01 diciembre, 2005

7 días, 7 firmas


Me encuentro en el medio, rodeado de gente que escribe de verdad, camuflado como un juntaletras que habla de cualquier cosa con más voluntad que acierto. Cada lunes tengo 1630 caracteres con espacios para plantear dudas y explicar las pocas certezas que me llegan. Hoy he disfrutado con la primera de las columnistas.

Recuerdo un hotel de Valencia y un pequeño libro de obsequio en la mesilla. Mientras esperaba la hora para ir a una de esas reuniones interminables, comienzo a leer un preciososo cuento en el que aquella copla de ojos verdes viene y va como un columpio. Luego descubrí que habíamos coincidido en la Facultad y años después disfruté de la ironía que destilaba en algún artículo sobre la difícil tarea de enseñar cuando nadie quiere aprender. Hoy Pilar Galán no ha hablado de educación ( ¿o sí?), pero en cualquier caso, incluso cuando difiero, me encanta leer sus palabras porque su sintaxis encaja perfectamente como piezas de lego y porque me ayuda a darme cuento de lo que me queda por aprender

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