por delante porque no nos atrevimos a ponernos como sujetos activos, ni a decir lo que era imprescindible.

Icíar Bollaín ha llevado a las pantallas la historia de Nevenka. Ha tenido que rodarla en Zamora, porque en Ponferrada hubo resistencias a que fuera el plató de lo que allí había ocurrido hace décadas. Y de repente la actualidad vuelve a traernos nuevos casos que nos van llegando por goteo, sin decir claramente nombres y apellidos, hasta que al final se descubre al personaje y, para colmo de los colmos, el tipo nos suelta que todo es una disociación entre la persona y el personaje.

La violencia de género y el acoso sexual necesitan leyes eficaces que protejan a las víctimas, pero poco o nada servirán si no modificamos esquemas mentales enraizados, en los que ser varón va unido a ejercer la fuerza, física o de otro tipo, para doblegar la voluntad de las mujeres. Nada avanzaremos si no comenzamos a reprochar socialmente lo inaceptable en lugar de callar e ignorar lo que ocurre. El silencio de las víctimas en estado de pánico podría disculparse, pero que el resto sigamos mirando hacia otro lado es imperdonable.  

Publicado en el diario HOY el 30 de octubre de 2024 


 

10 agosto, 2016

Una tragedia llamada Trump



Supe de la existencia de Barack Obama a través del que era entonces corresponsal de la cadena Ser en Washington, cuando Javier del Pino le contaba a Gemma Nierga que había salido de Chicago un abogado negro con muy buen manejo de la palabra y que podría convertirse en el primer afroamericano que ocupara la presidencia. También escuché por aquellos días a quienes vaticinaban que un negro sería presidente antes que una mujer, porque el país era bastante racista pero mucho más machista si cabe. A los emocionantes discursos de Obama aquel frío martes de noviembre le siguieron ocho años de decepciones dosificadas: ni se cambió radicalmente la política exterior, ni se cerró Guantánamo, ni se logró mejorar significativamente la fractura social en la que vive una buena parte de la población norteamericana.

Desde enero son más de 130 los jóvenes de raza negra que han muerto por los disparos de policías estadounidenses. Recientemente he podido ver dos vídeos especialmente impactantes sobre este asunto. El primero es el de un joven autista blanco que se había escapado de su centro asistencial, cuyo monitor salió a buscarlo y lo encontró en medio de la calle, rodeado de policías que temían que el camión de juguete que llevaba en la mano pudiera ser un arma. De nada sirvieron los gritos del monitor, de raza negra, que intentaba apaciguar al chico desde el suelo y mostrando sus manos inermes, porque cuando uno de los policías decidió disparar lo hizo a aquel sobre el que tenía más prejuicios. El segundo es el de la profesora y activista Jane Elliot, que se dirige a un salón de actos lleno de gente y a quienes pregunta si les gustaría ser tratados como la sociedad americana lo hace con los negros en los Estados Unidos. Nadie se levantó y la profesora les preguntó por qué no impedían que se hiciera con los demás algo que no querían sufrir en su propia piel.

Se pueden imaginar que el panorama que se avecina en Estados Unidos, con un recrudecimiento de la violencia policial hacia los jóvenes negros y un candidato racista y descerebrado con grandes posibilidades de ganar las elecciones. El temor del mundo civilizado (e incluso de los halcones republicanos) a que Donald Trump pueda vencer en noviembre debiera ser una preocupación que traspasara más allá de las fronteras del Río Bravo. También nos pareció una broma que Trump pudiera convertirse en el candidato republicano y a principios de siglo sufrimos la inocentada de aguantar a George W. Bush durante ocho años, sembrando el mundo de inestabilidad y alimentando monstruos que se nos acaban volviendo como un bumerán.

Obama se despide siendo el más popular de los presidentes americanos de la historia reciente, pero si él no ha conseguido solventar el problema racial de los Estados Unidos, no quiero ni pensar en lo que podría pasar si Trump se hiciera con el poder. Y, desgraciadamente, no es imposible.

Publicado en el diario HOY el 10 de agosto de 2016.



Crisis humanitarias y de humanidad

Desde hace más de 30 años colaboro con varias organizaciones que se dedican a ayudar a seres humanos. Con algunas de ellas mi contribución s...