Mostrando entradas con la etiqueta tasa Tobin. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta tasa Tobin. Mostrar todas las entradas

06 febrero, 2012

Ideas sin estrenar




A mediados de los 90 me subscribí con unos amigos a Le monde diplomatique. Compartíamos el mismo ejemplar y lo comentábamos en una época en la que no teníamos todavía internet y eran escasas las posibilidades de leer algo diferente al pensamiento único en lo económico y en lo político. Recuerdo cuando tuvimos la primera noticia sobre la Tasa Tobin e incluso pensamos en crear un grupo de apoyo a ATTAC en Extremadura. No eran tiempos fáciles para venir con ideas nuevas a un mundo en el que casi todo estaba marcado de antemano por los grandes arquitectos, y donde la capacidad de elección del ciudadano se reducía a elegir la tonalidad de la pintura sin salirse de la gama indicada.  Mientras empezaban a organizarse las primeras manifestaciones en busca de otro mundo posible, las ideas altermundistas recibían palos en Seattle y disparos como el que se llevó la vida de Carlo Giuliani, en Génova, durante el verano de 2001. James Tobin, un keynesiano que murió hace 10 años, estaba un tanto contrariado por el hecho de que una idea suya de 1971 estuviera siendo enarbolada por los movimientos más revolucionarios del nuevo milenio. Pero ha sido tan vertiginosa esta última década, que un hombre tan poco sospechoso de izquierdista como Sarkozy se apunta a sacar del baúl de los recuerdos esta idea de tasar con un 0,1% las transacciones especulativas. Al final va a tener razón quien dijo que los utópicos, más que locos, son simplemente adelantados al tiempo que les tocó vivir. Habrá quien piense que la tasa Tobin es una vieja ocurrencia de más de 40 años, pero no es menos cierto que está sin estrenar.

Publicado en la contraportada de EL PERIÓDICO EXTREMADURA el 6 de febrero de 2012.

08 febrero, 2010

¿Qué hacemos?


Hace apenas un año y medio el capitalismo pedía ayuda a los Estados y a los ciudadanos de a pie para no ahogarse con su propio vómito. La avaricia estuvo a punto de hacer saltar los resortes del sistema y entre todos tuvimos que echar una mano para que el tinglado siguiera en pie. No han pasado ni siquiera dos años y algunos bancos ya nos repasan por la cara sus segundos mejores resultados de su historia. Hasta políticos de derecha ponían en tela de juicio las bondades del capitalismo y, de repente, los tahúres más tramposos del mundo han dado la vuelta a la realidad y nos están haciendo creer que la culpa de la crisis bancaria, financiera, económica y laboral la tienen los asalariados, esos que en España pagan más impuestos en la declaración de la renta que los empresarios, pero que luego tienen peores coches, peores casas y peores vacaciones. El genial dibujante Quino lo reflejó con una viñeta elocuente en la que tres adineradas piezas negras del ajedrez, a pesar de estar rodeadas en el tablero por un montón de obreros y trabajadoras de color blanco, se enfrentaban al siguiente problema: juegan las negras y dan jaque mate cuando les da la gana. En esto radican nuestros males: en que nos reparten las cartas y cuando juntamos cuatro ases nos dicen que el juego ha cambiado y que ahora la cuestión es acercarse a siete y media. Ante esta crisis podemos optar por aprovecharla y conseguir logros para la humanidad como la tasa Tobin, o bien permanecer atontados ante unos trileros que acabarán por sacar su máximo rendimiento contable aunque se lleven el planeta por delante. ¿Qué hacemos? 

Crisis humanitarias y de humanidad

Desde hace más de 30 años colaboro con varias organizaciones que se dedican a ayudar a seres humanos. Con algunas de ellas mi contribución s...