Una amiga y compañera de Facultad me envió este poema cuando nació mi hija.
- "Es de una compañera de mi promoción" - me dijo.
Lo leí mientras Nerea dormía a mi lado y he de decir que nunca un poema me ha parecido tan bello.
Al valor de cada obra literaria hay que añadirle el contexto del receptor, que puede multiplicarlo o todo lo contrario.
Mientras duermes te miro...
Me recuerdas
el frío de las fuentes en los labios,
el prado debajo de la espalda,
la indescifrable danza de las nubes,
el dulce sabor de diminutos dedos en la masa,
la tierra en las uñas,
los pies mojados en los charcos,
los bolsillos repletos.
Contigo junto a mí
los días recobran la suave textura de la cera
y repiten mil veces el amanecer.
Contigo junto a mí
veo pasar de largo la tristeza.
27 agosto, 2010
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