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22 febrero, 2017

Grupos humanos

No sé si se han puesto a contar los grupos de mensajería instantánea en los que están. Ayer intervine en más de veinte y menos mal que la edad de mis vástagos, que empiezan a estar creciditos, me ha evitado padecer los engorrosos grupos de whatsapp en los que están todos los padres y madres de la clase, en los que se pregunta cada día qué hay de tarea o dónde se compra la cartulina para el trabajo de plástica. Los hay de familia extensa, de familiares muy allegados, y otros creados para un evento y que, con el paso de los días, van pareciendo un pueblo abandonado. Son una fuente inagotable de utilidades e inutilidades, puesto que sirven para localizarte cuando estás perdido y te pierdes en ellos cuando tienes que hacer otra cosa. Te pueden valer para reavivar una amistad perdida o para enemistarte para siempre con la de todos los días, sobre todo si cometes el error de olvidar quién está por ese grupo aunque lleve siglos sin decir ni mu.

Si usted, además, tiene una vida asociativa de lo más ajetreada, entonces el asunto se le puede disparar: la oenegé, la asociación de vecinos, la plataforma de tal y el colectivo de otra cosa que ya no sabemos ni para qué era. Imagino que las comparsas, cofradías y sociedades gastronómicas ya tendrán su propio grupo con sus particularidades. Si, para más inri, dedica usted algo de su tiempo a la política, imagino que tendrá su grupo local, regional, temático, el de su corriente de opinión y de opiniones corrientes, que aunque parezca lo mismo no lo es.

Pero hay grupos que merecen un tratamiento especial y son los de los reencuentros, los que reúnen a quienes conociste en un momento de tu vida en el que era impensable tener un móvil en el bolsillo porque los teléfonos estaban atados a la pared y se usaban con cuentagotas. Hace unos meses me reencontré con el equipo de futbol con los que fuimos campeones de Extremadura y hace poco me he juntado con mi pandilla de la adolescencia y del instituto, que cada mañana me ponen una canción para alegrar el día. Y el día 25 de marzo me reencuentro con el centenar de compañeros de colegio, que andan repartidos por el mundo, desde Boston a Sudán pasando por Valladolid. Algunos son un desastre con las nuevas tecnologías, otros nos escriben una novela en sus ratos de insomnio y alguno que otro te detalla escenas de infancia que tenías profundamente olvidadas. El último grupo al que me han añadido es al de colegas de la Facultad, donde cada foto que se cuelga produce risas, llantos y añoranzas a partes iguales.

Jordi Évole nos contó en su programa del domingo que debíamos mirarnos la adicción a estas cosas y me imagino que esto es como el vino: cuestión de medida. Veámoslo de otra manera: los grupos humanos de los que formamos parte los estamos disfrutando (o padeciendo) al instante.

Publicado en el diario HOY el 22 de febrero de 2017.

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03 marzo, 2014

Realidades prefabricadas

No me tragué la bola del documental de Évole pero eso no tienen ningún mérito: tras haber leído y hablado tanto sobre el 23F enseguida sospeché de que Federico Mayor Zaragoza pudiera haber representado a UCD en una reunión de ese calado, y me carcajeé al escuchar que Alfonso Guerra proponía a Summers como director de la opereta. Después de una semana hablando sobre el asunto y con un debate sobre el Estado de la Nación por medio, ahora mi preocupación es saber cuáles de las verdades unánimemente aceptadas han sido fabricadas para crearnos un estado de opinión. Algunas ya fueron desveladas, como aquel cormorán del Golfo Pérsico e impregnado de petróleo, que creíamos víctima de la maldad de Saddam Hussein y resultó ser daño colateral del Exxon Valdez en Alaska, hasta la matanza de Timisoara perpetrada por Ceausescu y que se rodó desenterrando muertos recientes del cementerio.

¿Se han preguntado qué será mentira? ¿Ganó España el mundial o fue un montaje perfecto de la Fura dels Baus? ¿Es cierto eso de que un negro ganó las elecciones en Estados Unidos? ¿Tendrán razón quienes afirman que la crisis económica es una estafa para reajustar el sistema de ganancias del capitalismo y poner a la chusma en su sitio? Uno quiere creer que todas estas preguntas retóricas forman parte de un relato tan absurdo como el de la supuesta Operación Palace, pero el debate parlamentario de esta semana me hace pensar que todo es posible, que el día menos pensado nos confesarán que la realidad descrita por algunos en el Congreso no pasaba de una simple broma que se les fue de manos. De muy mal gusto, por cierto.

Publicado en EL PERIÓDICO EXTREMADURA el 3 de marzo de 2013.

Equipos y estrellas

  No sé si las celebraciones mundiales se acabarán esta semana o se prolongarán varios meses, otorgando cada región las oportunas medallas i...