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Mostrando entradas de octubre, 2006

En mi ciudad

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En mi ciudad hay personas que calibran su calidad de vida en función de la presión del chorro de las fuentes ornamentales. Además de estar en su derecho, el asunto tiene sus ventajas: han recurrido a un sistema fácilmente mensurable y tienen la suerte de no ver ni sufrir ninguno de los otros problemas que nos afectan a los que vivimos en barrios. En mi ciudad hasta los columpios infantiles tienen clases sociales: a los barrios pudientes les ponen suelo sintético y a los demás arena. Los desaguisados urbanísticos que heredamos de otras épocas se entremezclan con los de nueva creación, no hay otro interés que el de aparentar y todo lo arregla el atrezzo, no existe red de guarderías municipales, la política cultural es un sainete de noche de verano, los transportes públicos invitan a usar el vehículo privado y algunas calles nos recuerdan Sarajevo. Pronto habrá elecciones municipales y las promesas invadirán nuestros hogares. Así que hay algunos que estamos deseando que la presión del agu

Madrid - Lisboa

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Hace veinte años ir de Madrid a Lisboa por carretera difícilmente suponía menos de diez horas de viaje. Si además te encontrabas un atasco en Móstoles, cuatro semáforos rojos en Talavera, cinco camiones en Miravete, una cosechadora en Montemor-o-Novo y un engarrafamento en el puente 25 de Abril de Lisboa, había que echar medio día para ir de una capital a otra. Hoy se puede hacer ese trayecto en casi la mitad de tiempo sin dejar de respetar el código de la circulación. Esta simple anécdota podría ilustrar el análisis sobre los 20 años de Portugal y España en la Unión Europea que desde hoy se examinan en Ágora, el debate peninsular , y nos serviría para concluir que los fondos estructurales han servido, al menos, para acercar en el tiempo a los que ya estábamos unidos en el espacio. Podremos discutir si Irlanda ha sabido aprovechar mejor el maná de Bruselas o si deberíamos haber pensado más en investigar que en asfaltar, pero sí que es innegable que en un par de décadas la penínsu

Fondo Humano

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No sé quién fue el inventor de esa brillante idea de poner gente a las espaldas del político que está hablando. Tampoco sé cuál es el mensaje que nos quieren dar los asesores: en ocasiones pienso que nos quieren decir que el que habla está respaldado por un montón de gente, pero algunos podemos interpretar que el protagonista está de espaldas a la gente, que no es lo mismo. Ignoro si ya se han estudiado los resultados que produce esta estrategia de puesta en escena y sólo sé lo me pasa a mí cuando veo este tipo de imágenes. Empiezo a asignarles una biografía a cada uno: al de arriba de la derecha, que a buen seguro es un militante convencido y podrá contar orgulloso su minuto de gloria como guardaespaldas del líder; o la chica del centro, que no está atendiendo y a la que no le habrán pagado ni 18 euros por aguantar sin perder la compostura. El caso es que ya no atiendo a los discursos y me pierdo imaginando venturas y desventuras. Hace unas semanas, en un acto del Partido Popular sob

12 de octubre

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Tuve un profesor de Historia que me hizo cambiar la visión de América que aprendí en los libros y en las estatuas de Extremadura. También me ayudó una canción que cantaban Olga Manzano y Manuel Picón, compuesta por el mejicano Gabino Palomares. Del mar los vieron llegar mis hermanos emplumados eran los hombres barbados de la profecía esperada. Se oyó la voz del monarca de que Dios había llegado y les abrimos la puerta por temor a lo ignorado. Iban montados en bestias como demonios del mal iban con fuego en las manos y cubiertos de metal Sólo el honor de unos cuantos les opuso resistencia y al mirar correr la sangre se llenaron de vergüenza. Porque los dioses ni comen ni gozan de lo robado y cuando nos dimos cuenta ya todo estaba acabado. Y en ese error entregamos la grandeza del pasado. Y en ese error nos quedamos 500 años esclavos. Hoy les seguimos cambiando oro por cuentas de vidrio y

Fiesta Nacional

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En este día no puedo evitar recordar la versión que Paco Ibáñez hizo del genial George Brassens En mi pueblo sin pretensión Tengo mala reputación Haga lo que haga es igual Todo la consideran mal Yo no pienso, pues, hacer ningún daño Queriendo vivir fuera del rebaño No, a la gente no gusta que Uno tenga su propia fe No, a la gente no gusta que Uno tenga su propia fe Todos, todos me miran mal Salvo los ciegos, es natural Cuando la fiesta nacional Yo me quedo en la cama igual Que la música militar Nunca me supo levantar En el mundo pues no hay mayor pecado Que el de no seguir al abanderado No, a la gente no gusta que Uno tenga su propia fe No, a la gente no gusta que Uno tenga su propia fe Todos me muestran con el dedo Salvo los mancos, quiero y no puedo Si en la calle corre un ladrón Y a la zaga va un ricachón Zancadilla pongo el señor Y aplastado el perseguidor Eso si que, si que séra una lata Siempre tengo yo que meter la pata No, a la gente no gusta que Uno tenga su propia

Foto para pensar

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En 1949 los Canarios llegaban de forma ilegal a Venezuela en una especie de cayucos que les servían para huir del hambre y buscar una vida mejor. Me pregunto si después de ver esta foto seguirá habiendo gente con tan escasa catadura moral como para criticar los comportamientos ajenos que sólo el tiempo separa de los propios.

El dedo y la luna

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Cuando un dedo señala la luna sólo los imbéciles ven el dedo. Esta sentencia quizá sea exagerada, pero define perfectamente lo que ha ocurrido a cuenta de un anuncio contra la pobreza que se ha convertido en asunto de Estado, con intervenciones de los partidos políticos y apertura de expediente para el funcionario que permitió rodar el corto publicitario. Para los habitantes del ombligo del mundo el problema no es que centenares de millones se mueran de hambre sino la forma de emitir el mensaje para comunicárnoslo. Me pregunto si alguien se habría enterado de esta campaña si se hubiera recurrido a los métodos más tradicionales y políticamente correctos. A lo mejor es cierto que en publicidad no vale todo pero no nos desviemos del asunto porque no estamos tratando de cualquier minucia: hace más de 30 años que los estados, incluido el nuestro, se comprometieron a aportar un 0,7% del PIB para eliminar la pobreza, hemos tenido gobernantes de casi todos los colores y todavía no hemos alca

Me pidan perdón

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Aquello que dijo el papa sobre Mahoma puede que no sea más que una cita desafortunada y pronunciada en un mal momento. Lo que sí da para pensar un rato es la explicación que nos ha dado un profesor de la Universidad de Georgetown que trabajó como gobernante en España. Sostiene Aznar que Ratzinger no debe disculparse puesto que – cito casi literalmente – “a mi nadie me ha pedido perdón por haber invadido España y haber ocupado mi tierra durante casi ocho siglos”. Podríamos analizar la frase desde mil puntos de vista y la primera conclusión sería que España ya existía en el año 711 y que Don Rodrigo fue enterrado con la rojigualda. Pero lo más llamativo de todo es la presencia del propio Aznar en la oración atribuyéndose una función de protagonista que más que los filólogos deberían diseccionar los psiquiatras. En primer lugar porque el ex gobernante parece tener la seguridad de su pureza de sangre y un certificado de cristiano viejo como para asegurar que entre sus antepasados no hay u