26 mayo, 2014

Toros, fútbol y mesas electorales

La semana pasada me enteré de que uno no puede declararse objetor al sistema de votaciones y debe formar parte de una mesa electoral si así lo decide el sorteo. En cambio, hay alguna junta electoral que ha eximido de la misma obligación a quien tenía unas entradas para una final o a quien alegaba que un hijo comulgaba por vez primera ese día. Todo un prodigio de criterio sensato (entiéndase la ironía), pero el fútbol parece ser algo intocable en este país y que está por encima de cualquier otro precepto.

Tampoco se puede uno meter mucho con la fiesta nacional, y eso que hemos vivido un hito histórico el martes pasado, con ese 2-3 en Las Ventas a favor de los seres inocentes de cuatro patas, esos que llevan siglos recibiendo un 6-0 jornada tras jornada. No es que desee el mal para los autodenominados toreros, pero no me negarán que después de perder tantas batallas merece la pena la alegría de ver que cuatro toros se salvaban de la tortura y la muerte violenta en forma de espectáculo.

Y mientras terminamos de contar votos para ver que somos europeos, se me viene la imagen de las vaquillas maltratadas en los pueblos de España por culpa de la maldita tradición. O incluso sin tradición alguna como en mi pueblo, que el jueves decidieron reponer una práctica que no esconde ni arte, ni costumbres ancestrales ni nada.

Cuando el fútbol y los toros son casi religiones, cuando es más fácil librarse de una mesa electoral con entradas de fútbol que con argumentaciones morales, entonces es que algo grave debe de estar pasándonos como sociedad. Confieso que no lo entiendo.


Publicado en EL PERIÓDICO EXTREMADURA el 26 de mayo de 2014.

Espeluznante foto de Jon Amad.

19 mayo, 2014

Europa, Europa

Así se titulaba una magnífica película del año 1990 en la que se contaban las peripecias de un judío que se hizo pasar por ario. Europa, aunque no siempre haya que repetir su nombre como en aquel largometraje, está más cerca de lo que creemos. El domingo nos convocan a que elijamos a nuestros representantes en Estrasburgo y creemos que estos comicios son los últimos en el escalafón, puesto que los que más influyen en nuestras vidas son los locales, regionales o estatales. Y quizá no nos damos cuenta de que los gobiernos centrales, autonómicos o ayuntamientos tienen poco margen de maniobra cuando desde Bruselas ya te han marcado las líneas que hay que seguir.

Pero el desconocimiento que existe sobre la política es cada vez más generalizado y estoy seguro de que un altísimo porcentaje del electorado ignora la existencia de Juncker, Schulz, Verhofstadt, Tsipras o Ska Keller. El jueves pasado no vi ni un solo minuto del encuentro televisivo de Cañete y Valenciano, que por lo visto acabó siendo un festival de reproches domésticos. En cambio, sí seguí el debate que esos cinco nombres raros tuvieron en Bruselas. Y aunque su formato no permitía profundizar en casi nada, sí me sirvió para darme cuenta de que hay más de dos maneras de ver Europa y que no estaría de más, por lo menos, escucharlas. La película Europa, Europa comienza la trágica noche de los cristales rotos, un episodio histórico que deberían conocer todos nuestros escolares y también la gente de más edad, porque quizá el domingo que viene tenga que ser el primer día de una lucha para desterrar a algunos fantasmas que van haciendo sonar sus cadenas por el viejo continente.

Publicado en EL PERIÓDICO EXTREMADURA el 19 de mayo de 2014. 

12 mayo, 2014

Mociones y censuras

Todo sistema parlamentario que se precie tiene mecanismos para reprobar a sus gobernantes. En algunos países como Portugal son muy frecuentes, no necesitan ni siquiera presentar candidato alternativo y basta con juntar a 116 diputados para forzar la dimisión del ejecutivo. En España las mociones de censura han sido tan poco utilizadas que cuando surge una parece que se cae el mundo. Nos pasa por no tener memoria, porque no siempre el que la pierde numéricamente sale victorioso y al contrario. A Suárez le presentó una Felipe González en 1980 y no la ganó entonces, pero empezó a labrar su victoria de 1982. Hernández Mancha, en cambio, presentó una nueve meses después de las elecciones de junio de 1986 y fueron el inicio de su ocaso.

En los últimos días se han escuchado muchas declaraciones de alto voltaje: que si la intención es otra, que si el daño que se está haciendo, que si no nos han avisado y un largo etcétera. Y a lo mejor todo es tan simple como escuchar el miércoles al candidato, valorar si son ciertas las razones por las que censura y, sobre todo, calibrar si su alternativa merece ser respaldada porque aporta soluciones creíbles a cada problema planteado.

Si te dan jaque en el ajedrez no hay que perder la calma sino pensar la respuesta, pues en ocasiones las blancas dan jaque pero reciben mate en las tres jugadas siguientes. Esperemos que el miércoles haya muchos contenidos sobre la mesa, propuestas y argumentaciones serias, críticas consistentes y poca parafernalia teatral. Quedémonos con lo positivo de las mociones, que las censuras tienen muy mala fama.

Publicado en EL PERIÓDICO EXTREMADURA el 12 de mayo de 2014.

05 mayo, 2014

Premios merecidos


Eduardo Lourenço es quizá el más prestigioso intelectual y ensayista de Portugal, un pensador al que siempre se tiene en cuenta, a quien se respeta y que es unánimemente admirado. Con el nombre de este insigne escritor se instituyó hace una década un premio que otorga el Centro de Estudios Ibéricos de la localidad portuguesa de Guarda, y que pretende galardonar a aquellas personas o instituciones que han tenido una trayectoria relevante en el ámbito de la cultura, la cooperación y el conocimiento de los países ibéricos. Insignes personalidades han ido recibiendo este premio desde su creación y en Extremadura ya tuvimos la suerte de que el querido Ángel Campos Pámpano lo recibiera en 2008, aunque el destino le impidió ir a recogerlo. Los que hemos hecho de nuestra vida y de nuestro trabajo un puente hacia Portugal nunca podremos olvidar la labor de Ángel para traernos a sus poetas y acercarnos una cultura que estaba muy cerca físicamente, pero demasiado lejana en todo los demás. Con publicaciones como Espacio/Espaço escrito se fue sembrando una nueva manera de apreciar al vecino que, con el tiempo, ha acabado por dar sus frutos. La semana pasada han otorgado el premio Eduardo Lourenço a otro extremeño, al profesor de la Universidad de Évora Antonio Sáez Delgado. Quienes estamos al tanto de lo que pasa a un lado y otro de La Raya sabemos que la decisión del jurado ha sido más que merecida, porque el escritor cacereño recoge el testigo de una obra que Ángel Campos comenzó, y que en su ir y venir desde Extremadura al Alentejo les lleva y nos trae lo mejor de dos culturas.  Enhorabuena.


Publicado en EL PERIÓDICO EXTREMADURA el 5 de mayo de 2014.

El artículo 40

Algunos de los que más énfasis ponen en llamarse a sí mismos constitucionalistas, suelen padecer olvidos selectivos del texto. Les encantan ...