Las navidades de 1984 las pasé, como era habitual, en Monzón. Y allí pude ver en el informativo regional de RTVE en Aragón una noticia sobre la grabación de un disco totalmente en lengua aragonesa. Fendo Camín, de Mario Garcés, era aquel disco que compré en formato cassette en la tienda de discos Nacho que estaba en la calle San Antonio 2, a la vuelta del Ayuntamiento.
Regresé a Badajoz sin entender la letra pero en interior de la carátula ponía que podían pedirse las letras en el trestallo postal 147 de la capital oscense. Y me mandaron las letras, escuché la música hasta el hartazgo y me mandaron junto a las letras un papelito por si quería suscribirme a las Fuellas d'informazión d'o Consello d'a Fabla Aragonesa.
Recuerdo que en uno de los primeros números que recibí había un artículo sobre el habla de Sant Istevan de Litera / Sant Esteve de Llitera / San Esteban de Litera, el pueblo de una de mis bisabuelas. El autor era un profesor de la Facultad en la que había empezado a estudiar Filología hacía pocos meses y a quien acabé conociendo.
Estuve suscrito a las Fuellas y las recibía cada dos meses. Dejé de recibirla durante algún tiempo con motivo de dos cambios de casa y finalmente anulé mi suscripción. Las he tenido guardadas durante mucho tiempo y pensé que podían y debían tener una segunda vida. Así que contacté con la Biblioteca de Monzón para saber si les podía interesar esta colección incompleta (pero bastante completa). Y me dijeron que sí. Así que mi prima Mercedes les acercó los ejemplares, porque los días de Semana Santa no me permitieron entregarlos personalmente y el pasado 29 de abril recibí el mensaje de Lourdes, de la Biblioteca Ramón J. Sender de Monzón.
Para quien vive desde hace tanto tiempo alejado de la tierra de mis padres y mis antepasados me ha emocionado saber que vuelven a la tierra y para servir a la cultura. Todas estas Fuellas formaron parte de mi vida y de mi formación, ahora tienen una segunda vida.

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