26 febrero, 2007

300 millones


Las infancias de una generación recuerdan esta cifra. Era el nombre de un programa que intentaba unir a los que hablaban castellano en el mundo. Hoy hemos vuelto a escuchar la cifra a costa del precio en pesetas que se pagó por un terreno el mismo día que se le cambiaba en Pleno su uso edificable. Hace falta ser malas personas para pensar que esos dos hechos ocurridos en Badajoz un 5 de diciembre de 2003 tienen algo que ver. Pues por supuesto que es pura coincidencia. Lo importante es... que hay que ver lo bonito que está la ciudad.

Menos mal que nos queda...Portugal

Y unas gotas de ironía para no perder la esperanza

25 febrero, 2007

Cocina y política

Si hay algún campo semántico que se ha usado como contrapunto y fuente de metáforas de la política es el de la cocina y la alimentación. Cuando aparecieron los primeros partidos ecologistas en Alemania rápidamente se les identificó con las sandías porque eran verdes por fuera y rojas por dentro. Pero lo que son virtudes gastronómicas se pueden convertir en defectos: es así que los elogios del gazpacho por su pluralidad se convierten en razón para el denuesto al transformarse en corrientes críticas de opinión. Tampoco escapan a los paralelismos los utensilios de cocina y quien peor fama ha ganado es el rodillo, que sirve para amasar mayorías absolutas parlamentarias – no siempre buenas – a cambio de aplastar cualquier atisbo de diálogo o consenso. Sólo hay un elemento que haya alcanzado el honor de convertirse en ley: el embudo. Se caracteriza por tener un parte ancha que permite moverse con soltura a lo que está arriba y que se estrecha a medida que se va bajando. Sus aplicaciones son numerosas y hay algunos que se han convertido en maestros a la hora de tener manga ancha para sí mismos y ser minuciosamente fiscalizadores con los demás. Sus partidarios tienen una memoria selectiva que les permite acusar y denunciar a los demás por obrar de la misma forma que ellos hicieron, odian las hemerotecas y hacen del cinismo una forma de fe. Si el trasvase terminológico entre cocina y política sigue su curso, sería deseable empezar a escuchar algo sobre la deconstrucción del consenso, pero todo parece indicar que va camino del clásico pasapurés o la moderna thermomix.

Publicado en EL PERIÓDICO EXTREMADURA el 26 de febrero de 2007

18 febrero, 2007

Hasta el final

Los manuales para salir de atolladeros coinciden en un punto: cuando la metedura de pata es de tal magnitud que cualquier rectificación provocaría el descrédito absoluto, lo mejor es seguir hasta el final, mantener sin enmendar, negar lo evidente y acusar a cualquiera antes que asumir una culpabilidad propia. El refranero acuñó algo así como de perdidos, al río y ese es el lema que sirve de argumento demostrativo de los últimos despropósitos de nuestra vida pública. Todo empieza con carcacjearse de las armas de destrucción masiva en Iraq y llamar nadie a los millones de personas que se manifestaron en todo el mundo. Luego están quienes quieren que la realidad del pasado se amolde a su teoría, como los que están todos los días intentando justificar sus desaguisados explicativos tras el 11-M a fuerza de poner en gran peligro el raciocinio colectivo. “Si te pillan in fraganti” niégalo todo” – aconsejan los asesores de esta tendencia de pensamiento. Pero en ocasiones la negación no es suficiente y se hace imprescindible un contraataque que, aunque no tenga ni pies ni cabeza, deje en fuera de juego al adversario. Algo así deben de haber planificado los que han optado por justificar la presencia de policías españoles en Guantánamo pidiendo explicaciones a quien nada tiene que ver con ello y olvidándose por completo de que ellos mismos eran los responsables. Es una pena que detrás de todos estos asuntos haya tanta muerte y sufrimiento porque algunas reacciones más parecen fragmentos sacados del más hilarante guión del teatro del absurdo que de un manual de comunicación e imagen. http://javierfigueiredo.blogspot.com

Publicado en EL PERIÓDICO EXTREMADURA el 19 de febrero de 2007.

11 febrero, 2007

Urgente


Una de las distinciones básicas de la vida diaria es la que existe entre lo importante y lo urgente. A veces las cosas más importantes no nos parecen las más inmediatas y puede ocurrir que el día a día relegue al olvido lo fundamental. Algo así está ocurriendo con el calentamiento global del planeta, un asunto que hasta ahora sólo era importante y que, desgraciadamente, sólo comenzaremos a afrontar seriamente cuando las olas del mar alcancen los soportales de los hoteles de primera línea de playa. Ya hemos visto las imágenes de las masas de hielo polares derritiéndose cada vez más deprisa y no es sólo la fría cifra de un científico despeinado. Estamos entrando en momentos de urgencia y nuestro problema es que hay quien no ve relación entre su día a día y el problema común de la humanidad, hay quienes creen que sus acelerones en el semáforo no tienen nada que ver con que los tres últimos veranos hayan sido de los más calurosos jamás registrados. No cabe duda de que los gobiernos pueden hacer mucho para evitar el desastre pero también podríamos plantearnos cómo ayudar a hacer del planeta Tierra un lugar habitable: usar transportes públicos, ahorrar energía, entender la austeridad como una nueva forma de salvación individual y colectiva. Es una lástima que muchos sólo hayan empezado a plantearse algo cuando han visto un documental gore en el más amplio sentido del término. “Apagar la luz cinco minutos no sirve para nada” – dicen algunos con aire altanero. Tal vez tengan razón y los gestos sean poco eficaces, pero lo que a buen seguro resulta inútil es hacer ese tipo de comentarios que esconden complicidad.

10 febrero, 2007

La opinión del futbolista

Hubo un futbolista que triunfó a los 17 años y con 24 publicaba su biografía. No la leí, lo confieso. Sí que me intrigó la posibilidad de que a esa edad alguien que apenas había logrado acabar el bachillerato pudiera escribir cincuenta folios. Sobre todo porque es incapaz de enlazar dos frases completas con sentido y los guiñoles se ríen, tal vez con crueldad de esa situación. En aquella ocasión vimo como era posible escribir y publicar un libro sin haber leído uno antes. Después el ejemplo se ha extendido y ya no parece ni extraordinario.

Oleguer, con el que podríamos discutir muchas cosas y no estar de acuerdo, es una rara avis en el mundo del fútbol. Recuerdo cuando marcó un gol, algo no excesivamente habitual en un defensa, y el típico periodista estúpido le preguntó a quien dedicaba el gol. Oleguer se marchaba sin decir nada per volvió para dedicar el gol a un chaval de Sabadell víctima de malos tratos policiales. Alguien podría decir que aprovechó su condición de "famoso" para sacar a la luz un asunto político. Pero la verdad es que respondió a lo que le habían preguntado.

Hoy Oleguer tiene que aguantar chuzos de punta de quienes se rasgan las vestiduras. Yo no quiero ni entrar a valorar lo que ha dicho: Sólo quiero decir que me parece estupendo que un futbolista tenga opinión sobre asuntos que vayan más allá del "no sé.... hemos jugado bien.... y bueno.... osea..... no sé...que estamos ahí luchando...."

Así que sirvan estas líneas para defender la libertad de expresión de cualquier profesional.

No temamos las palabras de nadie (ni siquiera las de Federico Jiménez) porque cuanta más libremente se expresen los que no piensan como nosotros, mayor libertad podremos exigir para nosotros mismos.

05 febrero, 2007

La muerte anónima

¿Han reparado alguna vez en cuál es el criterio para que una muerte violenta sea anónima o no? Se podría considerar que la diferencia radica en la relevancia social del muerto: por eso sabíamos los nombres y apellidos de los concejales asesinados en el País Vasco e ignorábamos el apodo de los que morían intentando saltar en Ceuta un muro como el de Berlín. También se podría pensar que es la cantidad la que hace diluir los nombres: así se explica que a partir de la centena por año se opte por numerar o dejar sin mención. "Esta es la víctima 58 de violencia de género" – dicen los titulares de los periódicos. Pero la casuística no acaba aquí porque hay ocasiones en las que interesa hacer visibles a los muertos para que así parezcan más criminales sus asesinos (¡como si hiciera falta!). Será por eso que dos inmigrantes, de los que jamás hubiéramos sabido nada de ellos si se hubieran electrocutado en Melilla, pasen a tener familia y biografía cuando los sepulta una bomba criminal en la T-4. Otras veces encontramos un muerto con nombre entre miles de desconocidos, como ocurre en el Iraq de 2003, donde conseguimos saber que murió un cámara de televisión con apellido gallego y algunos hubieran preferido ocultarlo. Podríamos concluir entonces que los periodistas sacan la cara por sus compañeros allá donde estén, pero te descoloca ver que dieciséis colegas que murieron en la sede de la televisión serbia en abril de 1999 no tuvieron nunca ni un triste reportaje. ¿No será que, en ocasiones, hacemos invisibles a las víctimas para no destapar a criminales de renombre y traje caro? No sé. http://javierfigueiredo.blogspot.com


Publicado en EL PERIÓDIO EXTREMASURA el 5 de febrero de 2007.

El artículo 40

Algunos de los que más énfasis ponen en llamarse a sí mismos constitucionalistas, suelen padecer olvidos selectivos del texto. Les encantan ...