22 septiembre, 2021

Otoños sin patriarcas

Todos los libros de estilo desaconsejan que las noticias o las columnas de opinión parafraseen los títulos de obras conocidas. Al pobre de García Márquez es al que más hemos maltratado y seguro que en medio mundo ya habrán encabezado textos que hablan de un concejal que no tiene quien que le escriba o de una crónica de una derrota o una dimisión anunciada.

 

Esta tarde llega el otoño, la que para algunas personas es esa estación preferida en la que no hace demasiado frío, tampoco mucho calor y no se sufren tantas alergias. El festival de tonos ocres y amarillentos, que a otros hace entrar en un proceso de decaimiento y tristeza, hay quienes lo recibimos como el inicio de todo. En nochevieja hay quien se come las uvas pensando un deseo y hay quienes hemos dejado de tomarlas porque disfrutamos más viendo la imagen de quienes se pelean segundo a segundo por llegar a la meta sin atragantarse. 

 

Mientras esperamos el último veranillo del membrillo, me gustaría que este fuera un otoño sin patriarcas ni patriarcados. Ya han muerto 35 mujeres en lo que va de año a manos de sus parejas; los ultras entran en Chueca a gritar con el brazo alzado, al más puro estilo hitleriano, para amedrentar a la población LGTBI que allí vive; un diputado le grita bruja a una oradora en el hemiciclo, con un insulto que nos retrotrae a los tiempos de las hogueras, al medievo o a la santísima Inquisición.

 

Confío también en que este sea un otoño en el que la cordura venza a la superstición, en el que la ciencia sea más respetada que la mismísima ley, en el que la investigación tenga los recursos suficientes trabajar con la calma que da la continuidad y sin las prisas por obtener resultados contra reloj. Deseo que la próxima epidemia sea de empatía y que no encuentren vacuna, que se apodere lentamente del mundo, como hace la lava del volcán, y se lleve el cainismo, la desconfianza, la mentira fabricada y la insolidaridad con los semejantes y con los que no lo son.

 

Cuentan que hace poco más de 200 años el volcán indonesio de Tambora sumió al planeta en una nube negra que dio sus frutos en forma de creación. Hay quien afirma que aquellos inviernos oscuros llevaron a Mary Shelley a imaginar monstruos como el de Frankenstein. Un siglo después hubo una gripe apellidaba española que segó 50 millones de vidas y duró dos años, pero que alumbró genialidades artísticas como el surrealismo o la Bauhaus. Hoy, otro siglo después, inauguramos un otoño en el que todavía hay luz al caer la tarde, en el que nos van anunciando festivales de teatro, conciertos memorables, recitales poéticos, exposiciones, bibliotecas sin límites y escuelas alegres donde se aprende y abunda el respeto.

 

Está en nuestra mano que este sea el otoño sin patriarcas que tanto tiempo llevábamos esperando: volveremos a las calles libres y sin miedos, no tardaremos en abrazarnos y recordaremos este bienio como aquel tiempo extraño en el que nos tocó vivir y que parecieron tiempos de cólera sin demasiado amor.

Publicado el diario HOY el 22 de septiembre de 2021

 


 

08 septiembre, 2021

Hijas de la educación pública

Escuché hace unos días una entrevista de Mara Torres a Javier Gómez Santander, uno de los guionistas de la serie La Casa de Papel (a la que le sobran disparos y metralla) y en la que se definía como un hijo de los de abajo, un niño de la educación pública con una madre que se dedicaba a coser y un padre taxista.

Ayer, cuando entregaban las medallas de Extremadura, recordé esas palabras mientras recibía el premio el instituto público en el que estudié los últimos cursos del bachillerato y que, como casi todo el mundo estará de acuerdo, son los años clave para definir los caminos que una persona va a recorrer, aunque la experiencia nos dice que las bifurcaciones y los giros de guion en la vida pueden ser tan inesperados como los de la serie de moda. 

Hasta 1839 en Cáceres y 1845 en Badajoz no hubo una institución pública en Extremadura encargada de la enseñanza secundaria de los jóvenes. Ellas, las jóvenes, tardaron mucho más tiempo en tener acceso a estos niveles educativos y en los años 60 del siglo XX seguía habiendo una abrumadora mayoría masculina en los institutos extremeños. Tal vez sea porque la historia de la región se construía a base de exclusiones, tanto por razón de género como de clase. Todos los estudios indican que el poder adquisitivo y la formación académica y cultural de los progenitores es determinante para el éxito o fracaso escolar. Esa situación se agravó durante una pandemia en la que no todo el mundo tenía un ordenador por hijo, ni una conexión de fibra óptica de 600 Mb. En los últimos 40 años se ha avanzado y son muchas las personas que sí han conseguido formarse habiendo nacido en hogares humildes y sin recursos, pero también hay que recordar que lo siguen teniendo mucho más difícil que el resto y que las becas no cubren los gastos que supone desplazarse a vivir a otra ciudad.

Cuando a finales de julio supimos que el actual instituto Zurbarán de Badajoz era galardonado con la medalla de Extremadura por llevar 175 años enseñando, me dolió que se dejara al margen a ellas, a las alumnas del Bárbara de Braganza que se quedaron en el viejo edificio en 1962, mientras que ellos pasaban a disfrutar de uno amplio e impecable. No se podían repetir en 2021 las discriminaciones de aquella época oscura y misógina y hay que agradecer la rapidez con la que se subsanó todo.

Los tiempos han cambiado y ayer las dos alumnas con mejores expedientes de cada centro estaban en el acto de entrega de medallas. Hoy son ellas las que consiguen mejor rendimiento académico y demuestran mayor capacidad, pero siguen teniendo más dificultades para llegar a los puestos más destacados de la sociedad debido a prejuicios enraizados en muchas mentalidades.

Tuve la suerte de llegar al Bárbara de Braganza cuando lo hicieron mixto en los 80. Aprendí tanto de las profesoras y de las compañeras que allí conocí que incluso yo, que no creo mucho en las condecoraciones, sentí anoche que por fin se hacía justicia con las hijas de la educación pública. 

 

Publicado en HOY el 8 de Septiembre de 2021

 


 

Exilio entre comillas

Un sábado por la tarde de hace muchos años, justo después de los dibujos animados japoneses, emitieron una película basa...