27 febrero, 2008

Votar dignamente

Hace menos de un año tuve que votar en el local municipal de vías y obras, en la margen derecha del Guadiana de la ciudad de Badajoz. El lugar es un almacén, digno para guardar herramientas y maquinaria, pero no para votar: inaccesible para personas de movilidad reducida y sin espacio para las cabinas, tan importantes para poder ejercitar libremente nuestro derecho. En mayo pasado pedí en mi mesa electoral que constara mi protesta por el indigno lugar que nos habían dado para algo tan importante como votar. El problema se va a agravar porque la zona acaba de aumentar considerablemente su población con la entrega de las viviendas de San Cristóbal y hará que aumente la incomodidad que se sufre en las dos mesas electorales allí instaladas, dos cuchitriles que me parecen inapropiados para el más importante de los ejercicios ciudadanos.
P.S. El nueve de abril del año pasado publiqué una entrada en mi blog sobre el mísmo asunto. Y el problema prosigueporque no hay en esta zona ni un solo edificio público decente. Y hay gente que dice que el alcalde ha hecho mucho por la ciudad. ¿Dónde narices viven?

25 febrero, 2008

Auténticos



Cuando esta noche nos dispongamos a ver a Rajoy y a Zapatero debatir sobre las cosas importantes para nuestras vidas, deberemos fijarnos bien y asegurarnos de que son verdaderos y no unas réplicas biónicas construidas por los equipos de asesores. Algunos ilusos pensábamos que estas cosas eran muy simples y que bastaba con sentarse, comenzar a hablar y rebatir los argumentos del oponente, pero todo es más complicado que enviar a un hombre a Marte: el tono gris del decorado, el color crema de las mesas, la distancia entre uno y otro, el protocolo de llegada al plató, la humedad del ambiente, y la presencia de materiales viscolásticos en el tapizado de las sillas. Lo que empezó como una subasta de e-bay, con ofertas y contraofertas de todo tipo de dádivas, se va pareciendo cada vez más a una secuela de Blade Runner, donde el turno de réplicas no es para responder al adversario sino para que entren en acción los hologramas creados por los asesores mediáticos. La parafernalia está asegurada y lo nos que queda por saber es si detrás de las cuidadas imágenes y las palabras medidas hay seres humanos dispuestos a resolver los problemas de la gente. Así que no estaría de más enviar un notario al pabellón ferial para que nos certifique si es cierto que el Mariano que veremos tiene cabeza y corazón auténticos, ya que la mano dura de su asesor Antonio Sola se quedó -en principio- en una canción pegadiza de un partido patriota en Guatemala. De paso, nos podríamos asegurar de que no es Rowan Atkinson el que está sentado enfrente dispuesto a hipnotizarnos con 400 euros como en su día hizo Uri Geller.




Publicado en la contraportada de EL PERIÓDICO EXTREMADURA el 25 de febrero de 2008

18 febrero, 2008

Javier Marías y los anónimos

Javier Marías es uno de esos columnistas con los que no tengo término medio: en ocasiones estoy en total desacuerdo con su punto de vista y otras veces me parece que acierta de pleno. Ayer se despacha en EL PAÍS SEMANAL haciendo algunas referencias a los anónimos de los blogs y dice algo así:

  • Si hay algo que me parece despreciable son los anónimos y pseudónimos, y esa es una de las razones por las que nunca navegaré mucho por Internet. No dudo de su incomparable utilidad para hallar datos, pero siempre que he caído en algún foro, chat, blog o como se llamen esas tertulias –en mis muy escasas incursiones, de prestado–, me he topado con tal cantidad de pseudónimos soltando sandeces o brutalidades, que la impresión que he tenido es que meterse ahí equivale a entrar en contacto con demasiada gente a la que uno jamás trataría. Gente a menudo cobarde, como lo es toda aquella que a lo largo de mi vida me ha enviado anónimos, insultantes o en los que se me acusaba de delitos atroces sin que yo pudiera responder.
Así que he encontrado el término medio de Javier Marías: Me parece despreciable atacar e insultar desde el anonimato, pero creo que internet te permite dar opiniones respetuosas sin tener que salir a la palestra. Tirar la piedra y esconder la mano puede ser indigno, pero opinar respetuosamente desde la barrera me parece una forma de comunicar de la que sólo nos falta saber la identidad del emisor.


17 febrero, 2008

Debatir ideas


Aunque hay algunos que solo ven perjuicios, la libertad está llena de virtudes. Si no te gusta lo que piensa otro puedes decírselo, educadamente, y debatir hasta la saciedad. Por eso no puede entender uno que vaya María San Gil a una Universidad y haya energúmenos dispuestos a gritarle e impedirle que pronuncie palabra alguna. Si hubiera un poco de materia gris, lo mejor habría sido entrar en la conferencia y haber usado el turno de preguntas para ponerla dialécticamente entre la espada y la pared en vez de hacer amenazas violentas y liarse a puñetazos con los escoltas. Esto de no querer debatir debe de ser un virus que se contagia por todos los extremos, porque hay que ver la que hemos tenido con los debates electorales. El PP proponía que se hiciera en dos canales privados y el PSOE, que no quería ni podía dejar al margen a la televisión pública, acabó aceptando como mal menor que sea la Academia de Televisión la que ofrezca la señal a todas las cadenas. Así que después de 15 años parece que volveremos a tener debates, lo que implica que hemos pasado tres lustros con poca voluntad de contrastar ideas y proyectos. Cuando uno tiene fe en sus propuestas, está dispuesto a confrontarlas no sólo debajo del puente sino debajo del agua. Pero estos son tiempos más para las técnicas de mercado que para las ideas y será por eso que unos están torciendo el dedo por encima del ojo y otros rascándose la cabeza sin parar para ver si se les ocurre una chorrada parecida o mejor. Me pregunto si nos creen tan torpes como para no entender los debates de ideas y es por eso que se dedican a parir titulares cada mañana.



Publicado en EL PERIÓDICO EXTREMADURA el 18 de febrero de 2008

16 febrero, 2008

Ejercicio de agudeza visual


Me gustaría que hubiera votantes del PP que me ayudaran a resolver este ejercicio. Confieso que soy incapaz.

15 febrero, 2008

Punto de vista

La foto es de Sara Saudkova. Se tarda unos segundos en reconocer algo habitual y que hemos visto miles de veces. Así que empecemos a darle la vuelta a todo lo que nos rodea, busquemos enfoques inéditos y dejémonos cautivar con otros puntos de vista, sin mala intención. Nada es igual. Todo es diferente incluso cuando es lo mismo.

10 febrero, 2008

El voto racista


Por más que uno intente cada semana apartarse de la contienda electoral, ésta nos persigue hasta lugares insospechados. Ahora nos cuenta Arias Cañete, que por estar emparentado con los Domeq debe de saber de esto un rato, que ya no hay camareros como los de antes. Quizá sea cierto que los aborígenes de aquí se han cansado de trabajar de sol a sol por el sueldo mínimo y que esas funciones las tienen que hacer quienes vienen de muy lejos y no distinguen la cachuela de la manteca blanca, como le ocurriría a cualquiera de nosotros si nos pidieran en quechua chipá o pastel mandi’o en Paraguay. Más curiosa resulta la declaración encendida en la que poco menos que protesta por que las ecuatorianas tengan en un cuarto de hora una mamografía que allá les cuesta el sueldo de nueve meses. Uno no sabe si su deseo es que paguen aquí también el sueldo de nueve meses o se alegra porque quienes cuidan de nuestros niños y nuestros ancianos tengan derecho a la misma salud que quienes nacimos aquí. Pero lo peor de todo esto es que, lo que parece un error, es una deliberada estrategia de arañar votos en el mercado ultraderechista, porque en las tabernas de este país hay miles de cenutrios que comulgan con este tipo de ideas y que a buen seguro que están aplaudiendo mientras miran con desprecio a un camarero excesivamente moreno. Los expertos de campaña de la derecha saben que los emigrantes no votan y que los racistas -que los hay- estarán bien dispuestos el 9 de marzo a la  nueve de la mañana. Desgraciadamente, las palabras de Arias Cañete son una inyección de votos al PP. Esperemos que no sean los votos racistas los que acaben desahciendo ese empate técnico del que hablen las encuestas.

Un par de cosas más: ¿Qué dicen los obispos ante las medidas que propugna el PP y que van frontalmente contra el precepto sagrado de que "todos somos hijos de Dios"?

¿Hicieron Hernán Cortés y francisco Pizarro algún esfuerzo por conocer la costumbres y la lengua de las tierras a las que fueron?

No haré más preguntas por hoy 


El dibujo es el ya famoso cartel de un partido racista de Suiza en las pasadas elecciones

07 febrero, 2008

Cuestión de fe

De la fraseología bíblica me gustó de manera especial aquella de “mi reino no es de este mundo”. Me acordé de la frase cuando escuché que los obispos no habían pedido el voto para ningún partido en concreto pero sí se habían atrevido, como es lógico, a advertir a sus seguidores sobre lo incongruente que sería apoyar con una papeleta a opciones que van contra preceptos fundamentales de sus creencias. Nada que objetar si no fuera por la amnesia parcial que denota el episcopado cuando enumeran qué debe tener en cuenta un cristiano a la hora de votar: nombran la asignatura de educación para la ciudadanía, que no contraviene ni un solo renglón de la Declaración Universal de los Derechos Humanos, o el matrimonio de personas del mismo sexo, sobre el que nada he encontrado en el nuevo testamento. No son tan preocupantes las menciones como las ausencias: se olvidan de recomendar que tampoco se vote a partidos que apoyan guerras injustas, ataques a poblaciones civiles con resultado de muerte, la perpetuación de la pobreza en el mundo o que se sirven de la mentira pura y dura. La verdad es que se echa de menos un poco más de valentía en los prelados, que bien podrían aprovechar estos días de fiesta pagana para quitarse definitivamente la máscara y afiliarse al partido de Rajoy. A buen seguro que nos hablarían mucho de esperanza –Aguirre– y poco de gallardía –Alberto Ruiz. Tal vez sea hora de reutilizar aquella frase bíblica, que se usó para justificar la abstención ante lo terrenal, y cambiarla por el sugerente título de la última novela de João de Melo: Mi mundo no es de este reino.

Publicado el 4 de febrero en EL PERIÓDICO EXTREMADURA

Consumiendo promesas

Es digno de admiración lo que hemos avanzado con las normas reguladoras de consumo: no hay producto que no incluya su fecha de caducidad y la mención de todos los ingredientes, si algo sale defectuoso podemos devolverlo y cualquier fraude es castigado. Incluso la publicidad engañosa está perseguida y los anuncios de juguetes nos avisan si las imágenes son una recreación artificial para que no nos hagamos ilusiones falsas. Ahora llegan elecciones y uno echa de menos que las reglas que aplican a cosméticos o embutidos se cumplan también con la propaganda política. En las pasadas elecciones municipales había carteles en los que para reconocer al candidato había que leer el nombre, porque puestos a quitar arrugas con photoshop habían eliminado hasta los ojos. Hace 22 años Lluís Llach denunció a Felipe González por fraude debido al incumplimiento de una promesa electoral, y aunque no ganó el juicio, el propio juez aconsejaba en su sentencia que se regulara de algún modo el valor contractual de estas ofertas. Hoy te dan un folleto en la calle anunciándote un viaje al Caribe y el papelito va a misa, pero en campaña electoral puedes proponer subidas de pensiones, aumento de las ayudas, disminución de impuestos o supresión de tasas y difícilmente vas a conseguir que un inspector de consumo vaya a la sede de Génova o Ferraz a levantar acta en caso de publicidad fraudulenta. Hubo uno que conocía tanto estos usos que llevó su programa electoral al notario para conseguir algo de credibilidad. Me pregunto si no sería más fácil que todos se abstuvieran de prometer aquello que no tienen la certeza de poder cumplir.


Publicado el 28 de enero de 2008 en EL PERIÓDICO EXTREMADURA

El artículo 40

Algunos de los que más énfasis ponen en llamarse a sí mismos constitucionalistas, suelen padecer olvidos selectivos del texto. Les encantan ...