26 diciembre, 2011

Perfiles y experiencias


No se sabe qué es mejor o es peor. La lógica invitaría a pensar que es preferible que cada ministerio tenga al frente a una persona con profundos conocimientos, incluso experiencia profesional, en el área que va a gobernar. Pero créanme que es un argumento de doble filo y muy peligroso. ¿Se puede llevar la defensa de un país tras haber pasado por una empresa de armamento? Claro, por qué no. ¿Se puede manejar la agricultura de un país comparando los regadíos con las mujeres y defender el medio ambiente con 300.000 euros en acciones de una petrolera? Pues por supuesto. ¿Hay algún inconveniente en encargarse de la educación sin haber pisado un aula desde hace casi treinta años? ¡Y casi es una ventaja!, apostillarían algunos. De hecho, hay quien dice que en determinadas áreas la visión del que viene de fuera puede ayudar a superar determinados vicios y tendencias que trae consigo el corporativismo y la estrechez de miras. La cuestión es que la economía española va a estar en manos de un experto muy bien preparado y que, entre sus últimos destinos, se dedicaba a asesorar en Europa a Lehman Brothers. Esto de que el bombero sea la misma persona que el pirómano tampoco es novedad. Buena prueba de ello es que Montoro, en el año 2002, se jactaba públicamente de que estuviéramos creciendo cuatro veces más que la media europea gracias al comportamiento de la construcción como motor económico. Todavía estamos esperando una matización de sus palabras. De poco vale tener unos perfiles técnicos envidiables si las experiencias que atesoran nos hacen temblar en este largo invierno que ahora empieza. 

Publicado en la contraportada de EL PERIÓDICO EXTREMADURA el 26 de diciembre de 2011.







22 diciembre, 2011

Una canción de Silvio



Hoy escuché en una radio esta canción de Silvio. Yo la llamaba "de las nuevas", porque no era de aquellas de los años 70 y 80 que nos hipnotizaron a una generación. Y me he dado cuenta de que lo que yo considero canción nueva de Silvio.... tiene casi 20 años.

19 diciembre, 2011

El gen autodestructivo


Hay un insecto que, a pesar de su minúsculo tamaño, consigue importantes beneficios en su hábitat. Tiene la particularidad de que cuando crece y parece que va a tener más fuerza e ímpetu para mejorar su entorno, se le dispara automáticamente una especie de gen autodestructivo. El insecto se ve atenazado por el miedo cuando ve que sus alas y sus patas empiezan a hacerse más grandes, fuertes y poderosas, de modo que es entonces cuando comienza a flagelarse y dañarse a sí mismo hasta convertirse en insignificante. La izquierda que se llama transformadora tiene en España, y también en Extremadura, un miedo escénico a tomar decisiones que reviertan directamente en la vida de los ciudadanos, y un pánico a que su pequeña organización crezca de tal manera que no se pueda controlar. Algunos lo llamamos gen autodestructivo, que se manifiesta en convertir todo en jugadas rocambolescas a múltiples bandas, ver enemigos por todos lados, centrarse más en cómo diferenciarse de otras fuerzas políticas que en los contenidos concretos y las propuestas prácticas. La izquierda que pretende ser transformadora no puede permitirse en este momento de la historia enzarzarse en una lucha intestina que no lleva a ninguna parte, porque no es hora de excluir a quienes no mantienen la pureza de las esencias sino de ir sumando, mediante el ejemplo y las buenas artes de convencer, a una mayoría social crítica y activa que ha salido a las calles de medio mundo en este año 2011. De poco vale luchar contra las dictaduras de los mercados, unirse al grito de somos el 99% si entran en pánico cada vez que superan el 5%.

Publicado en la contraportada de EL PERIÓDICO EXTREMADURA el 19 de diciembre de 2011. 

12 diciembre, 2011

Cartas marcadas




La nochevieja que cambiamos pesetas por euros, en aquel lejano 1 de enero de 2002, nos modificaron el modo de medir el índice de precios al consumo, el famoso IPC. No fue nada casual, sino que formaba parte de un timo a gran escala a las personas que trabajaban de un salario. Podrían haber esperado un año para modificar el sistema de medición y así ver de forma fidedigna si el cambio de moneda había producido alteraciones sustanciales. Como pueden ustedes imaginar, aunque no lo recuerden, el nuevo sistema sentenció que no se había producido una escalada de la carestía de la vida.  La realidad es que el precio de un café de 100 pesetas se transformó en 60 céntimos, pero solo durante un tiempo. No tardamos en ver un redondeo al alza y en menos de un año no había bar en la piel de toro en el que no te pidieran un euro por cada tacita. Los sueldos de 100000 pts. no se redondearon automáticamente a 1000 euros y hasta el año 2005 no aparece por primera vez el término mileurista como sinónimo de precariedad en las grandes ciudades españolas, porque en Extremadura ser mileurista era (y casi es) un chollo. Durante los años que se gestó la crisis que ahora padecemos hubo unos listos, los que se enriquecían directamente con el precio de los productos, que nos pegaron un sablazo a los que vivíamos de un salario. Diez años después siguen jugando con nosotros a un póquer en el que ellos tienen nuestras cartas marcadas, nosotros no podemos ver las suyas, nos cambian las reglas en mitad de la partida cada vez que quieren y nos despluman sin piedad. ¿Y si empezamos a plantearnos lo de romper la baraja?

Publicado en la contraportada de EL PERIÓDICO EXTREMADURA el 12 de diciembre de 2011.

05 diciembre, 2011

De memoria



El fundador de tuenti, que se llama Zaryn Dentzel  y que pasó un curso académico en Cabeza del Buey cuando tenía 15 años, ha venido y nos ha contado que nuestro sistema educativo abusa de la memorización. También nos ha dicho que hay que aprender bien inglés, pero eso no hace falta que nos lo repitan una vez más desde California. De hecho, hasta se puede decir que tenemos a gala ser el país en el que se exigen conocimientos de este idioma en todos los trabajos salvo en el de presidente del gobierno. Dentzel afirmaba que este sistema tan memorístico nos desactiva la capacidad emprendedora y quizá tenga parte de razón. Nos tienen desde la más tierna infancia haciéndonos aprender como loros definiciones y conceptos que, en el mejor de los casos, desaparecen totalmente en un par de meses. Salvo excepciones, que las hay, nuestro sistema de aprendizaje consiste en embuchar páginas que se desembuchan en un examen que tiene el mismo formato que cuando Fray Luis de León daba clases en Salamanca. Me contaba un profesor de la Facultad de Empresariales que había preguntado a sus alumnos de primero cuál era su expectativa laboral más deseada. Imagino que no les sorprenderá que un 75% que quería prepararse unas oposiciones para ser funcionario. Si esto ocurre donde la gente se prepara específicamente para emprender, qué no ocurrirá en otras facultades. Hemos desterrado de la formación el trabajar el equipo, la cooperación y la generación de ideas. Así que no es de extrañar que hace unos años la mitad de las peticiones de ayuda para proyectos de autoempleo fueran para algo tan brillante y genuino como montar un bar.
Publicado en la contraportada de EL PERIÓDICO EXTREMADURA el 5 de diciembre de 2011. 

Exilio entre comillas

Un sábado por la tarde de hace muchos años, justo después de los dibujos animados japoneses, emitieron una película basa...