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Mostrando entradas de octubre, 2005

El estatuto y la heterodoxia

El estatuto y la heterodoxia Sería muy fácil ponerse en la cola de los que van apedreando al nuevo estatuto catalán desde la distancia aunque siempre existe la posibilidad de tratar de salir del coro y articular una opinión diferente: nuestra democracia es tan sólida que permite discrepancias cordiales en este asunto sin que nos vaya la vida en ello. La verdad es que cualquier texto es mucho más interesante que doscientos artículos que ni sorprenden ni cultivan el alma del lector porque, en el fondo, no hay nada que pueda provocar asombro si se conoce un poco de la historia reciente – y no tan reciente – de la península: nada se propone que no se fuera previsible teniendo en cuenta los postulados mantenidos por la mayoría de los partidos catalanes. Sí que habría resultado llamativo que la nueva norma pretendiera devolver al Estado competencias ya asumidas, pero la ampliación del estatuto agotado deja bien claro la voluntad de respetar los límites establecidos en el artículo 149.1 de la

Nuevos nombres,viejos métodos

Nuevos nombres, viejos métodos Desde el inicio de la historia los poderes extendieron un amplio abanico de técnicas para torturar a reos y detenidos. La Inquisición agudizó su ingenio para desvelar herejes y bien entrado el siglo XX hubo países en los que no hubo cortapisas morales para obtener confesiones o delaciones. Cuando los malos tratos pasaron a ser considerados políticamente incorrectos, a finales del siglo pasado, ya no se podía salir de un centro de detención lleno de magulladuras y lesiones, por lo que las acciones han tenido que perfeccionarse hasta llegar a la sofisticación  de Guantánamo. Allí se están probando técnicas de estrés y padecimiento, se manipula el ambiente para hacerles sentir calor y fríos extremos, se despierta deliberadamente a los detenidos para desorientar y desajustar el sueño, se les fuerza a caminar en posturas dolorosas, se provocan asfixias arbitrarias, se aísla de forma prolongada, se manipulan las percepciones sensoriales alternando silencios abs

Pequeñas verdades

Los que hemos decidido no buscar la verdad absoluta, la que explica la creación y el más allá, nos contentamos con las pequeñas verdades, las que nos llenan de momentos gozosos y gloriosos como aquellos misterios del rosario (aunque también los había dolorosos). El ruido de las cigüeñas en lo alto del Ayuntamiento es una de esas piezas del collage de las verdades. En el silencio de la tarde encierra la voz cariñosa de quien te quiere, la llamada nerviosa del que te admira, la presencia del amigo sincero, la mano en el hombro de quien te consuela, la lágrima fácil de los que anteponen su corazón a cualquier tipo de convención social. Hoy, al volver a casa, he sentido un aire que me recordaba que no hay nada como divagar sin miedo: otra verdad con la que construir presencias ¿o no?

Tabaco

Tabaco El próximo mes de enero viviremos un monográfico sobre el tabaco en el que tendremos que discutir sobre las libertades individuales en un falso debate sobre el derecho al consumo de nicotina – algo que nadie pone en duda – cuando todo se reduce a un problema de combustión de sustancias y contaminación de espacios públicos y cerrados. Estamos rodeados de gente que por voluntad propia es adicta a la nicotina, al vino tinto, a los video-juegos o al jamón. Doctores habrá que adviertan a cada uno de los peligros que implican, pero resulta que mientras algunas sustancias o aficiones se consumen de forma individual y sin invadir a los demás, los adictos a la nicotina no la ingieren ni inyectada ni en parches cutáneos, sino por medio de la quema de unos cigarrillos que llenan de humo los espacios y que perjudican directamente al resto de seres humanos sin discriminar ancianos, bebés o asmáticos. Cualquier prohibición corre el peligro de ser ignorada y es de temer que serán miles los que

Las protestas y sus formas

Las protestas y sus formas Una de las premisas básicas que debiera tener cualquier protesta ciudadana es la de intentar ganar adeptos en lugar de acumular damnificados. Hay una diferencia entre hacerse oír y molestar con un ruido que puede hacer oscurecer la transmisión del propio mensaje. Ni que decir tienen que la violencia desautoriza moralmente a quien la ejerce, tanto si es física (puñetazos, pedradas, etc.) como si es de otro tipo (chantajes, amenazas, abusos de poder, etc.) Teóricamente llevamos 30 años sin dictadura y las reglas del juego deberíamos saberlas de memoria, pero siempre hay quien, por un lado o por otro, pretende reescribir las normas de acción democrática que se suponen muy simples: Tener siempre la misma vara de medir independientemente de si se está en el poder o en la oposición, anteponer la libertad de expresión a cualquier tipo de conveniencia coyuntural, desterrar cualquier tipo de violencia y permitir cualquier forma de protesta, desde la rupestres a las ci

Precios

Precios Quienes ignoramos el funcionamiento de las entrañas de la economía podemos entender que un piso del año 90 costase cincuenta mil euros y ahora doscientos mil, que un utilitario valiera diez mil euros y ahora veinte mil, aunque sorprende que un rudimentario ordenador saliera por 1500 y hoy tengamos uno infinitamente mejor con la mitad de dinero. Para los analistas de la economía todo tiene explicación: cualquier subida de salarios desequilibra el sistema pero los precios debe regirlos una tal ley de la oferta y la demanda que, aunque dicen que es más infalible que la de la gravedad, se parece demasiado a la del embudo. El mismo día que empezamos a usar euros nos cambiaron la forma de medir el IPC para que no nos diéramos cuenta. Entonces los sueldos modificaron sus cifras de forma matemática y los precios empezaron a redondearse al alza como el que no quiere la cosa. En cuatro años han aumentado un 50% desde el café a la caña, desde el yogur hasta los tomates. La cuestión es que

La avalancha

La avalancha Un vecino observó en el techo de su casa una mancha de humedad a la que no dio más importancia que la meramente estética. No tuvo problemas en tapar el pequeño desperfecto con un poco de pintura que tenía guardada. Días después tuvo que utilizar más pintura para disimular un extenso dibujo en la techumbre que parecía el mapa de África. Algunos vecinos le advirtieron de la necesidad de averiguar el origen de todos aquellos problemas pero el protagonista seguía confiando en unos tintes plásticos de última generación que resistirían cualquier contingencia. Poco después empezó a caer el agua a chorros al tiempo que los periódicos se llenaban de noticias de avalanchas humanas en Ceuta y Melilla. Al igual que quienes creen que vallas de seis metros de altura acabarán con el problema, del mismo modo que hay quien se niega a ver cuál es la causa de la huída masiva de seres humanos, nuestro vecino se fue a por más pintura impermeabilizante sin reparar en la posibilidad de arreglar