29 octubre, 2006

En mi ciudad

En mi ciudad hay personas que calibran su calidad de vida en función de la presión del chorro de las fuentes ornamentales. Además de estar en su derecho, el asunto tiene sus ventajas: han recurrido a un sistema fácilmente mensurable y tienen la suerte de no ver ni sufrir ninguno de los otros problemas que nos afectan a los que vivimos en barrios. En mi ciudad hasta los columpios infantiles tienen clases sociales: a los barrios pudientes les ponen suelo sintético y a los demás arena. Los desaguisados urbanísticos que heredamos de otras épocas se entremezclan con los de nueva creación, no hay otro interés que el de aparentar y todo lo arregla el atrezzo, no existe red de guarderías municipales, la política cultural es un sainete de noche de verano, los transportes públicos invitan a usar el vehículo privado y algunas calles nos recuerdan Sarajevo. Pronto habrá elecciones municipales y las promesas invadirán nuestros hogares. Así que hay algunos que estamos deseando que la presión del agua descienda, que los deslumbrantes chorros descansen durante el tiempo suficiente como para que nos pongamos pensar en ciudades más amables, más verdes, menos ruidosas, más saludables, con espacios para el ocio y para una cultura crítica, en la que ciclistas y viandantes tengan su lugar, con una planificación urbanística alejada de tiempos faraónicos, con participación ciudadana. Espero que mi buzón se llene de proyectos de ciudades habitables y no de decorados lujosos que tapan todas esas carencias que descubrimos cuando nos alejamos del espejismo de las fuentes de colores. Mi ciudad podría ser cualquiera. http://javierfigueiredo.blogspot.com

Foto: María José Montero

22 octubre, 2006

Madrid - Lisboa

Hace veinte años ir de Madrid a Lisboa por carretera difícilmente suponía menos de diez horas de viaje. Si además te encontrabas un atasco en Móstoles, cuatro semáforos rojos en Talavera, cinco camiones en Miravete, una cosechadora en Montemor-o-Novo y un engarrafamento en el puente 25 de Abril de Lisboa, había que echar medio día para ir de una capital a otra. Hoy se puede hacer ese trayecto en casi la mitad de tiempo sin dejar de respetar el código de la circulación. Esta simple anécdota podría ilustrar el análisis sobre los 20 años de Portugal y España en la Unión Europea que desde hoy se examinan en Ágora, el debate peninsular, y nos serviría para concluir que los fondos estructurales han servido, al menos, para acercar en el tiempo a los que ya estábamos unidos en el espacio. Podremos discutir si Irlanda ha sabido aprovechar mejor el maná de Bruselas o si deberíamos haber pensado más en investigar que en asfaltar, pero sí que es innegable que en un par de décadas la península ibérica ha sido capaz de dar un salto cualitativo que los historiadores tendrán que analizar más detenidamente cuando el tiempo nos dé una perspectiva sin distorsiones.

Podríamos conformarnos con lo que tenemos, aplaudirnos y echarnos agua bendita - algo muy nuestro, por cierto. Pero nos cabe la posibilidad de reflexionar sobre otra anécdota: hace veinte años había varias posibilidades de ir de Madrid a Lisboa en tren y hoy sólo queda una, con nocturnidad y de la misma duración de entonces. No hay que ser muy listo para adivinar que todavía nos queda mucho por hacer. http://javierfigueiredo.blogspot.com

Publicado en EL PERIÓDICO EXTREMADURA el 23 de Octubre de 2006



15 octubre, 2006

Fondo Humano


No sé quién fue el inventor de esa brillante idea de poner gente a las espaldas del político que está hablando. Tampoco sé cuál es el mensaje que nos quieren dar los asesores: en ocasiones pienso que nos quieren decir que el que habla está respaldado por un montón de gente, pero algunos podemos interpretar que el protagonista está de espaldas a la gente, que no es lo mismo. Ignoro si ya se han estudiado los resultados que produce esta estrategia de puesta en escena y sólo sé lo me pasa a mí cuando veo este tipo de imágenes. Empiezo a asignarles una biografía a cada uno: al de arriba de la derecha, que a buen seguro es un militante convencido y podrá contar orgulloso su minuto de gloria como guardaespaldas del líder; o la chica del centro, que no está atendiendo y a la que no le habrán pagado ni 18 euros por aguantar sin perder la compostura. El caso es que ya no atiendo a los discursos y me pierdo imaginando venturas y desventuras. Hace unas semanas, en un acto del Partido Popular sobre la inmigración, encontré a dos personas de color (de color negro, para dar más detalles) como fondo humano. Y han pasado varios días y sigo preguntándome si estaban por propia voluntad o eran alquilados a una empresa de trabajo temporal que acabará por no pagarles los gastos de desplazamiento. Sea lo que sea, no me enteré de lo que dijo el político de turno así que me atrevo a sugerir a los asesores de imagen que nos quiten esos fondos de escenario para que la humanidad de los mensajes no se quede en el atrezzo sino que nos llegue más con hechos y ejemplos que con palabras. http://javierfigueiredo.blogspot.com

Publicado en EL PERIÓDICO EXTREMADURA el 16 de Octubre de 2006

12 octubre, 2006

12 de octubre

Tuve un profesor de Historia que me hizo cambiar la visión de América que aprendí en los libros y en las estatuas de Extremadura. También me ayudó una canción que cantaban Olga Manzano y Manuel Picón, compuesta por el mejicano Gabino Palomares.

Del mar los vieron llegar
mis hermanos emplumados
eran los hombres barbados
de la profecía esperada.

Se oyó la voz del monarca
de que Dios había llegado
y les abrimos la puerta
por temor a lo ignorado.

Iban montados en bestias
como demonios del mal
iban con fuego en las manos
y cubiertos de metal

Sólo el honor de unos cuantos
les opuso resistencia
y al mirar correr la sangre
se llenaron de vergüenza.

Porque los dioses ni comen
ni gozan de lo robado
y cuando nos dimos cuenta
ya todo estaba acabado.

Y en ese error entregamos
la grandeza del pasado.
Y en ese error nos quedamos
500 años esclavos.

Hoy les seguimos cambiando
oro por cuentas de vidrio
y damos nuestras riquezas
por sus espejos con brillo.

Se nos quedó el maleficio
de brindar al extranjero
nuestra fe, nuestra cultura,
nuestro pan, nuestro dinero.

Hoy nos siguen llegando rubios
y les abrimos la puerta
y les llamamos amigos

Pero si llega cansado
un indio de andar la sierra
lo humillamos y lo vemos
como extraño por su tierra.

Tú, hipócrita que te muestras
humilde ante el extranjero
pero te vuelves soberbio
con tus hermanos del pueblo.

Maldición de Malinche
enfermedad del presente
¿cuándo dejarás mi tierra?
¿cuándo harás libre a mi gente?

Fiesta Nacional


En este día no puedo evitar recordar la versión que Paco Ibáñez hizo del genial George Brassens

En mi pueblo sin pretensión
Tengo mala reputación
Haga lo que haga es igual
Todo la consideran mal
Yo no pienso, pues, hacer ningún daño
Queriendo vivir fuera del rebaño
No, a la gente no gusta que
Uno tenga su propia fe
No, a la gente no gusta que
Uno tenga su propia fe
Todos, todos me miran mal
Salvo los ciegos, es natural

Cuando la fiesta nacional
Yo me quedo en la cama igual
Que la música militar
Nunca me supo levantar
En el mundo pues no hay mayor pecado
Que el de no seguir al abanderado
No, a la gente no gusta que
Uno tenga su propia fe
No, a la gente no gusta que
Uno tenga su propia fe
Todos me muestran con el dedo
Salvo los mancos, quiero y no puedo

Si en la calle corre un ladrón
Y a la zaga va un ricachón
Zancadilla pongo el señor
Y aplastado el perseguidor
Eso si que, si que séra una lata
Siempre tengo yo que meter la pata
No, a la gente no gusta que
Uno tenga su propia fe
No, a la gente no gusta que
Uno tenga su propia fe
Todos tras de mi a correr
Salvo los cojos, es de creer

09 octubre, 2006

Foto para pensar

En 1949 los Canarios llegaban de forma ilegal a Venezuela en una especie de cayucos que les servían para huir del hambre y buscar una vida mejor. Me pregunto si después de ver esta foto seguirá habiendo gente con tan escasa catadura moral como para criticar los comportamientos ajenos que sólo el tiempo separa de los propios.

07 octubre, 2006

El dedo y la luna



Cuando un dedo señala la luna sólo los imbéciles ven el dedo. Esta sentencia quizá sea exagerada, pero define perfectamente lo que ha ocurrido a cuenta de un anuncio contra la pobreza que se ha convertido en asunto de Estado, con intervenciones de los partidos políticos y apertura de expediente para el funcionario que permitió rodar el corto publicitario. Para los habitantes del ombligo del mundo el problema no es que centenares de millones se mueran de hambre sino la forma de emitir el mensaje para comunicárnoslo. Me pregunto si alguien se habría enterado de esta campaña si se hubiera recurrido a los métodos más tradicionales y políticamente correctos. A lo mejor es cierto que en publicidad no vale todo pero no nos desviemos del asunto porque no estamos tratando de cualquier minucia: hace más de 30 años que los estados, incluido el nuestro, se comprometieron a aportar un 0,7% del PIB para eliminar la pobreza, hemos tenido gobernantes de casi todos los colores y todavía no hemos alcanzado la cifra pactada. Por supuesto que no se ha abierto expediente a nadie a pesar de los reiterados e históricos incumplimientos, con lo que podemos concluir que tampoco es tan grave, de vez en cuando, romper pequeñas normas y burlar estúpidos reglamentos si con ello conseguimos que la población gire sus ojos hacia el mayor problema que afecta al género humano. Si llevamos una semana oyendo hablar más del plató de un vídeo que de levantarse contra la pobreza es porque, desgraciadamente, hay demasiada gente clavando sus ojos en el dedo en lugar de mirar la luna. http://javierfigueiredo.blogspot.com

Publicado en EL PERIÓDICO EXTREMADURA el 9 de octubre de 2006

01 octubre, 2006

Me pidan perdón

Aquello que dijo el papa sobre Mahoma puede que no sea más que una cita desafortunada y pronunciada en un mal momento. Lo que sí da para pensar un rato es la explicación que nos ha dado un profesor de la Universidad de Georgetown que trabajó como gobernante en España. Sostiene Aznar que Ratzinger no debe disculparse puesto que – cito casi literalmente – “a mi nadie me ha pedido perdón por haber invadido España y haber ocupado mi tierra durante casi ocho siglos”. Podríamos analizar la frase desde mil puntos de vista y la primera conclusión sería que España ya existía en el año 711 y que Don Rodrigo fue enterrado con la rojigualda. Pero lo más llamativo de todo es la presencia del propio Aznar en la oración atribuyéndose una función de protagonista que más que los filólogos deberían diseccionar los psiquiatras. En primer lugar porque el ex gobernante parece tener la seguridad de su pureza de sangre y un certificado de cristiano viejo como para asegurar que entre sus antepasados no hay un comerciante judío de Toledo ni un agricultor morisco de Valencia. En segundo lugar porque cree que él, personalmente, debería recibir disculpas de los musulmanes porque sus correligionarios vinieran a estas tierras a hacer cosas como la Alambra. Ahora nos es más fácil entender que en su despacho tuviera una foto del islote de Perejil con la bandera ondeante donde los demás tienen el retrato de sus seres queridos. El lunes pasado en la televisión portuguesa continuaba intentando convencernos de que hubo armas de destrucción masiva. Así que sólo nos queda pedir perdón a los alumnos de Georgetown por haberles enviado al conferenciante.
Publicado en EL PERIÓDICO EXTREMADURA el 2 de octubre de 2006

El artículo 40

Algunos de los que más énfasis ponen en llamarse a sí mismos constitucionalistas, suelen padecer olvidos selectivos del texto. Les encantan ...