Hoy podía haberse dado una de esas casualidades históricas del fútbol. En 1976 el equipo de mi pueblo, Monzón (Huesca), había quedado subcampeón de la Regional Preferente aragonesa y el CD Badajoz en uno de los últimos puestos del grupo IV de la tercera división, con lo que tenía que jugarse la permanencia. El sorteo quiso que el Atlético de Monzón y el CD Badajoz se lo tuvieran que jugar a doble vuelta.
El partido de ida fue un 20 de junio en Badajoz y el Atlético de Monzón mereció mucho en un primer tiempo pletórico, pero el Badajoz salió mejor en la segunda parte y se llevó una renta de dos goles. En la vuelta el Monzón ganó 1-0 y achuchó al Badajoz hasta el final con algún tiro al poste.
El fotógrafo que acompañaba al Atlético de Monzón, y al que mis padres conocían de toda la vida, me dijo que me pusiera junto al equipo en aquella foto, que durante muchos años saldría de forma recurrente en las páginas especiales que el Heraldo de Aragón dedicaba a Monzón con motivo de las fiestas de San Mateo.
La semana pasada mientras escuchaba el informativo de una radio regional me pareció escuchar que el Badajoz podría enfrentarse al Atlético Monzón por un ascenso de categoría. No ha podido ser: 50 años después no se producirá ese nuevo enfrentamiento deportivo entre el Atlético de Monzón y el Badajoz.
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