31 octubre, 2010

29 octubre, 2010

Marcelino Camacho



Marcelino Camacho entrevistado por Lolo Rico en La bola de cristal. Con estos programas que veíamos cuando éramos adolescentes...no me extraña que saliéramos así.

25 octubre, 2010

Discurso cero

Hay mucha gente que se dedica a hacer reflexiones sobre cualquier cambio de alineación, ya sea política o futbolística. Casi siempre vuelcan todas sus valoraciones en los nombres, biografías y recorridos de quienes han alcanzado la titularidad o se han hecho con un hueco en el Consejo de Ministros. Esperan que quien ha estado cerca de los sindicatos siga una línea de acción favorecedora de los intereses de los trabajadores, y que quien viene de formaciones cercanas al ecologismo se convierta en adalid de la defensa del medio ambiente desde el despacho ministerial. Pero la experiencia nos dice que las preguntas de estos días suelen estar muy mal encaminadas, que se centran demasiado en quiénes son los que van a llevar las riendas de los ministerios y muy poco en qué van hacer. Es más, la diplomacia les hace llegar a la toma de posesión alabando lo realizado por el antecesor y definiéndose como fieles continuadores, con lo cual uno se pregunta para qué narices se remodelan los gobiernos. La historia reciente nos recuerda que ya ha habido quien ha pasado de encabezar manifestaciones del primer día de mayo, a ser el personaje más vituperado en las mismas. La sobrevaloración del quién frente al qué explicaría esa moda del discurso cero, aquel que consiste en no decir nada, en pronunciar mensajes con poco significante y nulo significado. Dicen los expertos que el método da unos resultados electorales espectaculares, en Portugal ha funcionado y a Rajoy se lo recomienda Arriola. En fin. Estos días me he acordado mucho de Lampedusa. Y de Julio Iglesias también: todo sigue igual.

Publicado en la contraportada de EL PERIÓDICO EXTREMADURA el 25 de octubre de 2010.

18 octubre, 2010

Nacionalismos

Mientras salían mineros desde lo más profundo de la tierra, las palabras del presidente chileno Piñera me hicieron reflexionar sobre el nacionalismo. Hay quien lo define como una inflamación de la nación, y a ésta como el aumentativo del lugar en el que uno nació. Alguien comparó a los nacionalismos con los olores corporales: molestan muchísimo los que están cerca, poco los que están lejos y nada los propios. Hoy comienza en Badajoz Ágora, el debate peninsular, y lo hace con un curso en el que se analiza esa geometría variable de nacionalismos que se han ido tejiendo en la península ibérica. En Portugal existe un nacionalismo que parte de Aljubarrota y que tiene como antagonista a una Castilla que allí ven amenazante y aquí casi inexistente. En el oriente peninsular se celebran fechas luctuosas que rememoran la pérdida de derechos frente a centralismos y jacobinismos venidos de Francia. Desde que los fenicios vieron en Hispania un territorio plagado de conejos, se han dibujado mapas de todos los colores y formatos hasta fructificar en dos Estados desiguales. Por un lado uno de tamaño pequeño y con una clara definición uninacional; por otro lado el de mayor tamaño, que se ha quedado con el copyright del nombre, y que continúa sin acabar de contentar a todos esos retales que aspiran a tener el mismo estatus que Portugal. Se trata de un tema que enciende demasiadas pasiones y que un día había que abordar y confrontar de forma constructiva. Para poder hacerlo no queda más remedio que salir de la profundidad de la tierra y despojarse de banderas y soflamas patrioteras, de las propias y de las ajenas.

11 octubre, 2010

Kafka

Llevaba años abusando del adjetivo kafkiano sin saber si lo utilizaba con propiedad. Y me acerqué al diccionario y descubrí que, además de referirse a las obras del autor nacido en Praga, se habían añadido los significados de absurdo y angustioso. Así que no me equivocaba, porque absurda es la situación en la que me he encontrado hace unos días.  Resulta que tengo que sacarles a mis hijos un bono de autobús urbano que van a tener que utilizar durante un par de semanas. Y llega uno a la oficina, creyendo que se va a ir con las tarjetas bajo el brazo, y le sorprenden con que debe rellenar sendos  impresos, adjuntar fotocopias del DNI, un par de fotografías y un certificado de que son estudiantes. Intento explicar que en España todas las personas entre 6 y 16 años deben estar escolarizadas por imperativo legal. Me contestan, amablemente, que explique eso en el Ayuntamiento de Badajoz. Así que el siguiente paso es ir al colegio de los niños, molestar al secretario para que me extienda un papel que acredite lo que cualquier institución que no fuera mema debería saber, que aquí los niños son estudiantes por imperativo legal. Ahora sólo me resta que mis hijos rellenen la petición al alcalde, adjunten todos los documentos y puedan llevarlo al registro municipal, que está abierto en las horas en que ellos están en el colegio y sus padres trabajando. En una semana o diez días recibirán una carta con la que, al día siguiente, podrán obtener la preciada tarjeta-monedero de estudiante. Me parece que cuando lo consigamos ya no nos hará falta. Los niños son pequeños, pero se van a aficionar a Kafka antes de tiempo.

La viñeta, no haría falta decirlo, es del genial Antonio Fraguas, Forges

04 octubre, 2010

Malas noticias

Para mi amiga Ana no hay malas noticias. Es capaz de darles la vuela y convertirlas en inconvenientes de poca importancia. Es algo parecido a lo que hacen los chinos, que cuando están reparando los desastres de la inundación se refugian en la fructífera cosecha de arroz que surgirá de los anegados bancales. Es un método un poco trágico, para que voy a mentir. Consiste en creer que cualquier revés,  ya sea suspender una oposición o romper con el novio, suceden para impedir una catástrofe peor que podría haber llegado a ocurrir, desde un  accidente de camino al ansiado puesto fijo, hasta un maltrato del guaperas rompecorazones. El jueves la ciudad de Cáceres recibía una de esas malas noticias ante las que se puede caer en una depresión colectiva. Sobre todo porque se habían depositado demasiadas esperanzas y, tal vez, porque la corta distancia nos impedía percibir la real dimensión de nuestras posibilidades. El amor y la pasión nos ciegan casi siempre. Será por eso que nuestros hijos nos parecen los mejores tenistas o bailarines, aunque un día los resultados nos dejen de piedra. Ahora que han pasado unos días desde ese jarro de agua fría, uno piensa que quizá haya sido mejor quedarse ahora en el camino y no llegar con demasiada miel en los labios a junio de 2011. Para ser una ciudad encantadora Cáceres ya tiene muchas cosas, y para ser una ciudad europea de la cultura no necesita que la nombre ninguna comisión de expertos.  Sólo hace falta que la población se siga entusiasmando con cada evento y que se vaya generando una dinámica en la que crear cultura sea tan importante como consumirla. 


Publicado en la contraportada de EL PERIÓDICO EXTREMADURA el 4 de octubre de 2010.

El artículo 40

Algunos de los que más énfasis ponen en llamarse a sí mismos constitucionalistas, suelen padecer olvidos selectivos del texto. Les encantan ...