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Mostrando entradas de febrero, 2006

El día mundial

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Las conmemoraciones y aniversarios acaban por ser como entes dotados de vida propia que nos persiguen dondequiera que vayamos. Se cumplen 25 años del intento de golpe de estado y todo el mundo, sin excepción, tiene que contar qué hizo y dónde estaba durante aquella inolvidable tarde, aunque se trate de un alumno de tercero de EGB que estaba en su casa haciendo divisiones por dos cifras. Además, se celebra de igual manera el cuarto de siglo que la veintena de años o la treintena, con lo que uno se acaba hastiando incluso de los asuntos que le interesan. El año que viene se cumplen 25 años del nacimiento de Naranjito y a uno le entran ganas de exiliarse pensando en la de reportajes y extras que vamos a tener que ver y escuchar sobre el infausto fruto. Algo parecido ocurre con los días mundiales: empezaron con asuntos importantes como los derechos humanos o el medio ambiente y todo fue derivando de manera que no es de extrañar que ya haya en el calendario una fecha para casi todo, inclu

El fotograma

Un fotograma de Rajoy se intercaló entre las imágenes de las torturas de Abu Graib. No es la primera vez que los desatinos de un realizador provocan un escándalo ni será la última: ya en junio de 1986 se deslizaron las siglas del PSOE sobre la imagen de Butragueño – que no oculta sus simpatías populares – endosando cuatro goles a Dinamarca. Tal vez sea cierta la versión que habla de error técnico porque no puede haber nadie tan torpe como para provocar una manipulación que intentaría mezclar al líder de la oposición con la crueldad de la invasión de Iraq. De todos es sabido que el partido de Mariano se mostró siempre alejado de cualquier apoyo a la intervención militar y a la ocupación de aquel país. Más preocupante es que nos ocupemos ahora del fotograma intruso en lugar de ocuparnos de lo relevante: la constatación de que la libertad infinita y la democratización insuflada por los vientos de las Azores eran la mentira más grande de la historia. Ahora ya no nos queda duda de que no

Sin complejos

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Se van destapando sin pudor los que durante mucho tiempo acreditaron pedigrí de demócratas. Muchos nos habían hecho creer que lucharon contra la dictadura y hasta contaron batallas contra los grises. Hace algunos años hubo quien habló de quitarse los complejos y el problema es que algunos se están desmelenando y no sienten rubor en plantear la incorrección política como bandera. Buen ejemplo es el entrenador de fútbol italiano que atribuye a los españoles la gran virtud de conjugar la creatividad e imaginación latina con el orden y la poca burocracia heredada de Franco. ¡Qué bonito que el señor Capello , que vivió por aquí un añito, no tuviera que darse de bruces con los problemas burocráticos que nos manejamos el resto de mortales! Si vuelve por aquí le recomendaremos algún libro de historia para que aproveche los minutos ganados con nuestras ágiles y eficaces administraciones. Durante algún tiempo existían reparos para alabar a los dictadores y hasta nos sorprendían los chilenos q

Humor y dogmas de fe

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A finales de los ochenta tuvimos que salir protegidos por la policía quienes nos habíamos acercado al Teatro Astoria para ver una representación teatral. Las fuerzas vivas del fundamentalismo religioso de la capital cacereña se habían organizado para tratar de impedir mediante insultos y empujones que los que queríamos ver la última obra de Els Joglars pudiéramos hacerlo. Aquella vez no lo consiguieron y muchos años después podemos darnos cuenta de que el sentido del humor y los dogmas de fe son elementos casi incompatibles, razón por la que he decidido decantarme por el primero. En Europa hemos llegado a la sana situación de poder reírnos de casi todo lo humano y lo divino, aunque no podemos olvidar que esta realidad no cayó del cielo sino que fue el final de un proceso que acabó quemando a mucha gente en el sentido literal del término. Tal vez no sea justo exigir a los demás que de la noche a la mañana cambien unas escalas de valores que nosotros tardamos siglos en modificar. Tampoc