28 abril, 2014

Día de la libertad

Los portugueses llevan cuarenta años dedicando un día del año a recordar la libertad. Tienen la suerte de contar con una fecha fija, un momento que separa el antes y el después, una banda sonora cantada a capela por Zeca Afonso y carteles coloridos con el rojo de los claveles en los fusiles. Nosotros no tenemos día para la libertad, probablemente porque la generación que tanto se vanagloria de su transición no se atrevió a plantar cara, a decir hasta aquí hemos llegado, a perseguir a los que habían engordado junto a la dictadura, ni a tratar como héroes a los que habían arriesgado su vida por las libertades.

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 El viernes pasado, mientras en Portugal entonaban sus cánticos en las plazas, aquí leíamos un informe de Amnistía Internacional sobre el peligro que corren algunas libertades. Noventa y tres páginas de un trabajo que ha llevado tiempo y que ha sido elaborado meticulosamente, con un título tan explícito como “España, el derecho a protestar amenazado”.  En él se denuncia la utilización de sanciones administrativas para impedir el derecho de reunión y expresión, el uso excesivo de la fuerza en la represión de protestas, la existencia de pelotas de goma como material de uso legal, la falta de identificación de los agentes, los tratos degradantes bajo arresto policial - especialmente a mujeres-, los ataques a periodistas, la falta de investigación de las denuncias o la presunción de veracidad (sin prueba alguna) a los testimonios de los agentes del orden.  Algunos echamos de menos un día en el calendario dedicado exclusivamente a la libertad, para que no se nos olvide defenderla ante tantas amenazas.

Publicado en EL PERIÓDICO EXTREMADURA el 28 de abril de 2014.

21 abril, 2014

Maldiciones maniqueas


Cuando en este país los varones tenían que pasar varios meses de su vida en un cuartel, a los que abominábamos del militarismo nos llamaban cobardes. Hoy ya no te sueltan el calificativo por eso, pero te lo pueden asignar por otras cosas, especialmente si te ves en medio de contiendas en las que ninguna de las partes tiene la razón absoluta, o donde ambas están profundamente equivocadas, ya sea en el fondo o en las formas. Llevamos meses escuchando noticias de Ucrania y de Rusia, y cada día que pasa me parecen más impresentables las posturas de todos los implicados. Y te cansa tanto que llega un momento en el que no quieres saber más, desesperado con la obligación de distinguir a los malos de los buenos. El cine tradicional de Hollywood nos lo ponía más fácil (o quizá debiera decir que nos confundió más) cuando desde el primer minuto se distinguía al malvado del bienhechor.


La religión maniquea es la más extendida del planeta y saca sus procesiones todos los días del año, y hasta las televisiones cavernarias te plantan una encuesta en la pantalla para que votes por el cielo o el infierno, sin limbos, purgatorios, ni lugares alternativos. Pero una de las derivas más espeluznantes de las maldiciones maniqueas es la máxima del “o estás conmigo o estás contra mí”, de la que se sirven quienes tienen pocos argumentos o un techo de cristal difícil de defender. Por eso creo que hoy en día tiene mucho mérito mantener criterios propios y no dejarse llevar por el seguidismo ciego: muchos creerán que es cobardía, pero tal vez es la mejor manera de mantener cierta dignidad.

Publicado en EL PERIÓDICO EXTREMADURA el 21 de abril de 2014.

14 abril, 2014

14 abriles

Van pasando los años y llegan días como el de hoy al calendario, que para muchos serán de infausto recuerdo y para otros de celebración. Imaginar una sociedad en la que los hombres y mujeres fueran iguales, con escuelas para todo el mundo y donde la cuna no te escribiera la biografía, constituyó un desafío para la generación de nuestras abuelas. Todo acabaría trágicamente y no hace falta que le volvamos a contar el infierno de la guerra y lo que vino después. Este, sin embargo, sí podría ser un día para rendir homenaje a las que intentaron que aquel abril floreciera. Quienes hayan visto el documental titulado Las Maestras de la República habrán podido acercarse a unas mujeres que iniciaron la hermosa tarea de una educación mixta, laica y democrática. Unas acabarían con sus huesos en la cárcel, otras fueron olvidadas durante décadas y a ninguna se la ha tenido en cuenta al repasar la Historia.  Impresiona saber que sus figuras no han recibido los honores que merecían mientras que cientos de varones sanguinarios presiden plazas a pie o a caballo.

En un tiempo en el que la letra entraba con sangre, fueron ellas que llevaron a las aulas la pedagogía, para desterrar unas palmetas que poco después volverían a reinar cuarenta años. Recordar no es suficiente: hace falta algo más, un reconocimiento unánime a quienes llenaron de primavera las escuelas. Ojalá que cada 14 de abril pueda llegar a ser visto con la objetividad que merece, sin olvidar que muchos de los derechos que hoy disfrutan todas las mujeres no habrían sido posibles sin la entrega apasionada por un mundo libre y justo de aquellas maestras.

Publicado en EL PERIÓDICO EXTREMADURA el 14 de abril de 2014.

07 abril, 2014

Modales al volante

Los coches, además de tener la capacidad de llevarnos de un lugar a otro, deben de tener otras propiedades ocultas. Si dos viandantes se tropiezan a la entrada de un edificio es muy probable que ambos se pidan disculpas al unísono, pero si un incidente similar está a punto de producirse entre dos vehículos, puede que alguno salga con exabruptos o incluso conatos de violencia. Dicen que, al sentirse a cubierto, muchos sacan a pasear una pequeña bestia indomable que llevan dentro, un Mr. Hyde que los induce a hacer lo inimaginable. Ni que decir tiene que esta es una teoría peregrina que no se sostiene y que aquí lo que falla, como casi siempre, es el factor humano.


Esperanza Aguirre parece que tuvo el jueves uno de esos ataques que le entran a algunos cuando están manejando un volante: la contrariedad de recibir una multa por mal estacionamiento no se la tomó a bien una persona que lleva mucho tiempo en coche oficial y con todas las autoridades y agentes de la ley haciéndole saludos a su paso. No me ensañaré con el caso concreto de quien todavía preside el PP de Madrid, porque a algunos no nos gusta nada hacer leña del árbol caído, pero sí que podríamos aprovechar la ocasión para aconsejar una serie de virtudes muy necesarias en quienes son personajes públicos y a los que se les supone cierta autoridad moral: la humildad nunca viene mal, la prepotencia no va a ninguna parte, reconocer los errores dignifica y no debilita, la altanería no sirve para nada y tener buen carácter puede ser más eficaz e inteligente que cualquier ademán autoritario.

Publicado en EL PERIÓDICO EXTREMADURA el 7 de abril de 2014.

El artículo 40

Algunos de los que más énfasis ponen en llamarse a sí mismos constitucionalistas, suelen padecer olvidos selectivos del texto. Les encantan ...