28 enero, 2013

Periodistas y otros seres


En muchas ocasiones tengo que aclarar que no soy periodista, que escribir aquí no lo convierte a uno en profesional de una tarea que no es nada fácil y que requiere conocimientos y habilidades. Hace unas semanas, hablando con unos amigos del gremio, comentábamos que esta es la actividad en la que se exige una formación superior y pueden encontrarse los peores sueldos y condiciones laborales. Por no mencionar otros detalles como el trato humillante al que les someten quienes los convocan a ruedas de prensa en las que no se admite ni una sola pregunta.

Los modernos medios técnicos, los que nos permiten mandar una imagen desde aquí a Nueva Zelanda en unos segundos, no sirven para explicar la realidad en un pispás. Porque de la misma manera que nos muestran un documento relevante y esclarecedor, nos cuelan una foto trucada,falsa, extemporánea o desubicada. Por todo eso es imprescindible la presencia humana en la transmisión del conocimiento y de la información, y no se puede llevar a cabo ni de cualquier manera, ni a cualquier precio. Cuando supe que seres volátiles como Amy Martin cobraban a 3000€ la columna, mientras que jóvenes reporteras se patean las calles para intentar sacar 5 míseros euros limpios de cada nota que escriben, me quedé a medio camino entre la rabia y el desencanto: rabia por ser testigo de tanta injusticia, y desencantado por ver tan callados a los periodistas que deberían defender su noble oficio. Imagino que el miedo al desempleo explica todo, pero me pregunto si existe un límite a tanto desmán o esto tiende al infinito sin nadie que lo pare.

Publicado en EL PERIÓDICO EXTREMADURA el 28 de enero de 2013.

21 enero, 2013

Suiza es España


Cuando en el mundo había dos bloques me resultaban muy simpáticos los neutrales, a los que no hay que confundir con los neutrones. Una vez que cayeron los muros que separaban Occidente del resto del mundo, mi punto de vista sobre los equidistantes empezó a resquebrajarse:  no es lo mismo pasar de todo cuando dos macarras se están zurrando entre sí, que ver a un gigante abusón hacer lo que le viene en gana con los más débiles y no decir ni mu.

Mientras Gérard Depardieu se convierte en ruso, otros muchos optan por hacerse los suecos, quizá porque creen que encogerse de hombros es la mejor manera de mantener la dignidad. Pero el país neutral por antonomasia es Suiza, a quienes muchos despistados de la geografía colocan precisamente en Escandinavia. Un Estado admirable en el que consultan a la ciudadanía en referéndum cada dos por tres, donde no tira nadie un papel al suelo, con cuatro lenguas oficiales y sin ningún problema para entenderse. No me digan que con estos datos no les entran ganas de hacerse suizo, aunque te acaben vendiendo en una pastelería.  Y no les digo nada de los bancos de allí, donde te tratan con una discreción admirable y te sientes como en casa. Eso es lo que le ha debido de pasar a Bárcenas, que se llevó los 22 millones a Suiza convencido de que aquello era territorio español pero con más montañas y relojerías. Lo que está fuera de toda duda es que alguien como él pudiera pecar de falta de patriotismo. Ya lo verán: es más fácil que Suiza pase a ser la vigésima región española antes que reconocer que el tesorero del partido del Gobierno se lo llevaba crudito y evadía capitales.

Publicada en EL PERIÓDICO EXTREMADURA el 21 de enero de 2013.

14 enero, 2013

Tener las de ganar



No sale uno de su asombro. Un día abres los periódicos y descubres que grandes cadenas de hipermercados se las apañan para pagar a sus proveedores 200 días después de efectuar las compras. No sirve de nada que existan normativas que lo limitan a un máximo de 90 días porque se las saben todas. Con conseguir que firmen el consentimiento para recibir el pago en determinada fecha, se van de rositas y se escapan judicialmente. Alguien se preguntaba en la radio por qué no denuncian esos proveedores a las grandes cadenas y la respuesta es muy simple: si se atreven a intentarlo, no vuelven a ver sus productos en las estanterías y se los tienen que comer con patatas. Te enteras luego del rocambolesco desenlace del caso Pallerols, con sus corruptelas para desviar fondos europeos para la formación de desempleados, y me acordé de la época en la que trabajé en ese sector. En aquellos días también sabíamos de entidades que se quedaban con lo que no les correspondía. O por no hablar de quienes obligaban al profesor a devolver bajo mano parte del sueldo oficialmente recibido. Los mismos de siempre preguntaban de nuevo por qué no se actuaba contra aquella ilegalidad. Volvíamos a dar la misma respuesta: intentar cualquier heroicidad era una condena a no trabajar jamás en el sector en muchos kilómetros a la redonda. De estos dos asuntos, que parecen tan distintos, acaba uno por sacar tres conclusiones: a quien maneja la sartén por el mango es muy difícil ponerle contra las cuerdas; retar a quien tiene siempre las de ganar no es aconsejable; esperar una justicia igual para débiles y poderosos se está convirtiendo en una quimera. 

Publicado en EL PERIÓDICO EXTREMADURA el 14 de enero de 2013.

07 enero, 2013

Perdiendo el tren


Hace ocho años que empecé a usar el tren a diario. Mi primer abono mensual entre Badajoz y Mérida me costó 65 € y el de este mes 99 €. En ocho años ha aumentado más de un 50% y los salarios no lo han hecho en la misma medida. Tampoco ha mejorado el servicio en consonancia con esa subida aunque, para determinados trayectos, el tren funciona en Extremadura un poquito mejor de lo que la gente cree. De hecho, se ven caras de asombro cuando le cuentas a alguien que usas ese medio a diario en lugar del coche o autobús. Ahora nos dicen que se podrían suprimir hasta 14 trenes en la región porque no alcanzan un 10% de ocupación, pero nadie se hace la pregunta clave: ¿Qué condiciones de horarios, rapidez, comodidad y precio tienen nuestros trenes para que no lleguemos ni siquiera ese mísero porcentaje? No voy a responder a esa pregunta ni aburrirles con datos tan impactantes como que en Extremadura no hay ni un solo km. electrificado, mientras que España hay catenarias de más de 60 años. Por establecer una comparación, es como si aquí nos siguiéramos comunicando con telegramas en plena era de internet. Pero la deuda histórica con nuestros caminos de hierro no es excusa para que no se pudieran hacer mejor algunas cosas: en Extremadura no hemos desarrollado conceptos como el de intermodalidad, no hay coordinación con los transportes urbanos de cada localidad para trasladar a los usuarios del ferrocarril hasta sus puestos de trabajo, centros hospitalarios o educativos, y en algunas ciudades ni hay bicis públicas en las estaciones, ni las pueden usar los forasteros. ¡Qué lejos nos queda Europa en este asunto!

Publicado en EL PERIÓDICO EXTREMADURA el 7 de enero de 2013.

El artículo 40

Algunos de los que más énfasis ponen en llamarse a sí mismos constitucionalistas, suelen padecer olvidos selectivos del texto. Les encantan ...