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11 enero, 2017

Rebajas en los trenes



“En enero y febrero, no te quedes en casa. Empieza el año viajando con nosotros al mejor precio. Renfe te ofrece miles de plazas en trenes AVE y Larga Distancia con hasta un 70% de descuento, para que aproveches las rebajas fuera de tu ciudad. Visita a tu familia, haz turismo, viaja por trabajo o descubre ese lugar que te falta por conocer”.


Con este parrafito me animaba el pasado lunes la principal empresa ferroviaria del país a sumarme a las rebajas. Es la suerte de ser usuario habitual del ferrocarril y de contar con una de esas tarjetas de fidelización que, por culpa de vivir donde aquí, apenas me sirve para nada. Navegué por el enlace que me enviaron y vi en letra negrita otra apelación. “Busca tu oferta con destino a Barcelona, Madrid, Zaragoza, Sevilla, Valencia, Alicante, Bilbao, Gijón, Valencia, Córdoba y muchas otras ciudades”.

Reconozco que sentí una pequeña frustración al no ver ninguna localidad extremeña entre las mencionadas pero, para no pensar mal, confié en que pudiera estar en ese cajón de “otras muchas ciudades”. El listado era enorme: desde Madrid a 17 ciudades, desde Barcelona a 11 capitales diferentes y con unos precios realmente atractivos. Desde el centro de la península se podía llegar a Almería por 14 euros, a Alicante por 19 y a Gijón por apenas 16. ¡Y dos meses para poder disfrutar estas gangas y aprovechar incluso el próximo puente carnavalero!


Pues no. Resulta que todo esto no es para nosotros. Sí, ya sabemos que no tenemos AVE pero, como las distancias en ferrocarril se nos hacen eternas, podíamos pensar que encontraríamos alguno de esos chollos en el apartado de “Larga Distancia”. Y la respuesta es que no, que los trenes que pasan por nuestra región son todos de “Media Distancia” y lo único que tienen larga es la duración. Y esto ocurre en una región en la que la Comunidad Autónoma tiene que dar dinero a la operadora para que no le quiten los escasos trenes que circulan. Así que la última afrenta ferroviaria a Extremadura es que de Madrid a Badajoz los 400 km se hacen en casi 6 horas y por 34 euros, mientras que si fueras a Alicante podrías hacerlo en dos horas y media por menos de 20 euros.


Yo me pregunto qué tiene que pasar en Extremadura para que, ante tales discriminaciones, pueda brotar un ápice de rebeldía entre la población. ¿Hasta dónde seremos capaces de aguantar este tipo desaires, olvidos y desprecios? Solo hay dos provincias peninsulares (las ignoradas Teruel y Soria) afectadas por una discriminación como la que padecemos, con la diferencia que allí sí fueron capaces de salir a la calle para alzar la voz. Imagino que esta anécdota de las rebajas en los trenes no es la peor de las desgracias en una tierra con tantos problemas, pero es significativo que algunos de los que nos representan no fueran capaces ni de reclamar un tren digno, ya, para su tierra. 

Publicado en el diario HOY el 11 de enero de 2017. 



07 marzo, 2011

Tono jocoso

Hace unos meses escuché una entrevista en la radio a una alta personalidad de la Audiencia Nacional. La locutora y sus ayudantes reían el gracejo y aire campechano de la invitada, que había tenido unas cuantas salidas de tono durante un juicio y que había copado periódicos y televisiones. Como era de esperar, el juicio acabó por ser anulado debido a la parcialidad mostrada con su especial sentido del humor. Casi me había olvidado de esa afición española por el tono jocoso y el doble sentido facilón, cuando empiezo a ver la repercusión de unas declaraciones del alcalde de Badajoz sobre los palomos cojos. Como quiera que ya han pasado unos cuantos días y que ha pedido perdón públicamente, quizá sea mejor no hacer leña del árbol caído. De hecho, también me han parecido muy desafortunadas otras declaraciones, de las que no he oído disculpas, en la que decía que en Badajoz nos recogemos siempre muy tarde menos las mujeres, que se van una hora antes para hacernos la comida. Sin comentarios. La cuestión es que el chascarrillo se ha convertido en un plus de popularidad en una sociedad en la que dos folios es un texto largo y un razonamiento complejo es considerado una tortura. Nada habría de malo si el tono jocoso y desenfadado se guardara solo para los momentos oportunos. El problema es que tras muchas gracietas se esconden puntos de vistas un tanto vergonzantes e impropios de un tiempo en el que el machismo y la denigración del diferente deberían haber desaparecido hasta de las bromas. Nada hay más sano que conjugar el verbo reír con los demás, ni nada más cruel que reírse de los que sufren discriminación. 

Publicado en la contraportada de EL PERIÓDICO EXTREMADURA el 7 de marzo de 2011.

Historia de mi colección de "Fuellas"

Las navidades de 1984 las pasé, como era habitual, en Monzón. Y allí pude ver en el informativo regional de RTVE en Aragón una noticia sobre...