05 agosto, 2026

Geografía humana

 

A algunos nos hubiera gustado dedicarnos a la geografía. Pocas áreas del saber básico cuentan con tantas ramas y tienen para casi todos los gustos: la geografía física con sus climas, relieves, ríos y mares, o la geografía biológica, que va ubicando animales y plantas por todo el planeta. Pero quizá sea la geografía humana la que más me ha preocupado desde siempre: la económica y la política porque tienen secciones fijas en todos los periódicos y eso ya las hace importantes. Son las que fabrican mapas con líneas marcadas, rellenan de colores los países o nos nutren de gráficos con dientes de sierra y barras de colores para que hasta los más torpes veamos, en un abrir y cerrar de ojos, que el PIB de Alemania se sale del mapa y el nuestro va rezagado y necesita mejorar.

Dentro de la geografía humana tal vez sea la poblacional la que más nos debería importar: la que mide cuántas personas viven en un lugar, cuántas se mueven de un lugar a otro y qué motivos tienen para hacerlo. Imagino que los geógrafos ya tendrán datos de cuántas personas han llegado en el último mes a los aeropuertos españoles y no tardarán en informarnos del grado de ocupación hotelera en las costas españolas, de la saturación turística que se produce en muchos lugares de la península y especialmente en sus islas, donde que te destinen como profesora o enfermero a Ibiza puede significar la ruina económica o la búsqueda acelerada de una infravivienda compartida en la que simular una vida normal.

Desde hace unos días no hacemos más que preocuparnos por la geografía humana de Ceuta. Por más que intentemos informarnos, todavía no está claro qué propició la llegada en masa de gentes que querían atravesar a toda costa la frontera del Tarajal. Tampoco sabemos exactamente cuántas personas lograron cruzarla, cuántas fueron devueltas al otro lado de la valla y poco a poco van saliendo datos contrastados de la peor de las estadísticas que queríamos conocer. Mientras escribo estas líneas se habla ya de un centenar de personas muertas y hasta el sumo pontífice ha intervenido para pedir soluciones de paz, estabilidad y justicia, tres palabras que no he escuchado de los expertos en salvar patrias.

¿Qué situación tendrían que estar padeciendo quienes se sumergen en las turbulentas aguas del estrecho de Gibraltar durante la noche? ¿Qué grado de desesperación deben de haber alcanzado para poner en riesgo sus propias vidas? En el bar de cualquier esquina ya estará vociferando algún ejemplar ibérico con la testosterona subida asegurando que todo lo solucionaba en un santiamén. Quizá tardemos en saber quién movió los hilos para que todo esto ocurriera así: ¿Anda detrás de todo esto algún servicio secreto en complicidad con algún monarca?

Hemos visto mucha gente de piel más oscura que la nuestra huyendo de la muerte hacia el norte, todo parece lejano, como una desgracia que siempre ocurre a otros. Quizá pensarían lo mismo las mujeres rubias con niños pequeños que huían de Ucrania hacia Portugal en el invierno de 2022 y pasaron por Extremadura. Me temo que, además de aprender geografía humana, habría que humanizar la geografía. Es urgente. 
 
Publicado en el diario HOY el 5 de agosto de 2026



No hay comentarios:

Geografía humana

  A algunos nos hubiera gustado dedicarnos a la geografía. Pocas áreas del saber básico cuentan con tantas ramas y tienen para casi ...