25 mayo, 2009

Alta definición

Parece ser que es una gozada eso de la alta definición. Los objetos se ven a las mil maravillas, todo limpio, con detalle, con unos colores vivos que hacen que las cosas sean incluso más bonitas que en la realidad. Así que la técnica ha llevado a los salones de las casas una ventana impoluta por la que se puede ver ralentizado el salto de un jugador de baloncesto, un lance con la muleta mientras al toro le chorrea sangre por la herida o una mirada lacrimosa que parece que va a mojar nuestra alfombra. Pero no hay virtud sin defecto: la alta definición tiene un retardo de unos cinco o seis segundos. Así que cuando la radio ya ha cantado el gol se puede observar – eso sí, con muchísima nitidez – que Xavi Hernández todavía no ha terminado de colocar el balón en el corner, que Leo Messi aún no se ha acercado a recibir en corto, y ha de pasar algún segundo más hasta que Eto’o remate. No sólo la naturaleza sirve para sacar consejos sabios para la vida sino que las modernas tecnologías nos aportan también sus moralejas: si queremos verlo todo muy clarito tendremos que dejar pasar un tiempo. La primera imagen, la más analógica e inmediata, no siempre es la mejor.

Lo urgente debe hacerse sin demoras pero lo importante no puede ser fruto de la improvisación. Antes de comprar los ordenadores portátiles para cada alumno de quinto de primaria, convendría evaluar qué se ha hecho aquí y en otros lugares, cómo se ha llevado a cabo y qué resultados objetivos se han obtenido. Y no me vale que la evaluación la hagan los propios implicados. Aunque se tarde un poco más, pero que se vea todo claro. Por favor.

18 mayo, 2009

El estado de los coches


En las grandes ciudades no se dejan de hacer túneles y más túneles para esconder a los vehículos, amplían los carriles de las autopistas y un ruido infernal de motores se escucha día y noche. En cada operación salida las carreteras de llenan de coches y uno empieza a plantearse si habremos actuado correctamente al convertir al vehículo privado en el principal medio de locomoción. Sobre todo ahora, que parece haber cierto consenso para no aumentar el consumo de combustibles fósiles. Pero los años de bonanza de principios del milenio invitaban a cambiar de coche cada cinco años, aunque no fuera necesario y funcionara a las mil maravillas, y las factorías aumentaban su ritmo de producción. De repente nos asalta la crisis, la gente empieza a comprar menos coches, las empresas del sector ganan menos dinero y amenazan con dejar en el paro a los miles de trabajadores que, de forma indirecta o directa, dependen de la venta de vehículos. Entonces llega el día en el que Rajoy y Zapatero se van al hemiciclo a hablar del estado de la nación y a uno le parece que lo más importante que se abordó era el estado de los coches. Ya no sé en cuánto va a quedar la ayuda pública para comprar un nuevo vehículo, ni cuánto pondrá cada Comunidad. Y mientras muchos se pelean sobre si la medida debe ser universal o restringirla en función de los ingresos de la familia, me asaltan varias dudas: ¿Por qué tenemos que comprar coches con la ayuda de todos? ¿Por qué tenemos que sacarle las castañas del fuego a un sector que produjo más de la cuenta? ¿Vamos a hacer lo mismo con otros sectores productivos? ¿Nadie se hace estas preguntas?

Publicado en la contraportada de EL PERIÓDICO EXTREMADURA el 18 de mayo de 2009.

11 mayo, 2009

Gripe, meningitis y estupidez

La semana pasada el buscador Google en español ofrecía 232 noticias cuando combinábamos las palabras meningitis y Nigeria, mientras que teclear los vocablos gripe y México nos llevaba a más de cien mil. Luego echas cuenta de los fallecidos y resulta que es mucho más grave lo de África que lo que empezó en América y se extiende de forma muy aislada en algunos lugares de ese mundo que llaman civilizado. A pesar de la facilidad que existe hoy en día para informarnos de lo que ocurre en cualquier lugar, todo lo ocupa un complicado virus con letras y números. Apenas hay rastro informativo ni de la malaria, ni del dengue, ni de esa mortal meningitis de Nigeria. Tampoco es nada nuevo, porque ya sabemos que los titulares de la prensa y los minutos de los telediarios no aumentan en función del número de muertos sino de la clase social y glamour de los mismos. Mientras el problema lo tengan unos niños en África no nos afectará nada o casi nada. A algunos le empiezan a temblarles las piernas cuando ven que la desgracia le pasa a alguien que tiene una casa, que lleva a los niños al colegio en coche y que va de vacaciones. Nos aterra ver que uno que se parece a nosotros es víctima de cualquier fatalidad. Es entonces cuando nos apresuramos a comprarnos la mascarilla, ese diminutivo de la máscara que oculta nuestras vergüenzas. Me gustaría saber quién convirtió todo esto de la gripe en noticia de primera magnitud, y si son los mismos a los que les trae al fresco hechos mucho más graves. Sin duda, ha llegado el momento de que la OMS catalogue a la estupidez como enfermedad. Y contagiosa.

Publicado en la contraportada de EL PERIÓDICO EXTREMADURA el 11 de mayo de 2009.

04 mayo, 2009

Ave, Obama


Ahí tienen a Obama, hablando maravillas de los ferrocarriles patrios sin haber montado nunca en uno. Así que debe de haber alguien por ahí contando maravillas de nuestros caminos de hierro. Lo que no sabemos es si le habrán contado toda la verdad: estamos construyendo líneas radiales de trenes de lujo en lugar de estar tejiendo una red transversal de ferrocarriles rápidos, cómodos, sencillos y con capacidad de vertebrar el territorio. En 10 años tendremos paradojas como no poder ir en tren de Toledo a Ciudad Real o de Plasencia a Salamanca. Podremos dando una vueltecita por Madrid, que como sabemos es el centro del Universo. Y es que no aprendemos. Cuando se habla de deuda histórica pongo siempre el mismo ejemplo: en España hay líneas eléctricas de ferrocarril desde los años 40 y en Extremadura nunca se ha puesto ni un solo kilómetro. Hablar de vías dobles electrificadas en Extremadura es como hablarle del fax a Alfonso XII, pero si van en coche entre Madrid y Zaragoza circularán al lado de unas vías dobles y electrificadas por la que ya no pasan apenas trenes y por las que aquí hasta suspiraríamos. Y no sólo Obama habla de los trenes españoles sino que Aguirre y Monago se han reunido para pedir que la línea a Lisboa no se comparta con la de mercancías. Esperanza pide que arreglen la actual vía para mercancías, quizá porque no sabe que los 60 km. entre Mérida y Cáceres se hacen en una hora y diez minutos, casi como hace 50 años. A los que usamos el tren todos los días nos gustaría ver por allí a los políticos, para que supieran de primera mano qué se puede hacer por los ciudadanos de a pie.


Publicado en la contraportada de EL PERIÓDICO EXTREMADURA el 4 de mayo de 2009.


La imagen es de una de esas vías dobles electrificadas que existían e España en los años 40 y 50. En Extremadura nunca invirtió el poder central ni una sóla peseta en nada de esto. Ni en los años 60, ni en los 70, ni en los 80, ni en los 90. Yo creo que es el ejemplo más claro para ejemplificar la dueda histórica de una tierra abandonada durante décadas por los poderes centrales.

El artículo 40

Algunos de los que más énfasis ponen en llamarse a sí mismos constitucionalistas, suelen padecer olvidos selectivos del texto. Les encantan ...