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Mostrando entradas de agosto, 2008

Las librerías

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Las librerías son lugares especiales. En Lisboa siempre voy a la misma, en la Rua Almeida Garret , que no es muy buena ni la mejor, pero somos animales de costumbres .No hace falta que sean grandes, ni que tengan todos los volúmenes habidos y por haber. Yo tengo un par de ellas. Una, que es la más grande de la ciudad en la que vivo, es a la que voy cuando tengo que buscar cosas muy especializadas, encargar libros raros o echar un vistazo con las manos a lo que va saliendo en algunas materias muy concretas. Luego tengo la librería de barrio, la que se mantiene gracias a los libros de textos y que me permite acercarme a menudo, comprar cosas para los niños, hacer regalos y preguntarle a los dueños cualquier cosa. Me contaron el año pasado que en Extremadura, si no fuera por los libros de texto, cerrarían por falta de rentabilidad casi todas las librerías de la región. Se salvarían de la quema un par de librerías en las grandes ciudades y alguna en localidades de más de 20.000 habitantes.

Libros gratis

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No odio casi nada, pero me empieza a causar hartazgo las quejumbre de algunas personas sobre el precio de los libros. No sé si será porque los aprecio y sé lo que cuesta hacerlos, que me agota tener que discutir en ascensores, en las colas, en las salas de espera,... con quienes creen que el precio de los libros es desorbitado y que deberían ser gratis para todos. Uno que tiene como su olor favorito el aroma de los libros en septiembre llega a indignarse con estas cuestiones. Luego están los que creen que deberían ser gratis para todo el mundo. Yo creo que para las familias con escasos recursos deberían serlo, sin duda, pero no para todo el mundo, porque los libros de texto de todo un curso valen lo mismo que dos días de hotel en cualquier playa. Además, por esa misma regla de tres por qué no ponemos gratis otras cosas. Los libros de mis dos hijos me han costado 300 euros. Los van a usar desde el 15 de septiembre de 2008 hasta el 22 de junio de 2009. Me sale, más o menos, a 1.1 euro

La educación y los ciervos

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Acabo de leer un magnífico libro de Eduardo Galeano , titulado Espejos , en el que cuenta 600 pequeñas anécdotas sacadas de la Historia con mayúsculas y que nos ayudan a pensar sobre lo que queda oculto al margen de las glorias. Uno de esos pasajes hace referencia a la condesa Dhuoda , que allá por el siglo IX escribió en latín un libro de consejos para la educación de su hijo. Es digno de recordarlo en unos momentos en los que hay demasiada gente abogando por esa concepción rancia de la educación que tiene como pilares la disciplina, la autoridad y el tan manido esfuerzo. La condesa, lejos de apostar por las imposiciones, usaba los verbos aconsejar, mostrar y sugerir como elementos fundamentales de la educación, al tiempo que invitaba a aprender de los ciervos. Estos animales atraviesan los anchos ríos nadando en fila, uno detrás de otro, con la cabeza y el cuello apoyados en el lomo del anterior. De esta manera, unos se sostienen a otros y les permite a todos atravesar el río má

Las ideas y las edades según Mia Couto

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Una pequeña reflexión sobre las ideas sacada de un libro de Mia Couto A los diez años todos nos dicen que somos listos pero que nos faltan ideas propias. Aos 10 anos todos nos dizem que somos espertos mas que nos faltam ideias próprias. A los veinte años dicen que somos muy listos pero que no vengamos con ideas. Aos 20 anos dizem que somos muito espertos mas que não venhamos com ideias. A los treinta años pensamos que nadie más tiene ideas. Aos 30 anos pensamos que mais ninguém tem ideias. A los cuarenta años pensamos que las ideas de otros son todas nuestras. Aos 40 achamos que as ideias dos outros são todas nossas. A los cincuenta años pensamos con suficiente sabiduria para ya no tener ideas. Aos 50 anos pensamos com suficiente sabedoria para já não ter ideias. A los sesenta años todavía tenemos ideas pero nos olvidamos de lo que estábamos pensando. Aos 60 anos ainda temos ideias mas esquecemos do que estávamos a pensar. A los setenta años nos dormimos sólo con

Milli Vanilli

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Quienes tenemos unos años recordamos el caso de un dúo que consiguió cierta fama a finales de los 80, con unas canciones pegadizas y unos falsetes horteras que encandilaban a miles de seguidores. Lo de los falsetes acabó tomando demasiado cuerpo cuando supimos, pocos años después, que los Milli Vanilli eran dos guapitos a los que ponían voz unos chicos más feos y con menos glamour . Una vez descubierto el fraude intentaron solventar el desaguisado lanzando al estrellato a los auténticos , The Real Milli Vanilli , que cosecharon un fracaso monumental y casi acabaron dando la razón a quien ideó a los impostores. Ahora nos hemos enterado de que la niñita que nos encandiló con su canto en la inauguración olímpica era una milli vanilli china de apenas cinco años. Alguien pensó que no basta con cantar bien sino que también hay que dar imagen, expresión horrible que define la vacuidad del mundo en que vivimos. Por eso, uno no deja de sentir una solidaridad con quienes aportan la calidad

14 de agosto

Tengo la mala costumbre de mirar en el calendario el día en el que vivo. Me sirve para ejercitar la memoria, intentar acordarme de quiénes cumplen años ese día o recordar algo que ocurriera en tal fecha. Cuando llega el 14 de agosto, no se puede evitar sentir un escalofrío por el día más triste de la historia de la ciudad en la que uno vive. Tanta ley de la Memoria Histórica para nada, para que nadie haya pedido perdón, para que sigamos sin saber dónde están los cuerpos de todos los asesinados, quiénes fueron los asesinos , qué hicieron después, cómo se lucraron, qué relevancia y gloria social gozaron durante décadas a costa de las lágrimas ahogadas de miles de personas que creyeron más en la libertad que en el fascismo. ¿Cuándo se abrirán los archivos para conocer a quienes, hasta bien entrados los años 70, eran confidentes de la Brigada Político Social? Como he dicho muchas veces, el fascismo no venció en una guerra de tres años sino que se instauró en las conciencias durante 39 añ

O Navio de Espelhos

Um bocado de poesia portuguesa

Generalizando

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Si no fuera porque no creo en el concepto, me atrevería a proponer que entre los nuevos pecados capitales del milenio se incluyeran las generalizaciones. Las peores son las que se hacen sin conocimiento de causa y a bote pronto, sin estadística que las sustente, haciendo ley universal de un hecho que puede ser aislado o incluso único. Recuerdo que había un casero de una capital extremeña que no alquilaba su piso a estudiantes de la otra capital, porque pensaba que los de allí eran todos unos ladrones. La verdad es que había tenido unos que se habían largado sin pagarle dos meses, pero el señor ya estaba convencido de su máxima y la generalizaba sin pudor. Algo parecido les ocurre a los que echan pestes de Portugal y dicen que todos son unos atrasados porque una vez les tardaron en servir en un restaurante, o los que afirman que todos los catalanes son tacaños, todos los madrileños chulos y fanfarrones o los andaluces vagos y graciosos. Pero aún es peor el caso contrario,

¿A qué se juega en China?

El primer día de septiembre de 2004 escribía una de mis primeras columnas en EL PERIÓDICO EXTREMADURA y el 6 de abril de este año lo recordaba en otra columna de la contraportada. Hablaba de Pekín, esa ciudad que pasó a llamarse Beijing sin enterarnos casi por qué. Me refería entonces a la decisión que se había tomado en julio de 2001 para llevar los juegos olímpicos a la capital china y a las promesas de respeto a los Derechos Humanos que hacían los gobernantes del país más poblado de la tierra. Hubo quien pensó que los juegos servirían para acelerar los cambios y acabar con el millar de ejecuciones que cada año ponen en práctica los mandatarios asiáticos, pero han pasado siete años desde la elección de la sede olímpica de 2008, la antorcha va camino del estadio y la situación de derechos y libertades no ha mejorado nada. Y es que China es un mundo demasiado complicado: cuando Deng Xiao Ping dijo aquello de gato blanco o gato negro lo importante es que cace ratones, estaba haciendo

Tres historias que enseñan cosas para la vida

En este vídeo -que podemos ver en dos partes- se resumen tres historias interesantes para la vida. Curioso e interesante. Son trece minutos, pero merece la pena perderlos (yo diría ganarlos).

Tener un blog (en agosto)

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Hace 10 años, los meses de agosto buscaban serpientes de verano para alimentar los famélicos periódicos y para que las becarias y becarios pudieran entretenerse en cosas de poca trascendencia en las redacciones. Hoy, en cuatro minutos, todos tenemos un blog, los listos y los menos listos. Y debe de haber por ahí alguno que se dedica a rastrear las bitácoras de todo el mundo para ver si con una chispa de aquí y una gasolina de acá, monta un incendio forestal que le da para llenar dos páginas en el difícil mes de agosto. Ayer lunes escribí sobre el ya manido asunto del apadrinamiento. En una línea diferente a la que venía escuchando, valorando la valentía de quien admite haberse equivocado y criticando profundamente el sesgado concepto de humanidad que, en ocasiones, parecen tener quienes se tildan de izquierdas. El viernes pasado, otro político catalán comenta una jugada que ya parecía zanjada, pero no es hasta el lunes por la noche, cuando alguien rastrea en internet para ver s

Apadrinar

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Nunca me gustaron las campañas para apadrinar niños: siempre pensé que la solidaridad había que ejercerla como un acto racional y no como una apelación al tejido sensible. Será por ese motivo que odio ver a pequeñas criaturas usadas como reclamo para pedir limosna y prefiero canalizar mi solidaridad haciéndome socio de Médicos sin fronteras e Intermón-Oxfam , de quienes sé que hacen las cosas bastante bien. Hace un par de años se supo del fraude que escondían algunas falsas organizaciones humanitarias, de esas que te mandaban una carta anual del niño apadrinado y una foto para que la pusieras en el salón. Ya me había olvidado de esto hasta que un concejal colgó en su blog una parodia para apadrinar niños extremeños que habían elaborado unos tipos de poco talento. Lo fácil sería ensañarse desde aquí con quien ha cometido una tontería con ramificaciones preocupantes, pero en un mundo en el que cuesta pedir perdón hay que aceptar las disculpas, porque otros todavía no lo han hecho por

Hoy en EL PAÍS

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Hoy sale en EL PAÍS una carta . Uno, a veces, todavía guarda el instinto de cuando era joven, cuando ver publicada una idea en el periódico era la única forma de que alguien te escuchara. Ahora, con tanta información por todos los lados, es probable que un viernes 1 de agosto nadie lo haya leído (o casi nadie). Nuevamente batallando por una causa. Las causas no son nunca, en principio, causas perdidas: todo depende de las ganas que se le echen al asunto en cuestión. En este que nos lleva entre manos, reconozco que he sentido muy cerca las palabras portugesas solidão y saudade.