24 agosto, 2014

Arte XXIII

En mi visita al Museo Británico intenté centrarme en el arte  que podía contemplar y no en la indignidad histórica que hacía que todo aquello estuviera ante mis ojos. Por deformación profesional me quedé  un buen tiempo ante la piedra Rosetta.

No hay comentarios:

Trazas de racismo y odio

     Dicen que es necesario leer los prospectos de todo lo que ingerimos. Las normativas han llevado a los fabricantes de alimentos a indica...