24 septiembre, 2006

La vida política

Siempre me llamó la atención que aquellas personas que abandonaban su profesión para dedicarse a tiempo completo al trabajo político o sindical se les llamara liberados. Quizá porque nunca entendí de qué se estaban liberando y porque en la mayoría de los casos me parecían personas que inconscientemente acababan por alejarse de la realidad que vivíamos los que no estábamos liberados de la vida normal. Tal vez sería más sensato limitar el tiempo que cada uno dedica de forma continuada a la primera línea de la política, pero tampoco es de recibo dar muchas lecciones sobre el asunto porque el último gobernante que se autolimitó el mandato casi nos descalabra.

Es de imaginar que quien tiene pasión por la vida política y logra gobernar democráticamente durante un cuarto de siglo se puede dar por satisfecho: desde el punto de vista humano no se puede pedir a nadie que anteponga su compromiso político a su salud y a su bienestar porque, aunque a algunos le cueste entenderlo, la vida es más importante que la vida política. Además, los grandes logros vienen siempre de la mano de proyectos colectivos en los que cada persona es necesaria pero ninguna imprescindible. Si teníamos alguna duda al respecto sólo hay que fijarse en el ejemplo de esa selección de baloncesto que, en lugar de resquebrajarse por la lesión de su jugador más valioso, supo actuar como colectivo de manera que en la final nadie se acordaba del jugador de Memphis. Pensar que el futuro es incierto por un cambio de liderazgo es poco menos que desconfiar de la capacidad colectiva para saber continuar con los aciertos y rectificar los errores.

Publicado en EL PERIÓDICO EXTREMADURA el 25 de septiembre de 2006

Foto: Jero Morales

17 septiembre, 2006

Europa migratoria


Si un territorio se ha destacado históricamente por su capacidad migratoria para poblar y repoblar tierras lejanas es Europa. Durante siglos dominó de forma colonial África, América y Oceanía, impuso su lengua y su cultura por las buenas y por las malas, sojuzgó a las poblaciones a las que llamó indígenas aunque no tuvieran nada que ver con India, y no tuvo que pedir papeles para moverse por el mundo y hacer avanzar eso que llaman progreso. Hoy, gracias a los beneficios obtenidos durante siglos esquilmando materias primas y esclavizando medio mundo, la vieja Europa es ahora el destino de los movimientos migratorios universales. Quienes vienen aquí hoy tienen algo en común con aquellos europeos que también buscaban allende los mares un futuro mejor y mayor riqueza. La diferencia radica en que quienes se aprovecharon del “todo vale”, ahora quieren marcar las normas a los demás. La libertad de circulación de mercancías, de información y de conocimiento que se propugna sólo admite una excepción: los seres humanos. ¿Tanta historia, tanta ética y tanto pensamiento para acabar colocando a las personas en el último escalafón de las escala de libertades? Los emigrantes que la fortaleza europea rechaza aspirarían a conseguir la dignidad y el buen trato hospitalario que damos a un cargamento de cacao o a un contenedor de maderas tropicales. Parecerá humor negro pero no nos extrañe si algún día nos vienen pidiendo que no los consideremos personas sino carne en estado vivo. Por cierto, ¿podríamos los europeos dar un ejemplo histórico propio de nuestra manera de emigrar para ponérsela como modelo a los que quieren venir?
Publicado en EL PERIÓDICO EXTREMADURA el 18 de septiembre de 2006

09 septiembre, 2006

Pobres


El nodo hablaba con orgullo del visitante 30 millones. Poco después las islas y las costas españolas se llenaron de jubilados de tez blanca que venían a disfrutar del benigno clima del sur de Europa hasta el fin de sus días. Podríamos deducir que nos encanta que los extranjeros vengan a nuestra tierra y que nos sentimos orgullosos de que nuestro estilo de vida sea envidiado en todos los rincones del mundo. Con estas premisas resulta paradójico que el problema del verano haya sido la llegada de veinte mil personas a las Canarias, pues es de imaginar que tan insignificante cifra no pondrá en peligro la capacidad hotelera del archipiélago. Todo nos revela que, en el fondo, el problema no es de xenofobia, porque entonces nos causaría el mismo desagrado el matrimonio alemán de Mallorca que la familia magrebí de Talayuela. Cuando profundizamos en el asunto descubrimos que la clave de todas las alarmas radica en que los que vienen en cayucos son, simplemente, pobres. Mucho más pobres que los que cogieron una maleta hace 40 años y se plantaron en Frankfurt, sin papeles ni contrato de trabajo, siguiendo los pasos de aquel primo o vecino que se fue con hambre y volvió con coche y una televisión que se veía en colores. Me pregunto si ser pobre acabará siendo considerado tan peligroso como ser terrorista, y si los estados occidentales terminarán elaborando listas internacionales de famélicos y desarrapados. Ahora pedimos ayuda a Europa para solucionar un problema que tenemos que solventar en África, pero no tanto impidiendo que se embarquen como quitándoles las razones que les empujan a subir en mortales cayucos. http://javierfigueiredo.blogspot.com
Publicado en EL PERIÓDICO EXTREMADURA el 11 de septiembre de 2006

04 septiembre, 2006

Años académicos y naturales


Hay muchas personas para las que hoy empieza el año y otras cuyos ciclos vitales ya cabalgan por el noveno mes. Siempre me resultó curiosa la diferenciación entre años académicos y naturales, como si aquéllos fueran algo antinatural. En el año 1973 hubo un ministro que intentó hacerlos coincidir, pero el invento duró, naturalmente, un año. Ni que decir tiene que al ministro le costó el puesto y tuvieron el detalle de destituirlo en enero, con el año natural.

El curso que empieza trae en la agenda asuntos interesantes: procesos de paz por aquí y por allá, elecciones por doquier e incluso propósitos de solucionar los graves problemas de la Humanidad. Encontraremos también inconvenientes y en ocasiones tendremos que poner en duda la seriedad de políticos que montan una pataleta a cuenta de la ciudad en la que se celebra el día de la región. Si una cuestión así llega a la portada de los periódico sólo puede deberse a que o bien ya vivimos en el paraíso (me temo que nos falta todavía), o bien a que hay muy poquito que aportar al debate. Las luchas localistas son para alguien que ha nacido fuera de la región, que vive en Badajoz, que estudió en Cáceres y que trabaja en Mérida algo incomprensible. Una buena receta para el nuevo ciclo sería quitarnos la ceguera de chauvinismo aldeano que no lleva a ningún lado en ningún lugar. No hay nada como sentirse de todos lados, apreciar cada rincón del planeta y considerar compatriotas a todos los miembros del género humano. Lo más académico sería felicitar el año nuevo pero con estos calores resulta muy poco natural. http://javierfigueiredo.blogspot.com

PIBLICADO EN EL PERIÓDICO EXTREMADURA el 5 de septiembre de 2006

02 septiembre, 2006

Hassan Hamadi

Hassan Hamadi es un chico libanés. Es el chico de la fotografía. Su cara está salpicada de las consecuencias de una bombas llamadas de racimo, que no deberían existir, y que Israel usa de forma ciega para intentar frenar el terrorismo de Hezbolá.

El 90 por cien de las agresiones israelíes con bombas de racimo ocurrieron en las últimas 72 horas del conflicto cuando estaba a la vista un alto el fuego. El Centro de Coordinación de Acción contra las Minas de Naciones Unidas ha identificado hasta ahora unos 400 zonas de impacto de bombas que están contaminados con hasta 100.000 pequeñas bombas sin estallar.

Los delegados de Amnistía Internacional en Líbano han encontrado muchas bombas de racimo sin estallar en los pueblos y, en algunos casos, dentro de las casas.

Las armas de racimo se esparcen por una amplia superficie en forma de pequeñas bombas, muchos de las cuales no estallan con el impacto inicial. Por lo tanto siguen siendo letales para la población civil.

"Las bombas de racimo son de hecho minas antipersonales. Su uso generalizado en Líbano por parte del ejército israelí ya se está cobrando cientos de miles de víctimas entre los hombres, mujeres, niños y niñas que vuelven a sus casas. Estados Unidos, el principal suministrador de armas a Israel y a otros países, no debe proporcionar este tipo de munición y debe comprometerse a una moratoria mundial sobre su uso", declaró Kate Gilmore, de Amnistía Internacional.

Una misión de investigación de Amnistía Internacional que se encuentra actualmente en Líbano se ha entrevistado con algunas de las víctimas de bombas de racimo sin estallar entre los cientos de miles de civiles que vuelven a sus casas en el sur de Líbano.

Abbas Yusef Shibli de seis años, contó a los delegados de Amnistía Internacional cómo una bomba de racimo estalló mientras intentaba recogerla en el pueblo de Blida el pasado 26 de agosto. Desde su cama en el hospital, Abbas explicó que jugaba con tres amigos cuando intentó recoger lo que parecía un ‘frasco de perfume’. Abbas sufrió una ruptura del colon y de la vesícula biliar, una perforación pulmonar y una lesión en el nervio medial, y hasta ahora ha sido sometido a dos transfusiones de sangre. Los tres niños que jugaban con él también resultaron heridos, pero fueron dados de baja tras dos días en el hospital.

En la habitación contigua, Mahmud Yaqub, un pastor de 38 años, yacía con su pierna escayolada tras haber pisado una bomba de racimo. Mahmud explicó que perdió cuatro de sus 21 cabras durante los ataques israelíes porque no conseguían llegar al abrevadero. Rara vez durante el conflicto logró sacarlas y ahora, desde el alto el fuego, las bombas de racimo están esparcidos por las laderas donde pastaban normalmente.

En otro hospital, Amnistía Internacional visitó a Hassan Hussein Hamadi, el chico de la foto, de 13 años que sigue en coma tras una intervención quirúrgica. Su familia contó que el pasado 27 de agosto jugaba con sus cinco hermanos en el jardín delante de su casa en el pueblo de Deir al-Qanun al sur de Tiro cuando recogió una bomba racimo tipo bote que luego se le estalló, dejándole con sólo el dedo meñique de la mano derecha, y con lesiones graves en el hombro y el abdomen.

Podríamos seguir diciendo muchas cosas más y deberíamos hacerlo. Así que vamos a actuar con Amnistía

Exilio entre comillas

Un sábado por la tarde de hace muchos años, justo después de los dibujos animados japoneses, emitieron una película basa...