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Mostrando entradas de abril, 2006

El coche

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Hay quien ha echado cuentas de lo que cuesta un coche, los impuestos, las reparaciones, el combustible y los gastos de estacionamiento, para concluir que sería más barato ir a todos los lugares combinando taxis y transportes públicos. Las cifras que rodean el mundo del automóvil nos hacen dudar de si somos realmente seres racionales: parece ser que, a determinadas horas, el tráfico de una ciudad se compone a partes iguales de los que van de un lado para otro y de los que dan vueltas para encontrar aparcamiento. Muchos incluso pasan treinta minutos buscando un hueco en el que estacionar para ahorrarse un par de euros de parking y acaban por gastar el triple en combustible y tranquilizantes. Pasamos de lo cómico a lo trágico y la duda sobre la racionalidad del ser humano motorizado se hace más patente: cada fin de semana que se prolonga un poco más de lo habitual se salda con un centenar de muertos que parecen no importarle a mucha gente. De hecho, uno va por la carretera viendo a imit

Nuestros vecinos

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El 4 de febrero pudimos leer en estas páginas un artículo de Luís Regidor en el que explicaba su dificultad para realizar un intercambio escolar y que un alumno incluso había aducido que su madre no quería que un portugués entrara en su casa. Es una simple anécdota porque la realidad es bien distinta: las relaciones entre los dos países han mejorado y los vínculos entre casi todas las personas han superado los tópicos. Buena prueba de ello es la cantidad de gente que en Extremadura está aprendiendo la lengua de nuestros vecinos y que la prensa lusa se esté ocupando del interés que en nuestra región despierta todo lo portugués, algo que no sucede en otras regiones fronterizas. Las relaciones con Portugal, a tenor de todos los estudios de futuro, será una pieza clave en el desarrollo de nuestra región a todos los niveles y conocer mejor a nuestros vecinos será tan importante como respirar. Lo que nos ha pasado con Portugal no era odio sino indiferencia: en ocasiones hay gente que nos

Abril

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Una maldita guerra y un final infeliz nos han impedido hacer justicia a una fecha: aquel 14 de abril inauguró la democracia en estas tierras, por primera vez los hombres y las mujeres podían tener los mismos derechos y obligaciones, se hizo efectivo el sufragio universal y se crearon escuelas públicas en las que los pobres podían dejar de ser analfabetos sin recurrir a la caridad. Fue un periodo convulso, en el que quizá pudo haber errores y excesos, pero hubo tiempo para la alternancia política y para que las libertades dejaran de ser artículos de lujo. El viernes se cumplirán 75 años de la llegada de la segunda república y llevamos 30 años de libertades recuperadas sin rendir el justo homenaje que se merece la primera institución plenamente democrática que conoció nuestra historia. Nuestras calles y plazas aún festejan la gloria de sanguinarios héroes de la conquista y colonización pero son incapaces de encontrar un hueco para la primera mujer que se sentó en un gobierno europeo. C

Urbanidad y urbanismo

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A veces una misma raíz nos puede llevar por derroteros dispares. La urbs latina generó un concepto que tiene que ver con la buena educación y otra vertiente que derivó en la planificación de las ciudades. Mientras la urbanidad ha permanecido bastante fiel a sus orígenes, el urbanismo ha acabado por vincularse con un complejo entramado de intereses. El difunto Gil tuvo la gallardía de decir que había optado a la alcaldía para vender pisos y hacerse más rico de lo que ya era. Otros han hecho lo mismo pero sin atreverse a confesar sus intenciones. No hay ciudad en la que la concejalía de urbanismo no sea el departamento más codiciado en pactos entre fuerzas políticas o en las luchas internas de los propios partidos gobernantes. Allí se cuecen las ganancias más rápidas y fáciles, se convierten huertas en pisos de lujo y se controla (o descontrola) el mapa de las ciudades. Marbella era el paradigma de toda esta historia, el lugar donde el dinero negro de los ladrillos fluía sin causar es