30 julio, 2012

Aquí al lado


Los tiempos no están para unas largas vacaciones lejos de casa. Quienes todavía tienen trabajo y los que aún pueden permitírselo ya no se van con Curro al Caribe para pagarlo en doce (in)cómodas mensualidades. Ahora hay que establecer un equilibrio entre la necesidad de salir de la rutina y del espacio habitual, y las circunstancias adversas existentes o previsibles. Mientras unos debaten sobre si es mejor un rescate total, salirse del euro o ambas cosas a la vez, a cada uno de nosotros nos queda comprometernos para que nuestra escasa capacidad de consumo nos revierta de la manera más inteligente. Del mismo modo que es más ecológico y barato tomar productos de temporada y que provienen de zonas cercanas, convendría cuidar nuestro turismo con gestos que acaben por beneficiarnos a nosotros mismos. En más de una ocasión hemos podido escuchar a quien se jacta de conocer medio mundo y que, sin embargo, todavía no se ha dignado visitar los más importantes tesoros artísticos y naturales de la tierra en la que nació. Si cada extremeño guardara algunos días de sus vacaciones para disfrutarlos en rincones de esta tierra, que son más apacibles e interesantes que la conocidísima playa de La Antilla, estaríamos ayudando a salvar del desastre a quienes trabajan en el turismo rural de Extremadura. Además, el gesto sería algo más que un intento de mantener un determinado sector económico, ya que tiene una vertiente social que dificilmente se puede cuantificar: el turismo rural es uno de los pocas recursos que tenemos para evitar la despoblación del territorio. No demos más vueltas, está aquí al lado.
Publicado en la contraportada de EL PERIÓDICO EXTREMADURA el 30 de julio de 2012.

23 julio, 2012

Clamor popular



No se recuerda en la historia reciente un clamor popular como el vivido el pasado jueves en todo el país. Proviene de una inmensa mayoría de la población, que vive de su trabajo, y que se rebela frente a las medidas que imponen las mafias de especuladores para seguir llenándose sus bolsillos sin tener que mover un dedo. El gobierno parece seguir dispuesto a no inmutarse ante las protestas y a cumplir fielmente el mandato del crimen organizado de los mercados, sumiendo a la población en una situación depresiva, en todas las acepciones de la palabra. No parece muy probable que Rajoy vaya a encabezar un movimiento europeo y mundial en contra de los paraísos fiscales y las SICAV, como tampoco que vaya a hacer caso a las recomendaciones del sindicato de técnicos del Ministerio de Hacienda, que le han detallado de dónde se pueden obtener 63.500 millones de euros sin fastidiar más a las capas medias y bajas de la población. Siempre me ha resultado curioso, en estas discusiones que ahora nos envuelven a diario, los argumentos de los que no quieren apretar las clavijas a los poderosos: que si les subes los impuestos a los millonarios se lo llevan, que si es mejor no soliviantarlos para que inviertan y mil excusas por el estilo. Lo que siempre se ha dicho: que los emuladores de don Vito Corleone nunca necesitan ponerse detrás de una pancarta para hacer su santa voluntad. Ahora nos haría falta un gobierno que escuchara más el clamor popular que las consignas de quienes nunca se saciarán, de quienes no pararán hasta vernos tan inermes como esclavos.

Publicado en la contraportada de EL PERIÓDICO EXTREMADURA el 23 de julio de 2012.

16 julio, 2012

Castigo colectivo



A mi hija le indignan los castigos colectivos en el colegio. El maestro se da la vuelta, siente la algarabía y el desorden, no atisba a determinar a los culpables y opta por hacer tabula rasa, pagando justos por pecadores. Y es que la justicia no se puede impartir en combinación con las cifras agraciadas en el sorteo de la ONCE del viernes. A nadie se le ocurriría encarcelar a toda una aldea en la que se ha cometido un crimen argumentando que es difícil encontrar al culpable. Pues si este ejemplo les parece lógico, ahora damos un salto mortal y nos volvemos a la edad de piedra. Decía Montoro que si no se defraudara tanto en el pago del IVA no haría falta subirlo. ¿Podemos concluir entonces que se va a ser inflexible con los defraudadores? Pues no, como eso cuesta mucho esfuerzo vamos a lo fácil: aumentamos unos cuantos puntos para que los cumplidores paguen más y los que se escaquean sigan carcajeándose. Decía un técnico de Hacienda que el fraude de este impuesto no procede tanto de los fontaneros y electricistas, que no suman más del 7% de lo evadido, como de las grandes corporaciones, que nos hurtan más del 70% y a las que no interesa pillar. Uno cada vez está más convencido de que la solución a esta crisis se está basando, desde mayo de 2010, en apretar el cuello de la gente más indefensa, honrada y de bolsillos transparentes, porque no hay valor suficiente para arremeter contra los que provocaron el agujero negro y se lo llevaron a las Islas Caimán. No pidan explicaciones ante este castigo colectivo e injusto porque corren el peligro de que les digan que se fastidien, pero con un sinónimo que empieza por jota.

Publicado en la contraportada de EL PERIÓDICO EXTREMADURA el 16 de julio de 2012.


09 julio, 2012

Deudas y ofensas



Son pocas las veces que tengo que ir a misa y, desgraciadamente, asisto más a funerales que a bodas, bautizos y comuniones. Cuando escucho la liturgia me gusta poner a prueba mi memoria y adelantarme mentalmente a las palabras del oficiante. Caigo entonces en la cuenta de que durante mi infancia tuve que oír muchas misas enteras todos los domingos y fiestas de guardar, porque todavía me sé de carrerilla tanto las intervenciones del cura como las respuestas de los feligreses. Ahora me fijo más en el significado verdadero de cada expresión y no puedo evitar sonreír o indignarme, dependiendo del pasaje. Pero llega un momento en el que me quedo en fuera de juego: la oración que comienza evocando a nuestro padre ha sido modificada sustancialmente y ya no pedimos perdón para nuestras deudas. No. Ya no hay deudas, ni públicas ni privadas. Han sido sustituidas por ofensas y los deudores son denominados perifrásticamente como “los que nos ofenden”. Uno sale del templo con ganas de comenzar a teclear en su vida con ese comando tan útil que busca un término y lo remplaza por otro. Comienzas a pensar en frases como “tengo una ofensa hipotecaria con tal entidad” o “menganito me ofende unos cuantos euros que le presté”, y todo parece una recreación barata de Ionesco y su teatro del absurdo. Pero no lo es: uno ve el documental titulado Debtocracy, donde te hablan del concepto de deuda odiosa y del origen de la crisis griega, y llega a la conclusión de que obligar a pagar una deuda ajena e injusta es una manera de ofender muy gravemente. Quizá no iban desencaminados los que actualizaron el padrenuestro.

Publicado en la contraportada de EL PERIÓDICO EXTREMADURA el 9 de julio de 2012.

02 julio, 2012

Producto interior bruto



Algún indocumentado había dicho que ganar un mundial de fútbol suponía un aumento de 0'7 % del PIB en el país. Sin embargo, todos los datos estadísticos consultados indican que en 2010 no se cumplió esa premonición en España. No se preocupen que no les voy a dar la brasa con lo de anoche, que somos muchos los que hoy no tenemos ni más depresión ni más euforia que cualquier otro lunes. Hay mil asuntos más importantes por los que preocuparse y uno de ellos debiera ser un debate sobre a qué queremos dedicarnos globalmente. Estamos poniendo todos los huevos en la cesta del sector de los servicios y el turismo, sin percatarnos de que en las costas croatas tienen el mismo sol, las mismas aguas y mejores precios que en nuestros hoteles y chiringuitos. En manufacturas no se puede competir frente a China y otros países donde no se respeta ningún derecho, ni humano ni laboral, así que convendría invertir en investigación lo poco que quede en las arcas, para que lo que vendamos tenga un valor añadido e innovador que lo haga único y diferente. Pero no, andamos como en las películas de Berlanga, agasajando a los que vienen a España con alegría, les modificamos las leyes a su antojo y vislumbramos un horizonte de ludopatía como mayor logro social. Dejen de estudiar y de embarcarse en proyectos de investigación y aprendan a jugar al blackjack  para obtener un puesto de crupier sin derecho a vacaciones ni seguridad social. A veces uno tiene la sensación de que lo que se incrementó en 2010 con la victoria futbolera fue la producción de brutos en el interior del país, que creo que no es lo mismo.

El artículo 40

Algunos de los que más énfasis ponen en llamarse a sí mismos constitucionalistas, suelen padecer olvidos selectivos del texto. Les encantan ...