22 noviembre, 2005

Res publica


30 años con borbones. Llegaron tras ganar una guerra, fueron déspotas, centralistas, abdicaron, huyeron, regresaron, se corrompieron, juguetearon con las dictaduras, se marcharon por Cartagena, volvieron para asegurarse que nadie haría justicia histórica con los pueblos maltratados por una estirpe con vinculaciones divinas. Hoy nos siguen contando cuentos de príncipes y nos hacen pasar por insensatos a quienes creemos que la democracia debería llegar a todos los rincones de la res publica

19 noviembre, 2005

Conocer el mar

Me gustaría tener recuerdos de mi primer contacto con el mar. El haberlo conocido tan pronto me priva de esa sensación que cuentan los que tardaron en encontrarse delante de un espacio inmenso, azul, luminoso, inexplicable con palabras e inabarcable con la mirada. Tenemos que conformarnos con descubrir pequeños océanos en nuestras vidas diarias: Una música griega a las tres de la tarde, un poema perdido en un blog, una confidencia, un agradecimiento, un perdón, unas palabras de aliento, una voz de ánimo, un guiño de complicidad,...

....

creo que acabo de conocer el mar.

¿Qué hacer?

Hace unos quince años el muro se caía y dejaba al descubierto que los sueños de igualdad y de libertad habían naufragado: La igualdad sin libertad no tenía sentido.

Tres lustros después están matando las libertades y no hay atisbos de igualdad en el horizonte. Estamos rodeados de abismos y con la obligación de caminar. Habrá un día que tendremos que dar ese pequeño paso al frente, desafiando el vacío, que se necesita para volar.

Hace quince años no se sabía qué hacer. Hoy sólo sabemos qué no se debería haber hecho, pero no se construye nada con un listado de prohibiciones. Hoy no llevamos la estrella roja en la solapa pero necesitamos nuevas ideas para afrontar las injusticias de siempre ( y las nuevas que llegan).

Hace treinta años


"Hoy es jueves y no habrá clase hasta el viernes de la semana que viene. Franco ha muerto."

Fueron las primeras palabras que escuché aquel 20 de noviembre. Nueve años reción cumplidos no dan para muchas reflexiones: Tardamos muchos años en comprender el significado y las consecuencias de los hechos hasta el punto de no estar nunca con la seguridad de haber entendido.

El dictador sigue marcando episodios de nuestras vidas: ¿Cuántas veces nos habrán dicho eso de "no te signifiques, hijo"? ¿De dónde sale ese tono autoritario que se le pone a cualquiera que lleva gorra o uniforme? ¿Cuál es el origen de que exista miedo a sindicarse, a paticipar políticamente, a asociarse con los vecinos?

Franco murió hace treinta años. ¿Cuánto tardaremos en enterrar todos los resquicios de franquismo que están en cada arruga de la piel de quienes recibieron una educación tiránica?

16 noviembre, 2005

Norma obligatoria



Existe una parte importante de la población española que es capaz de movilizarse con gran estruendo y sin escamotear en medios: cuentan con sedes repartidas en todos los barrios y aldeas del país, con reuniones de obligado cumplimiento semanal para sus miembros y en las que se adoctrina sobre lo divino y, últimamente, también de lo humano. Nada habría que objetar si no fuera porque existe la sensación de que algunas manifestaciones a golpe de silbato y bajo el lema de la libertad esconden una total falta de aprecio a las libertades de los demás. Los que arremetieron contra la ley del divorcio a principios de los años 80 se manifestaban y declaraban que la normativa iba a destruirles su sagrada institución y hubo que explicar que la medida no era de obligado cumplimiento. En junio se manifestaron en contra del matrimonio de homosexuales y también hubo que aclarar a más de uno que la nueva ley no forzaba a cada español a casarse con alguien del mismo sexo. Se deduce que hay un amplio grupo de gente que cree que las normas que abren nuevas posibilidades a quienes no las tenían implican la universalización obligatoria de las mismas. Intentando averiguar las causas de este curioso sistema de apreciación nos encontramos a cientos de miles de personas que no sólo quieren tener clases de religión, puesto que ya las tienen, sino que quieren que las tengan todos. Eso se desprende de la votación realizada en la página web de una televisión, donde sólo un 12 % aboga por la religión optativa y evaluable frente a un 53% que quieren que sea computable y obligatoria. La formación recibida durante las cuatro décadas del franquismo dejó claro a todo el mundo el significado de obligatorio: sólo nos hace falta que ahora empiece a entenderse el concepto de optativo, algo para lo que sería imprescindible no sólo una nueva ley educativa sino un reciclaje intergeneracional sobre tolerancia y valores democráticos.

Investigar y nacer


Nacer en Extremadura y tener vocación para la investigación fue históricamente una tarea difícil: antes de la creación de la Universidad extremeña era casi obligatorio afincarse en tierras lejanas, al norte o al sur, para intentar sacar el máximo jugo a los conocimientos y abrir nuevas sendas en cualquier campo de las ciencias o de los saberes humanísticos. Hoy las cosas han cambiado bastante y ya existen investigadores que, pese a la carencia de medios, logran abrirse paso y destacar internacionalmente. Todavía quedan muchos pasos que dar y como agua de mayo ha venido la promesa electoral de dar cobertura social y laboral a los que ya todo el mundo llamaba precarios (en lugar de becarios) de investigación. Ahora son también las Cajas de Ahorros, las instituciones y algunas empresas las que empiezan a dar el valor que esta tarea tiene para el progreso de una tierra.

A pesar de todos los avances, las posibilidades para nuestros jóvenes brillantes serían muy escasas de no ser por la labor de instituciones privadas, como la Fundación Valhondo-Calaff, que llevan ya muchos años dando la oportunidad a los extremeños más prometedores pero sólo de una provincia. Aunque parezca mentira, las escasas posibilidades para investigar en Extremadura se pueden ver disminuidas en función de si naciste en Valencia de Alcántara o en San Vicente de Alcántara. Si este tipo de discriminaciones se diera en Álava o en Tarragona ya habrían sido portada de los telediarios, pero como se trata de una realidad muy cercana basada en el legítimo y legal derecho a ser provinciano que tiene toda fundación privada, no nos queda más remedio que callarnos. ¿O quizá no?


Javier Figueiredo

Fósforo blanco



Fósforo blanco

Una de las normas básicas del proceso de enseñanza-aprendizaje es que para modificar una conducta no se puede hacer uso de la propia conducta que queremos cambiar. Existe un mensaje verbal que, en el caso de no coincidir con el mensaje real, provoca el efecto contrario al deseado. Ocurre con los padres que mientras encienden un cigarrillo prohíben a sus hijos fumar: la norma pronunciada se disipa ante el ejemplo. El mismo esquema se repite en cualquier aspecto de la política nacional o internacional, aunque es en este último campo donde podemos encontrar las paradojas y cinismos más espectaculares.

Si la guerra de Irak ya nos había dado ejemplos para llenar enciclopedias, el paso del tiempo nos va sacando a la luz el miserable concepto de estadistas de los que se reunieron en las Azores a principios de 2003. Querían llevar los derechos humanos a Oriente Medio y se traían en cárceles volantes e ilegales a seres humanos a los que torturar cruelmente; querían desmantelar el arsenal químico iraquí mediante un fósforo blanco con efectos similares al napalm; decían hacerlo todo por la libertad y la seguridad pero nunca aquel país estuvo más inseguro que ahora, ni siquiera durante los años de aquel dictador que era odiado o alabado según favoreciera a los mercados del crudo. Montar una guerra para acabar con las armas químicas usando las mismas armas químicas es como apagar fuegos con lanzallamas. Aquello de “créanme si les digo que en Irak hay armas de destrucción masiva” fue una fase que marcó época y que pensábamos que era una gran mentira. Hoy el fósforo blanco nos desvela que Bush, Blair y Aznar eran menos embusteros de lo que parecían pero mucho más crueles de lo imaginable. ¿Pedirán perdón algún día?

Javier Figueiredo

Publicado en EL PERIÓDICO EXTREMADURA el 18 de noviembre de 2005

13 noviembre, 2005

Dios ( o quien sea) nos salve



Telecinco pregunta en su página web cuál debería ser el modo de encajar la asignatura de religión en la escuela. Han ido a votar a toque de silbato desde todos los colegios religiosos y los estrategas del PP no les han explicado que la opción "políticamente correcta" era la a. Supongo que lo que quieren es que la religión sea opcional y evaluable, para que sea una asignatura en la que conseguir fácilmente un sobresaliente. Pero les han salido los "adentros". Estos son los resultados:

a. Opcional y evaluable 12%
b. Obligatoria y evaluable 53%
c. Opcional pero no evaluable 5%
d. No debería haber 30%

Vemos que las posturas "oficiales" de PP y gobierno son las más minoritarias. Los que pensamos que por respeto a los derechos humanos las escuelas públicas deberían mantenerse al margen de la catequesis, nos asusta que el 53% de los que han votado piensen que la religión debe ser obligatoria. ¿Cuánto tardaremos hasta que sea obligatoria en todos los colegios la misa y comunión? ¿Volverá a cantarse el "Cara el Sol"? Si por algunos fuera...

08 noviembre, 2005

Las aulas y la calle


Las aulas y la calle

En poco tiempo las calles se han llenado de quienes están preocupados por lo que ocurre en las aulas: hace unos días eran estudiantes los que se quejaban ante las concesiones del Gobierno a las órdenes religiosas y a los colegios concertados, pero el fin de semana es la derecha sociológica la que reclama asignatura de religión con castigo para los no creyentes o más dinero para sus centros aunque reservando el derecho de admisión. Que la educación sea centro del debate es una noticia importante para nuestro futuro pero que en él se reproduzcan las posiciones atrincheradas de la coyuntura política actual es un pésimo augurio. Es urgente una norma consensuada, que sirva para varias generaciones y con la que puedan trabajar gobiernos de signo diferente. Conseguirlo será el producto de la cesión y de la negociación entre partidos, sindicatos, madres y estudiantes.

Pero, antes que nada, habría que ponerse de acuerdo en unas cuantas premisas básicas sin las cuales la LOE acabará en el mismo cubo que la LOCE o la LOGSE: Habría que intentar que la educación sea lo más universal posible, que lograra formar ciudadanía en el más amplio sentido del término, que ofreciera calidad a todos por igual y que no fuese el primer escenario de ningún tipo de segregación. Además del acuerdo hará falta dinero para adecentar los centros, rebajar las ratios (especialmente en educación infantil), fortalecer las materias instrumentales y los idiomas, reciclar profesorado y dotar de personal especializado para atender la diversidad y complejidad del alumnado del siglo XXI. ¿Habrá presupuesto para estos cambios o habrá que hacerlo con los escasos y desanimados mimbres que tenemos?

Javier Figueiredo

Publicado en EL PERIÓDICO EXTREMADURA el día 11 de noviembre de 2005

06 noviembre, 2005

La voz humana


La voz humana

Antiguamente comprabas un producto en una tienda y tenías la posibilidad, en caso de que hubiera algún defecto, de ir a la tienda y tratar humanamente con el vendedor. Las compañías de comunicaciones han inventado una forma especial de atender al cliente que consiste en que, al tiempo que incrementas su cuenta de resultados con la oportuna llamada telefónica, una voz grabada te va mencionando los números que debes pulsar o decir hasta comunicar la queja. A tal punto ha llegado el uso y abuso de esta costumbre que alguna comunidad autónoma quiere obligar a que estos servicios sean atendidos por personas con capacidad de razonar y de escuchar al cliente.

Intentar desligarse de una compañía telefónica es una aventura que empieza por escudriñar la página web sin encontrar un apartado dedicado a bajas. Pasas a un teléfono de tarifa especial en el que te van diciendo cada una de las posibilidades que cada guarismo abre, desde resolver problemas técnicos a consultar facturas, todo amenizado por una voz y un tonillo especial que acabará desembocando en una tecla autodenominada de ayuda y que no es otra cosa que volver a empezar. Todos los logros conseguidos por las asociaciones de consumidores se desmoronan cuando tenemos que explicar nuestras quejas a una máquina insensible y sin capacidad para comprender nada que no sean pulsaciones numéricas. El regreso de la voz humana al otro lado del teléfono es una noticia para la portada de los periódicos. Quizá el resultado sea el mismo pero podremos ser tratados con protocolo de seres humanos, algo que algunas multinacionales estaban olvidando.


Javier Figueiredo

Publicado en EL PERIÓDICO EXTREMADURA el 6 de noviembre de 2005

¿No es para tener nostalgia de Superman y su cabina de teléfonos?

05 noviembre, 2005

Arde París

Arde París

Hace casi cuarenta años que los jóvenes inundaron París intentando encontrar la playa bajo los adoquines. Alentados por una reflexión intelectual que les impulsaba a pedir lo imposible y a hacer de la imaginación un componente del poder, los sueños del 68 se diluyeron y sus líderes acabaron por ser los apuntaladotes del mismo sistema que pretendieron derribar. Cuatro décadas después vuelve a haber jóvenes en las calles de la capital francesa pero no en el centro sino en los suburbios, no en las universidades sino en las puertas de los institutos en los que el fracaso escolar va amontonando seres humanos que acaban por engrosar ese 17% de desempleo. Una significativa parte de segunda generación de emigrantes despliega una violencia ciega, gratuita y destructora, sin la reflexión filosófica de aquel mayo francés pero con la sórdida y dura realidad social del cuarto mundo del año 2005. Tavernier reflejó en Hoy empieza todo (1998) la degradación de las sociedades industriales, la creación de bolsas de marginación y pobreza y la formación de abismos entre ricos y pobres. Ken Loach nos deleitó en las últimas décadas con películas que nos ponían delante de nuestros ojos situaciones de injusticia que, inexplicablemente, los gobiernos siguen sin resolver. Hoy los alrededores de París arden, los destrozos se acumulan y Sarkozy pretende resolverlo con insultos generalizados a los jóvenes de esos barrios y más policías. Los lamentables estragos se podrán apagar temporalmente pero Villepin debe ser algo más que un bombero y atajar las causas de un fuego que podría llegar a otras ciudades europeas.

Javier Figueiredo

Cambiarla

Cambiarla

La campaña publicitaria del PP retrata a unos niños del año 78 que reclaman su participación en el debate constitucional. Uno, que entonces era más joven que los chicos del anuncio, se pregunta si no deberían haberse introducido antes esas modificaciones. Es curioso que nadie viva ni trabaje con las condiciones, herramientas ni costumbres de la serie Cuéntame pero que la ley de leyes sea vigente e intocable. Además, las dos generaciones que no votamos el 6 de diciembre de 1978 deberíamos tener la oportunidad de poder participar - alguna vez - para no acabar creyendo que la Constitución es de naturaleza divina y no humana.

Hasta tal punto está desfasado el texto que, cuando el lunes pasado nace Leonor, todo el mundo se da cuenta de que la discriminación legal por razón de sexo consagrada en el texto legal es tan anacrónica como el decorado de la familia Alcántara. Pero son tantas las circunstancias que han cambiado en estas décadas que modificar la Constitución sólo por este hecho sería un ridículo absoluto. Si la monarquía es una institución insustituible e intangible debería serlo con todas las normas inherentes a su carácter sobrenatural. Si la cuestión es adecuar el acceso a la Jefatura del Estado a los nuevos tiempos podemos dar un paso adelante y eliminar la discriminación no sólo en función del sexo sino también del apellido. Es triste escuchar a todas horas a quienes ya están determinando hasta los estudios de quien acaba de nacer, su formación militar y hasta el tratamiento de su futuro marido: Si no fuera porque lo vemos en la tele pensaríamos que estamos en el medioevo. La modernidad que plantea superar estos desajustes podría avanzar hasta conseguir que la más alta instancia del Estado pudiera ser una mujer, hija de inmigrantes ecuatorianos, sin lustre en los apellidos ni glorias bélicas entre sus antepasados, pero elegida por voluntad popular. ¿Tan difícil sería algo tan simple?


Javier Figueiredo

Publicado en EL PERIÓDICO EXTREMADURA el 3 de noviembre de 2005

Exilio entre comillas

Un sábado por la tarde de hace muchos años, justo después de los dibujos animados japoneses, emitieron una película basa...