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Mostrando entradas de enero, 2006

Firmas

Me parece maravilloso que la derecha española salga a la calle a pedir firmas: durante mucho tiempo se pudo ver el desdén con el que los conservadores te obsequiaban cada vez que pedías una rúbrica para cerrar una nuclear o solicitar la retirada de las tropas enviadas a una guerra injusta. En muchas ciudades los colectivos sociales tenían que luchar contra las ordenanzas municipales que ponían trabas administrativas al ejercicio del activismo político y social. Lo mejor de esta nueva estrategia es que ya nunca nos echarán nada en cara cuando salgamos a pedir firmas contra lapidaciones o especulaciones urbanísticas. Pero hay algo que sí que es grave y que se debe, una vez más, a la miopía política del que sólo piensa en rentas electorales rápidas sin pararse a ver el horizonte del futuro. Hoy sería fácil recoger diez millones de firmas de anticatalanismo barato pero no sé con qué intención: quienes crean que la unidad de la patria es algo sobrenatural deberían tener en cuenta que la pol

Ya vienen

Un general nos recuerda cómo impusieron un artículo de la Constitución que les permitiría usar las armas legalmente incluso para subvertir la voluntad popular, uno de la legión (todavía no se sabe si era la cabra u otro ser) dice tener ganas de plantarse con la bandera ante el ministerio. Ayer escribía Tejero. Deseo que este invierno dure mucho porque no sé que nos deparará el próximo 18 de julio. ¿Será sólo el 70 aniversario o aprovecharán la ocasión para dar un golpe de efecto?

Malos humos

Yo tenía una particular forma de relajarme: consistía en usar un pulverizador de agua y lanzarla de manera que cayera sobre mí como una fina lluvia. Solía ocurrir que el agua no sólo me caía a mí sino que mojaba a los que estaban al lado y algunos incluso se molestaban. Yo les decía que el humo de sus cigarros también me llegaba y ellos no los apagaban, pero me respondían que no era lo mismo. La cuestión es que siempre fui yo el que acabó fuera de bares y restaurantes mientras los fumadores seguían dentro. Mis amigos decían que era cuestión de extender la moda: en cuanto hubiese miles de personas con pulverizador de agua la sociedad lo aceptaría y podrías mojarte en cualquier lado. Nunca lo conseguí y veía como los demás coartaban mi libertad e impedían mi hábito. Un día alguien me hizo caer en la cuenta de que yo tenía derecho a relajarme y a ser adicto a cualquier cosa, pero que no podía obligar a los demás a compartir mi costumbre. Aunque no se promulgó ninguna ley para reglamentar

Hablar y bailar

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Pocos se atreven a decir en público que una persona vale menos por ser pobre o que un país merece ser destruido e invadido porque es más pequeño y débil que otro. Con la excepción de cuatro cabezas huecas y rapadas, ya a casi nadie se le ocurre abogar por la hegemonía de la raza aria, ni afirmar ante un micrófono que nuestra cultura cristiana occidental es la superior desde todos los puntos de vista. Pero cuando se desciende al plano lingüístico te puedes tropezar con amplios abanicos de prejuicios que se despliegan por igual en las tascas o en los alfombrados palacios del poder: hay quien cree en lenguas superiores e inferiores, en idiomas ricos y pobres en función del número de hablantes o del poder adquisitivo de los mismos, hay quien piensa que el aprendizaje de algunas enriquece lo mismo que los bailes regionales y hasta quien lo considera inútil en función de unos criterios que pasan por alto que cada idioma del mundo, lejos de ser un elemento de confrontación, debería ser cons

Evo y y el jersey

Hace un par de años supe de la existencia de un conseller catalán llamado Bargalló que no usaba corbata. Me pareció interesante que alguien se atreviese a poner en duda una prenda a la que nunca he encontrado sentido porque no abriga en invierno y molesta mucho en verano. De hecho, siempre he pensado que cuando alguien se quita la corbata, en el fondo, se nos hace más cercano y se humaniza. Fue precisamente hace dos años que vi por primera vez a Lula enfrascado en un traje gris y encorbatado. Al instante me di cuenta de que el sindicalista no había tomado el poder sino que el Poder (con mayúsculas) se había adueñado de Lula. Ya había ocurrido con Joschka Fischer, el líder alemán de Los Verdes al que sus propios correligionarios mancharon su carísimo traje con tinta roja tras su apoyo a los bombardeos de Serbia. Mientras tanto Evo Morales ha llegado a Madrid, se ha reunido con engominados empresarios y se ha paseado por los palacios sin desprenderse de su suéter de tonos granates y a

www.politicalcompass.org

Si os manejáis en inglés y queréis saber en qué lugar del espacio socio-politico os encontráis echad un vistazo a esta página http://www.politicalcompass.org/ . Hay un test. Lo he hecho y me sale -8.50 en el eje económico izquierda/derecha, y -6.56 en el eje Libertario /Autoritario. Resulta que soy más libertario que Gandhi y el Dalai Lama, estoy más a la izquierda que Nelson Mandela. El test es una chorrada y sólo me reconforta saber que Margaret Thatcher está en mis antípodas

¿Donde están?

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¿Donde están ese 10% de bares en los que no se fuma? En cuanto se publique cuáles son tendrán un cliente más. Llevo más de veinte años intentando ir a bares sólo cuando me es imprescindible porque no soporto la mala educación de quienes no me preguntan si me molesta el humo de los cigarros que queman. Veo con esperanza la posibilidad de tomarme un cola-cao con mis hijos en mitad de la tarde en un bar en el que no haya dos chimeneas apestando en la barra. El problema es que no sabemos dónde está ese 10% de bares que no permiten fumar. Es curioso: Hay una pastelería-cafetería que tiene una zona de juegos para niños. No me creerán si les digo que también permiten fumar. No me venga con historias de inquisición porque todo es muy sencillo: El que quiera fumar que se vaya a su casa o que no moleste, no quiero que dejen de fumar, quiero que NO ME OBLIGUEN a respirar sus malos humos porque ni yo, asmático, ni mis hijos, somos culpables de la adicción de otros a la nicotina.

Publicidad institucional

Una de las primeras medidas que tomó el actual gobierno fue la de controlar la llamada publicidad institucional. Veníamos de una época esplendorosa con la llegada de Zaplana a Madrid, que aprovechó el ambiente preelectoral de enero de 2004 y la consiguiente actualización de las pensiones para vendernos un Ministerio que repartía felicidad por doquier. Podemos estar de acuerdo en que es necesario que las instituciones den a conocer a los ciudadanos las posibilidades y los servicios que se les ofrecen, pero lo que ya no está tan claro es que nos intenten vender como logros gubernamentales lo que son los estrictos cumplimientos de la ley y que se confunda informar al ciudadano con conciertos de auto-bombo. Es lógico que un Ministerio publicite las ayudas a las que se pueden acoger los diferentes colectivos aunque no tiene ningún sentido que se hagan alardes de lo realizado. Hace unos años, con motivo de la construcción de unas viviendas de realojo, tres instituciones compitieron por poner

El frío infierno

Rosario Endrinal Petit tenía 51 años y no habría pasado una feliz navidad. Tal vez nadie se lo habría deseado, nadie la esperaría en ninguna mesa y nadie le habría obsequiado con turrones ni licores. Las noches de invierno hacen de cada soportal un refugio en el que se salvan de morir congelados quienes nada tienen. Paradojas de la vida (y de la muerte) hicieron que Rosario huyera de morir del frío y acabara en llamas. No fueron esta vez pandillas de jóvenes violentos venidos de los suburbios sino hijos de buenas familias de un lujoso barrio barcelonés. A buen seguro iban a buenos colegios y es muy posible que obtuvieran magníficas calificaciones en química o inglés. Mientras algunos siguen creyendo que el fracaso educativo se mide en el número de reyes godos que ignoran nuestros jóvenes, se nos escapa de las manos algo tan fundamental como transmitir contravalores que mitiguen los mensajes que lideran este mundo de competitividad ciega y violencia gratuita. Unos cuantos muchachos, con