27 febrero, 2006

El día mundial



Las conmemoraciones y aniversarios acaban por ser como entes dotados de vida propia que nos persiguen dondequiera que vayamos. Se cumplen 25 años del intento de golpe de estado y todo el mundo, sin excepción, tiene que contar qué hizo y dónde estaba durante aquella inolvidable tarde, aunque se trate de un alumno de tercero de EGB que estaba en su casa haciendo divisiones por dos cifras. Además, se celebra de igual manera el cuarto de siglo que la veintena de años o la treintena, con lo que uno se acaba hastiando incluso de los asuntos que le interesan. El año que viene se cumplen 25 años del nacimiento de Naranjito y a uno le entran ganas de exiliarse pensando en la de reportajes y extras que vamos a tener que ver y escuchar sobre el infausto fruto. Algo parecido ocurre con los días mundiales: empezaron con asuntos importantes como los derechos humanos o el medio ambiente y todo fue derivando de manera que no es de extrañar que ya haya en el calendario una fecha para casi todo, incluyendo la cría de cangrejos en pista cubierta o la siesta matutina. Para acabar de rizar el rizo, hay quien habla de instituir un día mundial de los días mundiales, de manera que se aborden los problemas de este tipo de eventos y se conciencie al personal de las vicisitudes por las que están pasando estas jornadas en los últimos tiempos. Lo que se echa de menos es un día mundial sin día mundial, una fecha en la que no se recuerde nada de forma machacona, no se conmemore nada y no haya que preocuparse más que de disfrutar del momento, que no es poco y cada vez está más difícil.
http://javierfigueiredo.blogspot.com/

Publicado en el PERIÓDICO EXTREMADURA EL 27 de febrero de 2006

20 febrero, 2006

El fotograma

Un fotograma de Rajoy se intercaló entre las imágenes de las torturas de Abu Graib. No es la primera vez que los desatinos de un realizador provocan un escándalo ni será la última: ya en junio de 1986 se deslizaron las siglas del PSOE sobre la imagen de Butragueño – que no oculta sus simpatías populares – endosando cuatro goles a Dinamarca. Tal vez sea cierta la versión que habla de error técnico porque no puede haber nadie tan torpe como para provocar una manipulación que intentaría mezclar al líder de la oposición con la crueldad de la invasión de Iraq. De todos es sabido que el partido de Mariano se mostró siempre alejado de cualquier apoyo a la intervención militar y a la ocupación de aquel país. Más preocupante es que nos ocupemos ahora del fotograma intruso en lugar de ocuparnos de lo relevante: la constatación de que la libertad infinita y la democratización insuflada por los vientos de las Azores eran la mentira más grande de la historia. Ahora ya no nos queda duda de que no sólo hacían lo que vemos en las imágenes sino que serán capaces de mayores brutalidades con las cámaras apagadas. Hemos dado por buena la necesidad de contar con ejércitos formados por jóvenes capaces de disparar sin preguntar y de cumplir ciegamente las órdenes. En la lógica de estos soldados está un sencillo silogismo: si era justo y ético bombardear ciudades en las que habitaban y morían niños inocentes, por qué razón iba a ser injusto e inmoral torturar a presuntos terroristas. Más que escandalizarnos por el fotograma deslizado habría que empezar a pedir perdón por haber sonreído junto a Bush y a Blair. Aún estamos esperando. http://javierfigueiredo.blogspot.com 

Publicado en EL PERIÓDICO EXTREMADURA el 20 de febrero de 2006

12 febrero, 2006

Sin complejos




Se van destapando sin pudor los que durante mucho tiempo acreditaron pedigrí de demócratas. Muchos nos habían hecho creer que lucharon contra la dictadura y hasta contaron batallas contra los grises. Hace algunos años hubo quien habló de quitarse los complejos y el problema es que algunos se están desmelenando y no sienten rubor en plantear la incorrección política como bandera. Buen ejemplo es el entrenador de fútbol italiano que atribuye a los españoles la gran virtud de conjugar la creatividad e imaginación latina con el orden y la poca burocracia heredada de Franco. ¡Qué bonito que el señor Capello, que vivió por aquí un añito, no tuviera que darse de bruces con los problemas burocráticos que nos manejamos el resto de mortales! Si vuelve por aquí le recomendaremos algún libro de historia para que aproveche los minutos ganados con nuestras ágiles y eficaces administraciones.
Durante algún tiempo existían reparos para alabar a los dictadores y hasta nos sorprendían los chilenos que justificaban golpes de estado por la pujanza económica lograda. Si hoy no ponemos remedio, nos empezarán a llegar apologías del franquismo no sólo con el rancio formato de la loa a los pantanos sino con sibilinas referencias a la añorada disciplina escolar de la época o al orden en general, como el amigo Fabio. El italiano ya ha rectificado porque se ha dado cuenta del lodazal en el que se había metido pero es preocupante que se extienda una falta de aprecio por las libertades que sólo se explica porque ya no recordamos lo mal que se vive ellas. No es que no tengan complejos: lo que no tienen es vergüenza. http://javierfigueiredo.blogspot.com/

Publicado en EL PERIÓDICO EXTREMADURA el 13 de febrero de 2005

06 febrero, 2006

Humor y dogmas de fe


A finales de los ochenta tuvimos que salir protegidos por la policía quienes nos habíamos acercado al Teatro Astoria para ver una representación teatral. Las fuerzas vivas del fundamentalismo religioso de la capital cacereña se habían organizado para tratar de impedir mediante insultos y empujones que los que queríamos ver la última obra de Els Joglars pudiéramos hacerlo. Aquella vez no lo consiguieron y muchos años después podemos darnos cuenta de que el sentido del humor y los dogmas de fe son elementos casi incompatibles, razón por la que he decidido decantarme por el primero. En Europa hemos llegado a la sana situación de poder reírnos de casi todo lo humano y lo divino, aunque no podemos olvidar que esta realidad no cayó del cielo sino que fue el final de un proceso que acabó quemando a mucha gente en el sentido literal del término. Tal vez no sea justo exigir a los demás que de la noche a la mañana cambien unas escalas de valores que nosotros tardamos siglos en modificar. Tampoco es cuestión de usar la libertad para ir blasfemando por las puertas de los conventos, en las procesiones o en las mezquitas. Sí que deberíamos tener en cuenta que las generalizaciones no valen porque ni todos los musulmanes son fundamentalistas, ni todos los cristianos occidentales son ejemplos preclaros de tolerancia infinita. Algunos dibujos nórdicos pueden ser poco oportunos e incluso muy desafortunados, pero el respeto a las creencias íntimas de todos los colectivos del mundo también pasa porque desde la fe se respete a los que no creen. El siglo XXI es demasiado complicado para los censores: no lo conseguirán. http://javierfigueiredo.blogspot.com/

Publicado en EL PERIÓDICO EXTREMADURA el 6 de febrero de 2006

Exilio entre comillas

Un sábado por la tarde de hace muchos años, justo después de los dibujos animados japoneses, emitieron una película basa...