30 abril, 2012

Medir las palabras


Ten cuidado, no te signifiques, que nadie se entere de lo que piensas, procura que no se te vea mucho y no te metas enlíos. Nuestros padres y nuestros abuelos fueron educados enun régimen el que los principios democráticos eran inexistentes. Ante cualquier inquietud, por insignificante que fuera, te soltaban una de esas frases de arriba. Luego cambiaron las leyes y llegaron las libertades, las que nos concedieron graciosamente desde la dictadura. Pero el daño ya estaba hecho y las advertencias resuenan enel inconsciente de los nietos y biznietos de aquellas generaciones. A quien conjuga enprimera persona los verbos reivindicar, protestar o reclamar se le asigna automáticamente la etiqueta de problemático, sin pensar que quizá nuestros problemas derivan del silencio, la aquiescencia y la apatía. Si le dices a alguien que perteneces a la asociación de vecinos, a otra de consumidores, a otra de profesionales de tu especialidad, a dos oenegés de carácter humanitario y a un sindicato, entonces te conviertes enun elemento de mucho cuidado. Si además se te ve enmanifestaciones o enactos de protesta corres el peligro de aparecer en esas webs de la policía en las que ya solo falta ofrecer recompensas, como en el lejano oeste. Estamos a la espera de que hagan una página similar en Hacienda para denunciar a los profesionales que te miran mal cuando pides factura y prefieren que se les pague con billetes de color morado oscuro casi negro, pero esa no existirá jamás. Llegan tiempos para medir mucho las palabras antes de discrepar en una primavera en la que incluso Gandhi podría ser encarcelado

Publicado en la contraportada de EL PERIÓDICO EXTREMADURA el 30 de abril de 2012.

23 abril, 2012

Cachorros y paquidermos


Se celebró la semana pasada un juicio en Badajoz a un presunto desalmado. Su crimen había consistido en la tortura de unos cachorrillos con el agravante de haberlo recogido en imágenes y haberlo expuesto en internet. Cuando ocurrieron estos hechos se produjo un vendaval de indignación y eran muchos los que se preguntaban cómo alguien era capaz de hacer sufrir gratuitamente a otros seres vivos sin obtener beneficio alguno. Mientras el presunto torturador de cachorros espera sentencia, el Jefe del Estado pide perdón. Ya sabemos que se ha equivocado, que lo siente mucho y que no lo volverá a hacer más. Solo nos falta saber el quid de la cuestión, porque todavía no nos han esclarecido si el error estaba en el viaje, en la compañía, en la caída inoportuna, en el abandono del nieto herido y hospitalizado, en el dispendio causado a las arcas públicas o en la aceptación de invitaciones para actividades tan poco humanitarias. En tanto se aclara todo esto, uno sigue preguntándose qué diferencia a los cachorros del paquidermo, y por qué una actividad merece llevar a una persona al banquillo de los acusados y otra es considerada como un noble deporte. Alguien que disfruta causando la muerte y viendo derrumbarse a un ser vivo de cinco toneladas tal vez no sea la persona más indicada para ostentar la máxima representación de un país. Pero no nos escandalicemos demasiado: cuando se da por bueno entregar el más alto puesto del Estado a una estirpe como esa, que se dedicó históricamente a las hazañas cinegéticas, lo normal es que alguno de sus descendientes acabara haciendo perrerías a los elefantes.  

Publicado en la contraportada de EL PERIÓDICO EXTREMADURA el 23 de abril de 2012.


16 abril, 2012

No somos todos


El martes se abrían las puertas virtuales de Hacienda para hacer las declaraciones de renta y una avalancha bloqueaba los sistemas informáticos. Podría interpretarse como una señal del alto nivel de concienciación ciudadana por cumplir con su deber, pero hay quien cree que no es así: más que el deseo ferviente de apoquinar y arrimar el hombro por el bien común, las prisas eran por cumplimentar las declaraciones lo antes posible, con la esperanza de que las devoluciones sirvan para vivir un pequeño desahogo. No hay nada como pagar impuestos en una sociedad que es capaz, con el apoyo de los que más tienen, de crear servicios que pueden ser utilizados por todas las personas sin que se les mire su cartera antes de entrar. Por eso no me duele ni un céntimo de mis impuestos cada vez que me encuentro con gentes muy humildes en la consulta del centro de salud de mi barrio, donde el médico las llama por su nombre. Tampoco me duele ese dinero pagado cuando veo los esfuerzos que hacen la mayoría de los profesores en un mundillo lleno de dificultades, o la amabilidad de esa funcionaria del registro que siempre está de buen humor y trasmite calma a los de la cola. Cuando Paco Fernández Ordóñez inventó aquello de que la Hacienda con mayúsculas éramos todos, nunca pensó que algún día se daría una puñalada trapera a los que dependen de una nómina, mientras una puerta legal daba la absolución a los defraudadores, evasores, especuladores y detentores del dinero negro. Me temo que Hacienda no vamos a ser todos: unos seguirán siendo hacendados y otros solo lo seremos comprando la marca blanca de Mercadona.

Publicado en la contraportada de EL PERIÓDICO EXTREMADURA el 16 de abril de 2012

09 abril, 2012

Prever y proveer

No sé por qué motivo cuesta tanto distinguir entre prever, ver con anticipación o preparar medios contra futuras contingencias, y proveer, suministrar lo necesario o conveniente para un fin. La previsión no es uno de nuestros puntos fuertes y tenemos a gala ser magníficos improvisadores. Comentaban los que usan el tren para desplazarse diariamente a trabajar a Mérida que están preocupados por su próximo traslado al llamado Tercer Milenio. Y no lo están porque no les guste el lugar ni por los nuevos edificios, que saben de buena tinta que son inmejorables. La inquietud radica en que probablemente se verán obligados a cambiar de medio de transporte por la falta de coordinación de otras instituciones. Aunque se sabe que en los próximos meses habrá cientos de trabajadores que tendrán que moverse hacia esa zona de la ciudad, no se ha previsto la construcción de un acceso fácil, rápido y directo para los usuarios del ferrocarril que quieran llegar desde la estación hasta las nuevas Consejerías. Tampoco se prevé transporte urbano y el uso de bicicletas es complicado, ya que no hay ninguna base del servicio en la estación deferrocarril y, además, el servicio está vetado a quienes no están empadronados en la capital extremeña. No sabemos qué estudios de movilidad habrá hecho el consistorio emeritense, pero esperemos que no haya pensado en que los trabajadores de las nuevas Consejerías usen solamente vehículo particular a estas alturas del siglo XXI y con estos precios del combustible. Todo saldrá mejor si se prevén los posibles problemas y no se deja todo a merced de frases como “dios proveerá”. ¿Y si no provee?

Publicado en la contraportada de EL PERIÓDICO EXTREMADURA el 9 de abril de 2012. 



02 abril, 2012

Sin preguntas


Imaginen que van a un restaurante, se sientan en una mesa, les dan la carta para elegir y, finalmente, les dicen que no hay nada para comer. Sí, probablemente dirían ustedes que eso no es un restaurante y que para leer el menú podían haberse quedado en casa. Algo tan absurdo es lo que viene ocurriendo de un tiempo a esta parte con las ruedas de prensa, que en teoría eran unas comparecencias ante los medios de comunicación, en las que se efectuaban declaraciones y se pronunciaban discursos de forma presencial, y donde los profesionales del periodismo podían preguntar y pedir aclaraciones de forma directa. En los últimos años, gracias a los inventos de los nuevos gurús de la comunicación, se ha extendido la mala costumbre de convocar a los profesionales para leer una nota y mandarlos a paseo. No hay que ser muy listos para deducir que sería más ecológico y eficaz enviar vídeo, audio y un e-mail a las redacciones: los periodistas ahorrarían gasolina, aparcamientos y prisas, recibiendo en su ordenador la escueta nota o el corte preciso para su informativo. Las ruedas de prensa sin preguntas las practican entrenadores, artistas y hasta políticos, que deberían tener un poco más de respeto hacia los ciudadanos que pagan sus sueldos. La posibilidad de preguntar y repreguntar es fundamental para poder obtener una información contrastada, mientras que la nota leída es mera propaganda y nada más. Todo cambiará el día que todos los periodistas se nieguen a cubrir este tipo de farsas y se limiten a informar, con nombres y  apellidos, quiénes son los que convocan estas ruedas de prensa sin preguntas. ¿Lo veremos?

Publicado en la contraportada de EL PERIÓDICO EXTREMADURA el 2 de abril de 2012.

El artículo 40

Algunos de los que más énfasis ponen en llamarse a sí mismos constitucionalistas, suelen padecer olvidos selectivos del texto. Les encantan ...