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06 enero, 2014

Ilusión



Para muchos la palabra del día es ilusión, una de las voces más equívocas de nuestro diccionario. Si sales a la calle para preguntar en qué consiste, es muy probable que la mayoría de las respuestas se vayan directamente hacia la segunda acepción académica, la que la define como “esperanza cuyo cumplimiento parece especialmente atractivo”, o incluso a la tercera, la que habla de la “viva complacencia en una persona, una cosa o una tarea.

Si han aprendido algo de idiomas habrán comprobado que illusion en inglés o francés, o ilusão en portugués son falsos amigos camuflados, porque sí que coinciden con la primera definición de la RAE, la que nos remite al “concepto, imagen o representación sin verdadera realidad, sugeridos por la imaginación o causados por engaño de los sentidos”. No quisiera desilusionar a nadie en un día como el de hoy, así que disfruten del perfume o de ese videojuego que estaban deseando. Pero no me negarán la curiosidad de una palabra que nos transmite tanta alegría y que tiene su origen en la falsedad y la mentira. Habría que psicoanalizar las razones por las que el castellano le ha dado la vuelta al término, aunque me temo que no sea tanto por un exceso de espíritu optimista sino por cierta facilidad para ser engañados y quedarnos contentos.  En un tiempo en el que se fabrican demasiadas imágenes de laboratorio construidas sobre la nada, a uno le gustaría que los anhelos, los ánimos y las confianzas surgieran del deseo por modificar las realidades y no de la costumbre de tragarnos ficciones y apariencias que solo pretenden adormecernos.  Mantengan la ilusión, por favor, pero no sean ilusos.

Publicado en EL PERiÓDICO EXTREMADURA el 6 de enero de 2014. 

19 septiembre, 2011

Su realidad y la nuestra


Me dicen que una economista afirmó en un programa de radio que hoy en día no es extraño y excepcional tener ahorrados 200.000 euros en el banco. Seguramente ella los tenía y en su entorno de profesionales de altísimo nivel podía ser algo de lo más habitual. También lo han logrado muchos de nuestros políticos, aunque nos queda por saber si el empujón económico venía de antes de su entrada en los asuntos de la res publica, o bien se ha ido amasandomientras pisaban las mullidas alfombras del poder. Lo cierto es que para una mayoría de la población, en la que abundan los mileuristas, es muy difícil poder ahorrar más de dos mil euros al cabo del año. Se necesitaría una vida laboral de 100 años para poder alcanzar lo que esa economista sostenía tan ligeramente. No sé si la afirmación era tal y como me llegó por twitter, o se trata de una de las múltiples exageraciones y falsedades que circulan por la red. En cualquier caso nos sirve para analizar un fenómeno bastante extendido: el de creer que la realidad que nos rodea es la de todos los demás. Si le ocurre a una tertuliana las consecuencias no son demasiado graves, pero el problema se agrava cuando quienes se encuentran inmersos en ese espejismo son quienes nos gobiernan y nos legislan. Sólo así se explica que modifiquen las leyes arrojando a millones de ciudadanos al oscuro infierno de la precariedad. Supondrán que todos tenemos nuestros 200.000 euritos en una cuenta corriente para ir tirando, o bien viviendas y garajes a tutiplén para alquilar y revender. Su realidad no es la nuestra y me temo que no lo saben.   

02 mayo, 2011

Helado y puré de patata

Hace años vi un documental sobre maquilladores de alimentos. Hablaba de las técnicas que usan los profesionales de la publicidad para que las fotografías de las ensaladas en los restaurantes de comida rápida tengan esos colores tan apetitosos y esas gotitas de frescura. Me impresionó particularmente que los anuncios de helados se tuvieran que rodar con puré de patata coloreado. Desde entonces las imágenes de estos ricos postres han perdido para mí todo su encanto porque sé lo que son. Pero para quien no conoce este truco, todas las fotografías de helados siguen siendo atractivas y sugerentes, sobre todo en un mundo en el que parecer constituye el 99% de la esencia vital y ser no es más que un 1%. En 20 días tenderemos que votar y parece que no vamos a poder disfrutar de debates electorales. Tendremos que elegir en función de lo que aparece en el envoltorio, en las caras irreconocibles de los carteles y en la propaganda. Incluso alguno dice que sólo irá a aquellos debates en los que no haya moderador y sólo hable él, porque así se lo aconsejan sus asesores. Lástima que estos asesores no le hayan dicho que lo que pretende ya tiene un nombre - se llama sermón-  y que los debates son fundamentales para que la ciudadanía pueda contrastar las ideas y proyectos sobre los que ha de elegir. Pero hay quien quiere que la política sea como los antiguos concursos de belleza, en las que sólo se desfilaba y no había que responder a preguntas de cultura general sobre Rusia o Confucio. En 20 días iremos a elegir nuestro helado y señalaremos puré de patata en la foto de la carta de postres. Así es la vida.
Publicado en la contraportada de EL PERIÓDICO EXTREMADURA el 2 de mayo de 2011.



Equipos y estrellas

  No sé si las celebraciones mundiales se acabarán esta semana o se prolongarán varios meses, otorgando cada región las oportunas medallas i...