24 junio, 2013

Brasil y Obama

Un día antes de que Obama fuera elegido por primera vez presidente de Estados Unidos, escribí en estas páginas que en Europa nos estábamos precipitando, que estábamos dando por sentado que el senador por Illinois le iba a dar la vuelta al sistema, y que tras él llegaría un nuevo orden mundial, más justo y más humano que el que George W. Bush había planificado desde las Azores . Vaticinaba entonces que no deberíamos esperar cambios radicales ni transformaciones profundas y, casualidades de la vida, ponía el ejemplo de Brasil, donde más que acceder un sindicalista histórico al poder había ocurrido lo contrario, que el Poder con mayúsculas se había apoderado de Lula da Silva.

Cinco años después de aquella columna, Brasil y Estados Unidos vuelven a estar en la portada de los medios de comunicación: hoy el premio Nobel de la Paz concedido a Obama nos parece una broma de cámara oculta tras conocer su desprecio a las libertades, y Dilma Rousseff sigue la estela de su antecesor, sin solucionar los problemas más graves de su país y apostando por la grandilocuencia de fastos deportivos. Todavía es temprano para saber qué hay detrás de las protestas ciudadanas en Brasil, pero de la conversión de Obama en un halcón ya nos quedan pocas dudas: no ha sido capaz de cerrar Guantánamo todavía, ni de depurar responsabilidades por las torturas cometidas por sus soldados y ahora, para rematar la jugada, sabemos que nos espía a todos sin ningún tipo de rubor, con el consentimiento de los gigantes del mundo informático. Hoy los prefabricados discursos de Obama sobre la libertad son más falsos que una moneda de 3 euros.


Publicado en EL PERIÓDICO EXTREMADURA el 24 de junio de 2013.

17 junio, 2013

Exámenes

Hace unos veinte años hubo una interesante exposición artística, en el edificio de los Garajes Pla en Badajoz, con un gran interrogante en la puerta donde se invitaba a pensar en formas de reeducación social diferentes a la cárcel. Ni que decir tiene que hubo algún degenerado que contestó a la pregunta con una pintada de lo más tabernaria y troglodita, pero a muchos nos sirvió para reflexionar y no dar siempre como axioma aquello que pudiera no serlo.

Me he acordado de esta historia al hilo del comentario de un buen amigo y profesor, que  afirmaba corregir los trabajos acompañado de canto gregoriano. De repente me vinieron a la cabeza unas asociaciones de ideas e imágenes en las que se entremezclaban frailes, universidad, exámenes, y hasta Fray Luis de León con su famosa frase del “como decíamos ayer”.
Precisamente mañana, cuando muchos estudiantes extremeños comenzarán los exámenes más determinantes de sus vidas, sería un buen momento para escribir en las puertas de los centros educativos una pregunta del mismo tipo: ¿Te has planteado alguna vez utilizar formas de evaluar diferentes de los exámenes? ¿Has pensado que puede valorarse cuánto y cómo se ha aprendido una determinada materia sin tener que someter a nadie a la puesta en escena de juicio sumarísimo? Pues parece ser que no, que  todavía hay mucha gente a la que no se le pasa por la cabeza nada alternativo sino todo lo contrario, como poner pruebas de reválida a los niños de 11 años.  Si nada en nuestras aulas es como hace 500 años, debería preocuparnos por qué seguimos empeñados en evaluar a la antigua usanza y en no explorar otras posibilidades sin tanto maldito rotulador rojo.

Publicado en EL PERIÓDICO EXTREMADURA EL 17 DE JUNIO DE 2013 

10 junio, 2013

Día de Camões

Ahora que a algunos nos toca repasar los libros escolares de Historia junto a nuestros hijos, acabas dándote cuenta de que no han cambiado demasiado las cosas: Constantinopla “cayó” en 1453, fuimos “invadidos” por musulmanes en el año 711 y América fue “descubierta” en 1492. En tres hitos ya hemos dejado caer que los turcos eran los malos, que nosotros descendemos de los visigodos y no de Ibn Marwan, y que los seres humanos que vivían al otro lado del Atlántico casi no existían antes de aquel 12 de octubre que ha acabado por ser nuestra fiesta nacional. Muchos países celebran la suya recordando el día que consiguieron su independencia de la metrópolis, otros rememoran la fecha que lograron unificarse, unos cuantos evocan a un santo y hay uno, Portugal, que recuerda la muerte de su más insigne escritor, Luís de Camões.

Puestos a elegir, uno prefiere que honren a literatos antes que a espadachines y otras batallas sangrientas. Hoy, precisamente, es 10 de junio: el día de Camões y la fiesta nacional de nuestros vecinos portugueses. Un buen día para recordar la enorme cultura que Portugal ha aportado al mundo y la suerte que tenemos en Extremadura de poder disfrutar de ella con un mínimo esfuerzo, aquí al lado. Es la ventaja de vivir donde hubo fronteras, que suele ser una tierra fértil para crear, imaginar, compartir y cooperar. En nuestra mano está saber aprovechar al máximo esa ventaja que nos da la Geografía, quizá en compensación por esa gloriosa Historia que nos empeñamos en escribir y reescribir y que, tal vez, nunca llegamos a tener.


03 junio, 2013

Morir en el intento

La periodista y escritora Carmen Rico Godoy escribió en 1990 una novela que se llamaba Cómo ser mujer y no morir en el intento. Como alguna otra obra de García Márquez, su título fue parafraseado hasta el hartazgo para dar nombre a miles de crónicas, artículos y reportajes. Morir en el intento de ser mujer es uno de los mayores problemas de nuestro mundo y no siempre tenemos la suficiente información. Gracias a algunas oenegés hemos podido conocer aquí la historia de Beatriz, embarazada en El Salvador y sin posibilidad de interrumpir su gestación aunque le vaya su propia vida en ello. Uno no puede entender a religiones y legisladores que prefieren salvar al nasciturus aunque se ponga en peligro a la madre.

 Pero no hay que irse tan lejos para ver morir a personas por el mero hecho de ser mujer: no hemos llegado a la mitad del año y son ya 22 las que han fallecido en España a manos de sus maridos o ex parejas. Y lo peor es que seguimos sin afrontarlo con la contundencia que merecería, quizá porque las víctimas se extienden por la geografía, el calendario y las clases sociales, en un goteo que nos ha acabado por convertir en insensibles. Si todas hubieran muerto en un mismo lugar y al mismo tiempo,  quizá hubieran provocado un revuelo acompañado de medidas drásticas. Pero la dispersión de esta violencia es una prueba de la gravedad del problema, que afecta a la estructura social y que se repite en las generaciones más jóvenes.

Deberíamos tener más presente el drama de las mujeres en el mundo y aquí, porque las muertes de la violencia machista no son menos víctimas que las del más cruel de los terrorismos.

Publicado en EL PERIÓDICO EXTREMADURA el 3 de junio de 2011.

El artículo 40

Algunos de los que más énfasis ponen en llamarse a sí mismos constitucionalistas, suelen padecer olvidos selectivos del texto. Les encantan ...