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Mostrando entradas de junio, 2016

Peaje electoral

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El viernes pasado pude leer un tuit de un político que lamentaba el resultado del referéndum británico. Afirmaba que estas cosas pasan con las consultas, que trasladan a la ciudadanía los problemas que deben ser resueltos por los políticos. Una argumentación un tanto peligrosa puesto que parece dudar de la capacidad de la población para decidir sobre un asunto concreto y delimitado, cuando mucho más complejo es discernir sobre los programas y actitudes de los políticos en unos comicios con múltiples opciones. También me llamaba la atención que ese desprecio a la capacidad del electorado se hiciera dos días antes de someterse, él mismo, al examen de sus electores. Creer en la democracia consiste en aceptar que es el colectivo quien tomas las decisiones y que sus razones tendrá. Entrar a valorar si la población tiene los datos y la formación para dirimir determinados asuntos es meterse en un terreno muy peliagudo y yo prefiero, a sabiendas que no siempre será así, creer en la “pr

Inmunes

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Durante el debate electoral del lunes, en el que creo que llegué a dormirme, solo se trató durante veintiséis segundos el tema de la violencia de género (y tras tener que recordarlo por dos veces los moderadores). No hablaron del cambio climático y me imagino que no lo harán hasta que el agua del deshielo polar les fuerce a intervenir desde barcazas en lugar de atriles. La cultura tampoco se mencionó pero, desgraciadamente, ya no aparece ni el capítulo de olvidos. Se echaron en falta otros asuntos y sobraron reproches, pero lo grave es que en pocas ocasiones se fue al meollo, al origen de los problemas que tiene la gente. Los principales son de índole económica y hay quien cree que todo se soluciona obedeciendo los criterios de déficit que marca Juncker desde Luxemburgo, ese paraíso fiscal creado por él mismo. Para solventar de raíz los problemas e intentar que no se repitan, no queda más remedio que averiguar por qué se llegó a determinadas situaciones. Si nuestro déficit

Palabras robadas

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Ha comenzado junio y se supone que a finales de mes se nos habrán resuelto las incógnitas. También puede ocurrir que todo siga igual y, de momento, lo único que parece distinto es la pasión por los derechos humanos que les ha entrado a algunos medios y candidatos. Una pasión que aplaudiría si fuese mínimamente sincera y no una escenificación para un solo país que empieza por v, lo que denota una ignorancia de la situación de Derechos Humanos en América Latina y en el mundo. Desgraciadamente los abusos que se cometen en Venezuela  son comparables -y muy superados- por los que ocurren en Honduras, Méjico, Guatemala, Arabia Saudí (que nos compra un AVE) o Turquía. Por no hablar de la propia España, que sigue encabezando los informes de las organizaciones humanitarias por leyes como la que nos amordaza o por la impunidad con que se tratan los graves abusos cometidos desde el poder. Sí. Las libertades nos las han robado. Las tenemos en las leyes pero están atadas de pies y manos