21 octubre, 2015

Imprescindibles

Se atribuye a Bertolt Brecht aquella historia del que no hizo nada cuando los nazis fueron a buscar a los judíos, a los comunistas, a los homosexuales o a los gitanos, y que solo reparó en que era demasiado tarde cuando fueron a por él. Los seres humanos nos debatimos entre la inconsciencia de no prever que lo lejano nos puede acabar pasando, y la desmemoria de no recordar lo sufrido, como si el olvido fuera un bálsamo para ser un poco más felices aunque se tropiece de nuevo en las mismas piedras.

A finales de los 80 Yugoslavia era, probablemente, el país del llamado bloque del este en el que se podía vivir mejor: con una educación envidiable, brillando en muchísimos deportes y con una sociedad en la que se conjugaban los beneficios igualitarios de un socialismo muy sui generis y sin todos los despropósitos del estalinismo. No era aquel un país maravilloso habitado por ninguna Alicia, pero jamás se pudieron imaginar los ciudadanos de aquella república federal que la siguiente década se verían rodeados de bombardeos, francotiradores, limpiezas étnicas, violaciones como arma de guerra y un sin fin de crueldades difíciles de contar sin escalofríos.

Nunca te esperas la ruina y la catástrofe. Como tampoco se imaginaban su propio desahucio muchas de las personas que se han visto con todas sus posesiones recogidas en unas cuantas cajas de cartón. Algunos que justificaban la necesidad de las reformas laborales y los recortes económicos, terminaron lamentando aquello mismo que habían aplaudido, porque jamás pensaron, como el protagonista de la historia de Brecht, que aquellos dramas lejanos les iban a tocar en sus propias carnes.


Hay quien no se mueve para sobrevivir y quienes optan por todo lo contrario. En una calle de Badajoz estuvo escrita, durante muchos años, una frase de esas que te hacen pensar: “quien no se mueve, no siente sus cadenas”. Ocho palabras que visualizan que uno puede ser esclavo sin darse cuenta. El que se mueve hace ruido, siente la presión de los grilletes y toma conciencia de lo que es tener (o no tener) libertad.  Me acordé de esta frase atribuida a Rosa Luxemburgo el sábado pasado, en un merecidísimo homenaje que la solidaridad de Extremadura rindió a Rafael Barragán, un activista al que hemos visto con carteles, megáfonos y pancartas, luchando contra la pobreza en el mundo, para conseguir el 0’7% del PIB para el desarrollo del tercer mundo, contra guerras como las que azotaron Yugoslavia o Iraq, a favor de los que nada tienen y rebelándose contra quienes quieren amordazar la discrepancia.


Mientras Rafael recibía el aplauso unánime de las organizaciones no gubernamentales de la región, me asaltó de nuevo Bertolt Brecht. Esta vez con aquellas palabras dedicadas a las personas que luchan un día y son buenas, que luchan muchos años y son mejores, y las que luchan toda la vida, como Rafael. Esas son las imprescindibles.

Publicado en el diario HOY el 21 de octubre de 2015


07 octubre, 2015

Cuadernos portugueses


Uno de los mejores periodistas catalanes que conozco tiene una particular fijación con los cuadernos azules portugueses, aquellos que protagonizan La noche del oráculo de Paul Auster. Tienen el mismo color que la libreta en la que Aznar anotaba los nombres de sus ministros y es una combinación de naranja y azul la que ha logrado el primer lugar en las recientes elecciones lusas.

Llevamos tres domingos seguidos escudriñando resultados electorales, desde Grecia hasta Portugal pasando por Cataluña, pero las de nuestro país vecino no han tenido en la prensa europea la misma repercusión que las dos anteriores. Tampoco ha sido similar la interpretación de las cifras: mientras que en las elecciones de Cataluña los medios se afanaban en contabilizar y sumar los votos de quienes habían quedado en segundo, tercero y quinto lugar, en Portugal todo se saldaba con decir que el gobierno de coalición de la austeridad y la troika había sido el primero. Quienes siete días antes juntaban con ilusión los votos de los perdedores, aquí restaban importancia a que los partidos de izquierda y contrarios a tanto recorte superaran en más de un setecientos mil votos a la coalición de liberales y conservadores.

No nos podemos imaginar la crueldad de los recortes en Portugal durante los últimos años, donde había que pagar 30 € cada vez que ibas a las urgencias hospitalarias y donde un cuarto de la población sobrevive con apenas 500 €. Aún así, el 38% de los que han votado han preferido gritar aquello de “virgencita que me quede como estoy”. Pero la lectura más dramática de los datos electorales no aparecía el lunes en casi ningún periódico: un país que logró la democracia en abril de 1974, que votó por vez primera con una participación del 91%  en 1975, ha visto descender la cifra hasta un 57%. Este es, sin duda, uno de los problemas más graves que deberían preocupar en Europa: que cada vez sea mayor el número de personas que consideran que no sirve de nada votar a unos gobiernos nacionales que están supeditados a entidades que no han sido elegidas por la ciudadanía.

Si preocupante es la abstención en Portugal, más grave aún es el éxodo de la gente joven y bien preparada. Y no solo porque sean ya más de medio millón los que han salido, sino porque más de la mitad de los que se han quedado creen que van a tener que acabar marchándose. Si a esto le unimos un envejecimiento galopante y una tasa de natalidad bajísima, podremos deducir que Portugal se encuentra en una encrucijada de difícil salida.


El paciente ha seguido el tratamiento de la troika y están a punto de darle el alta hospitalaria, pero no sabemos si este paciente, anciano y con su sangre joven corriendo por venas de la Europa del norte, podrá resistir mucho tiempo. Quizá haya que buscar nuevos cuadernos (y de otro color) en los que escribir una historia de Portugal con un final más feliz.

Publicado en HOY el 7 de octubre de 2015

03 octubre, 2015

Legislativas en Portugal

Mañana votan los portugueses y no sería de extrañar que hubiera un récord de abstención. Hay mucha gente que cree que no vale la pena votar si luego viene la troika y te dice cómo tienes que gobernar y a quién tienes que hacer la vida imposible. Porque la troika... como que no tiene el "componente social" entre los criterios que usa a la hora de dictar a los gobiernos sus programas antidemocráticos. Es más fácil sacar 30 € a los bolsillos de cada ciudadano que se acerca a una urgencia hospitalaria que entrar a saco y "enchironar" a quienes se han llevado millones a Suiza (imagino que ya hay alguien considerando esto un argumento demagógico, pero ya contaba con ello).

Que la coalición CDS-PP de Paulo Portas y el PSD de Pedro Passos Coelho vaya en cabeza en las encuestas se debe a varios factores. Por un lado a la enorme capacidad de sufrimiento de una buena parte del pueblo portugués, muy devoto de la Virgen de Fátima y cuyo lema sería "virgencita, virgencita, que me quede como estoy": solo así se puede esperar un 37% de voto para dicho partido según las encuestas. Este porcentaje supone que hay personas que han sufrido duramente los recortes y que, aún así, van a votar a sus castigadores. ¿Explicación política? No la tengo, pero ahora entiendo algunos éxitos editoriales de los últimos best-sellers.

El PS lo tiene difícil. Con el anterior primer ministro en la cárcel, con el partido dividido y con la rémora de ser quienes empezaron con los recortes, aún me parece un logro que António Costa esté solo a cinco puntos de la derecha portuguesa. Sus posibilidades de formar gobierno dependerán de los dos partidos de izquierda, que no le van a permitir más ensañamiento con los ciudadanos más desfavorecidos. Si, como todo parece indicar, opta por formar un Bloco Central (Große Koalition) con la derecha, le auguro un futuro a medio plazo similar al del PASOK.

La división de la izquierda portuguesa no nace ayer. El PCP es el partido comunista más dogmático en lo ideológico de Europa, pero con una capacidad de movilización que ya la quisieran otros. Tiene la ventaja de contar con una militancia fiel y un voto consolidado en torno al 8% que no perdió ni cuando defendía a la URSS tras la caída del muro. Pero tiene el defecto de no conseguir superar ese techo, de no llegar a más que los que tienen un izquierdismo cuasi religioso.

A su lado, levantándose de una crisis interna, se encuentra el Bloco de Esquerda, que ha encontrado en Catarina Martins un rostro y unas maneras nuevas de hacer política. Las encuestas van marcando el empuje que va ganando durante la campaña y es probable que consiga un porcentaje similar al de la CDU (Coalición del PCP y del Partido Verde).

La formación de un gobierno que haga frente a la troika va a ser complicado. El Presidente de la República, Aníbal Cavaco Silva, intentará que haya un gobierno de concentración para seguir escribiendo al dictado de la troika sin salirse de las líneas marcadas. En las manos de António Costa estará (si se cumplen los pronósticos) dar un giro a la izquierda e intentar hacer algo diferente de lo que su partido y los dos de derechas han venido haciendo en los últimos 12 años (no olvidemos que Portugal lleva en crisis desde hace más de una década).

Si mañana la abstención es muy alta habrá que hacer una lectura del dato: Europa, con su política de austericidio, puede estar matando la democracia muy lentamente. Y sería un aviso importante para quienes creen que la realidad suena siempre como los pasos en las mullidas moquetas de Bruselas. Sí, la realidad es muy dura para quienes sufren sus políticas.

Espero que Bloco de Esquerda e Catarina Martins tenham uns bons resultados. Ontem enviamos desde Podemos em Badajoz uma mensagem . Boa sorte, a luta continua.

El artículo 40

Algunos de los que más énfasis ponen en llamarse a sí mismos constitucionalistas, suelen padecer olvidos selectivos del texto. Les encantan ...