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Mostrando entradas de junio, 2014

Las libertades en peligro, aquí y ahora

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Amnistía Internacional ha publicado recientemente un documento en el que se denuncia el déficit democrático que sufrimos en algo tan básico como las libertades de expresión y de reunión. Los medios de comunicación tradicionales no suelen hacerse eco de la gravedad de este tipo de denuncias, que nos hablan de una realidad en la que se minan los derechos fundamentales.  Hoy me contaron una anécdota. Ocurrió hace un par de semanas en una asamblea de una nueva formación política, Podemos ,  que tiene la sana costumbre de recuperar la vieja idea del ágora o del foro: encontrarse en la calle pacificamente y debatir sus propuestas delante de toda la gente que quiera escuchar o aportar algo.  La reunión la convocaron en la Plaza Alta de Badajoz, en un rincón en el que no interrumpían ni al tráfico rodado ni a las personas, sin ruidos, sin micrófonos, sin superar el centenar de personas. y sin suponer un peligro para nadie. Habían comunicado a la Delegación de Gobierno que se iban a

No hay nada que explicar

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No hay nada que explicar. Tras muchos lunes publicando una columna semanal hoy no había escrito nada. ¿Por qué lo has dejado? Pues no sé cómo explicarlo. Para abreviar lo resumo en un par de cosas: porque creía, personalmente, que había llegado el momento; y porque necesitaba escribir otras cosas diferentes, de esas que no dan para salir cada lunes en la página impar de opinión.  Con esta explicación es más que suficiente, porque no sería una buena persona si arremetiera contra el medio que me ha permitido escribir libremente durante tanto tiempo. Si alguien quiere una explicación más amplia solo tiene que pedírmela. No oculto que el lugar donde escribía ya no se parecía al medio en el que comencé a publicar en el verano de 2004. Y llega un día en el que te preguntas si estás en tu sitio. Y un día me pareció que no.

Anotaciones a una columna de ayer

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Una de las cosas que echaba de menos es poder escribir cualquier día sobre lo que me diera la gana y sin atenerme a normas no escritas, como esa que dice que uno  no debe criticar lo que publican otros columnistas del mismo medio . Así que hoy me he desayunado  con esto   y no me queda más remedio que interrumpir y   [anotar] con otro color     sobre  el texto de dicha columna , que no tiene desperdicio. Desde el día en que el Rey comunicó que abdicaba, un puñado de ciudadanos se ha echado al monte, perdón, a la calle .  [¡Hombre!No es lo mismo "echarse al monte" que "echarse a la calle". La primera expresión tiene unas connotaciones de “ilegalidad” o incluso “violencia”, mientras que "echarse a la calle" es un saludable ejercicio democrático. ¿No? ¿O es que usted nunca necesita reclamar nada en la calle? Hay gente que necesita salir porque no todo el mundo tiene la posibilidad de presionar a base de lobby o llamando a las puertas de los despachos]

Colorín, colorado

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--> --> S olían acabar así los cuentos cuando éramos pequeños. H abía reyes y princesas en mundos perfectos y esos personajes pasaron a formar parte de un imaginario idealizado, que no mencionaba la cara oculta de la miseria producida por el más piramidal de los sistemas. I ntuyo que nos siguen contando cuentos al llegar a la edad adulta, no con fines literarios sino para distraernos de nuevas realidades.  T odo tiene un final, incluso los reinados edificados desde decisiones ilegítimas y mantenidos con verdades fabricadas . O bcecarse en permanecer en un cargo vitalicio monarquihasta la agonía habría sido un despropósito que ya no defiende ni el más tradicionalista. F ingen ahora un teatro de normalidad, traspasando la más alta institución del Estado entre miembros de una familia, como si fuera un bar que pasan a regentar los hijos cuando el padre está cansado de estar tras la barra. P arece que esta vez tampoco nos van a preguntar qué que

Interpretaciones

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Hubo un tiempo en que cualquier noche electoral era una especie de cábala para interpretar cifras. Siempre había un dato posible con el que sacar pecho, ya fuera porque se había descendido menos con respecto a comicios anteriores, o bien porque la abstención relativizaba cualquier fracaso evidente. No es algo exclusivo de las noches electorales, que también he escuchado justificar que el paro ha subido bajo un gobierno, pero subió más porcentualmente cuando estaba el otro, como si eso fuera a resolver el hambre de la gente. Si estuvieran en la escuela la profesora les mandaría callar y les pediría que no dieran más excusas de mal estudiante, pero como son padres de la patria pues tenemos que escucharles de nuevo su discurso cansino. Ha pasado una semana de las elecciones europeas y todavía estamos leyendo interpretaciones, unas simplistas y otras demasiado complicadas. Y quizá un término medio nos lleve a la conclusión más certera, porque ni todo se explica