23 marzo, 2016

Fotografías




Mai es una fotógrafa afincada en Badajoz con una mirada especial, de las que sabe sacar una historia profunda cada vez que suena el click. Acaba de colgar en redes sociales unas cuantas imágenes de las que está captando estos días en la isla griega de Lesbos. No intentaré describir con palabras el profundo dolor que hay en un padre que tiene en sus brazos a un bebé de menos de un año, con un haz de luz tras su pequeña cabecita y con unas lágrimas marcadas en un rostro paterno que respira bondad y desesperación. Imagino que su testimonio, como el de otros amigos que han estado en contacto con el drama de los refugiados y han vuelto para contárnoslo, será tan conmovedor que no dejará a casi nadie indiferente. Puede que este momento de rabia contenida que vivimos ahora acabe diluyéndose. Un par de meses después de la muerte de Aylan ya habíamos olvidado su nombre y los burócratas de la Unión Europea, esa que pacta acuerdos vergonzantes con Turquía, saben que nuestra memoria es frágil y que será muy fácil acallar a la mayoría de los medios de comunicación que informan desde el terreno.


Las bombas de ayer en Bruselas nos traerán nuevas tragedias al comedor de nuestras casas y las sentiremos más dramáticas, no solo porque conozcamos los nombres y apellidos de amigos y compañeras que allí viven, sino porque nosotros mismos sí nos imaginamos en el metro o en un aeropuerto, pero no con nuestros hijos en una zódiac insegura. Ahora corremos el peligro de que haya alguien capaz de vincular un asunto con el otro y arrastrar tras de sí a todos esos xenófobos que no perciben que el drama de los niños que Mai capta con su cámara en una isla griega no es diferente del que ayer sufrieron en Bruselas, en noviembre en París o en Damasco desde hace años.


Comienza a ser todo demasiado grave como para andar sin un plan para resolver los problemas, porque de nada vale buscar acomodo a dos millones de refugiados e impedir las acciones de los grupos terroristas (y ambas cosas son imprescindibles) si no empezamos a ver el fin de la guerra de Siria y los problemas de Oriente Medio (y de la siempre olvidada población palestina). Intentar un nuevo proceso de paz como el que se inició en Madrid en 1991 es prácticamente imposible, pero necesitamos gobernantes que sean conscientes de que desde la Guerra de los Seis Días en 1967 todo ha ido a peor y se ha extendido geográficamente. O afrontamos este asunto de una vez por todas o no tendremos más remedio que seguir eligiendo fotografías con rostros desencajados por la realidad. No me cabe duda de que las imágenes que Mai está mostrando nos ayudarán a concienciarnos de muchas cosas: de que en esta guerra interminable y de mil aristas no merecen la pena ni los credos ni las banderas, solo la necesidad de preservar la vida de todos los seres humanos.

Publicado en el diario HOY el 23 de marzo de 2016.

Esta es la foto de © mai_saki de la que hablo en esta columna. Gracias por estar ahí y ser nuestros ojos en el mundo. 

Nota: Comencé a escribir esta columna la noche del lunes 21 de marzo y la dejé en el primer párrafo. Ayer martes, cuando regresaba en el tren desde Mérida hasta Badajoz, la actualidad nos traía más dramas. Pero no nos engañemos: el drama es el mismo y el origen también. Tratemos a todas las víctimas como si fueran iguales. Cualquier otra opción es poco menos que despreciable. 


09 marzo, 2016

Perseverar en el error


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Admiro a la gente que se equivoca y que lo reconoce, a quienes se desdicen y exponen sus motivos, ya sea por una equivocación de cálculo en el pasado o porque las circunstancias sobrevenidas aconsejan un cambio de parecer.  Siempre puede surgir una razón de peso que haga modular una posición y eso es algo que requiere, para no parecer una veleta en un tejado, el reconocimiento sincero de que la rectificación existe y que no es mero tacticismo.



No hace falta ser científico para llegar a la conclusión de que repetir las mismas acciones y procedimientos acaban llevando a resultados casi idénticos. Alguien usaba hace unos meses este razonamiento intentando encontrar una solución a las elevadas tasas de desempleo de algunas regiones (entre las que, desgraciadamente,  estaba Extremadura), porque en los últimos veinte años se han repetido hasta la saciedad medidas que ni suponen un cambio radical en la formación de las personas desempleadas, ni apuntan a una modificación sustancial del sistema productivo. Un asunto este que habrá que abordar urgentemente cuando pase la tormenta electoral. 



Parece que no se va a mover casi nada. El pacto firmado entre el PSOE y Ciudadanos fue sometido a dos votaciones en el Congreso y solo consiguió arrancar, en la segunda de ellas, el voto afirmativo de la diputada canaria.  El domingo el titular de este periódico afirmaba que los dos firmantes de ese pacto se mantenían unidos para negociar con otros partidos. Esa actitud supone que están dando por sentado que son los otros, y no ellos, los que se han equivocado. Algún día tendrán que explicar qué metodología del acuerdo es esa en la que invitan a otros a decir que sí a todo, sin haber podido intervenir en la negociación y pidiendo un asentimiento casi a ciegas. Además, va a ser difícil que salgamos del atasco en un santiamén, porque la puesta en escena de los posicionamientos no ha ayudado lo más mínimo y los desprecios realizados a posibles futuros socios necesitarían de un tiempo de duelo del que ahora no se dispone.



La máxima latina dice que errar es humano y atribuye a otros (no diré a quiénes) el defecto de perseverar en el error.  Todo parece indicar que en esta teoría de juegos nadie va a reconocer sus excesos, sentarse de igual a igual, contar uno a uno los votos humanos que respaldan a cada formación, calibrar el porcentaje de esencia programática que deberá aportar cada parte contratante y sentar las bases de un nuevo acuerdo, quizá con otros actores principales y diferentes apoyos externos. Es tiempo para ser audaces: el PSOE debiera saber que, si tan odioso es Podemos para gobernar, también debería serlo a la hora de demandarle su apoyo. Ciudadanos habría de tener en cuenta que su apego al PSOE le puede hacer perder votos a su derecha. Y del PP no diré nada, porque lo de perseverar en el error de la corrupción se les ha hecho crónico.

Publicado en HOY el 9 de marzo de 2016.

24 febrero, 2016

Teatro (im)previsible

La tarde del 12 de enero, cuando supimos que había un acuerdo para formar la mesa del Congreso de los Diputados, me di cuenta de que el PSOE no tenía ninguna intención de liderar un gobierno de izquierdas, con transformaciones políticas, económicas y legales para revertir lo ocurrido en este país en los últimos ocho años. Era un detalle muy simple, pero no se podía entender que los socialistas entregaran la mayoría de la mesa a la suma de PP y Ciudadanos, que no tienen mayoría en la cámara, a cambio de la Presidencia para Patxi López. Si en algún momento hubieran pensado en la remota posibilidad de gobernar a babor, no habrían permitido esa composición de la mesa y habrían intentado que la mayoría de dicho órgano reflejara más fielmente el arco parlamentario.

 La segunda de las pistas la tuvimos la mañana del 13 de enero, cuando el PSOE puso a un partido como el PNV en la mesa de la Cámara Alta sin importarle en absoluto el independentismo que persiste en el partido que fundara Sabino Arana. Días después fueron senadores del grupo socialista los que permitieron la constitución de grupos propios en el Senado para los hoy apestados partidos catalanes, al tiempo que se impedía que en el Congreso pudieran formar grupo propio En comú podem o En marea. Todo hacía indicar que los socialistas lo tenían muy claro desde el principio y que la mejor excusa para no formar un gobierno de izquierdas estaría en el compromiso electoral de Podemos de celebrar un referéndum en Cataluña similar al que Cameron hizo en Escocia hace poco más de un año.

En cuarenta días han pasado muchas cosas: Pedro Sánchez no se esperaba una oferta de gobierno desde la izquierda, sí que se esperaba la bronca de Susana Díaz, nadie se esperaba la espantá del Partido Popular y todos descubriremos en apenas una semana en qué ha consistido este sainete. En las últimas horas he escuchado varias veces al Hernando del PSOE, al que cada vez me cuesta más diferenciar del Hernando del PP, avisando a Podemos de que se cuide votar lo mismo que la derecha.  Lástima que esa advertencia no se la hubiera hecho a sí mismo aquel día de septiembre de 2011, cuando aprobaron reformar el art. 135 por dictado de Merkel.

Un amigo periodista me preguntó hace un mes qué iba a pasar con la formación del Gobierno y le respondí que aquello que menos pudiera imaginar. Ayer volví a coincidir con él y no tuve tiempo de aclararle mi pronóstico. Solo las bases del PSOE podrían virar a babor su barco y lo harían contra la voluntad del timonel y la capitanía. Pero me temo que a esta última, la que siempre ha preferido los tonos anaranjados, no le va a gustar ni un pelo lo de suprimir las diputaciones, de las que un día habrá que hablar largo y tendido. Todo puede pasar, incluso lo que menos nos esperemos.

Publicado en el diario HOY el 24 de febrero de 2016



10 febrero, 2016

Distracción y robo




Hace unos años vi un programa de televisión en el que desvelaban los métodos de carteristas y ladrones de poca monta para lograr su cometido. Había quien pensaba que dichas emisiones podían impulsar a los amigos de lo ajeno a salir a la calle con técnicas novedosas, pero otros pensábamos que era mejor conocer el modus operandi de los rateros para ser precavidos y defendernos de ellos. El caso es que un elemento clave para que te roben y se te quede cara de tonto es la distracción, ya sea mediante un leve toque en el hombro izquierdo para levantarte la cartera del bolsillo derecho, o una simulada discusión en un vagón de metro mientras las compinches hurgan y desvalijan en los bolsos.

Que estábamos rodeados de ladrones lo sabíamos desde hace mucho tiempo. Solo así podía explicarse el ritmo de vida y lujo que llevaban los familiares del jefe de Estado, algunos presidentes de comunidades autónomas y diputaciones provinciales, o alcaldes y concejales variopintos en estrecha relación con empresas adjudicatarias de obra pública y servicios privatizados. Alguna de las conversaciones telefónicas grabadas que estamos escuchando estos días no datan de hace mucho tiempo, de antes de que estallara la gran burbuja de la corrupción, sino que tienen apenas unos meses. Cuando nos reponen las imágenes de plazas de la Comunidad Valenciana aclamando a los que hoy conocemos como corruptos confesos, y escuchamos de nuevo las alabanzas de sus jefes llegados desde Madrid, uno se pregunta cómo es posible que algunos partidos logren mantenerse electoralmente y no hayan sucumbido como la Democracia Cristiana de Andreotti en los años 90.

Pues sí: nos vuelven a distraer y nos vuelven a robar. Y además sin necesidad de mancharse las manos. Aguirre, cuyos más estrechos colaboradores están implicados (y en algún caso encarcelados) en tramas como la Gürtel o Púnica, se atrevía ayer a pedir la dimisión del gobierno de Manuela Carmena a cuenta de un teatrillo de guiñol que no era para niños y que se anunció como recomendado para todos los públicos. De nada sirvió que los propios actores advirtieran a los padres de la circunstancia, porque llevan cinco días en la cárcel acusados de enaltecer el terrorismo, y una buena parte de la sociedad más reaccionaria de este país sigue sin distinguir entre el atrezzo de una obra de ficción y un grave delito.


Cuando he conocido las circunstancias que han rodeado la detención de estos actores, el error cometido en la programación de la obra y la reacción de los medios más apegados al poder político y económico conservador, me he dado cuenta de que Alfonso y Raúl están siendo la distracción que necesitan quienes pretenden seguir limpiándonos los bolsos y bolsillos. Y en parte lo han conseguido: aunque no tardarán las organizaciones internacionales de Derechos Humanos en avergonzar a España por tener presos de conciencia, se ha logrado desviar el foco del escándalo y ya nadie recuerda que a Rus lo quería mucho Mariano Rajoy.

Publicado en el diario HOY el 10 de febrero de 2016

En pie de paz

  Un 14 de octubre de hace sesenta y dos años fue noticia, como siempre en estas fechas, el nombre de la persona galardonada con el Premio N...