
Cuando esta noche nos dispongamos a ver a Rajoy y a Zapatero debatir sobre las cosas importantes para nuestras vidas, deberemos fijarnos bien y asegurarnos de que son verdaderos y no unas réplicas biónicas construidas por los equipos de asesores. Algunos ilusos pensábamos que estas cosas eran muy simples y que bastaba con sentarse, comenzar a hablar y rebatir los argumentos del oponente, pero todo es más complicado que enviar a un hombre a Marte: el tono gris del decorado, el color crema de las mesas, la distancia entre uno y otro, el protocolo de llegada al plató, la humedad del ambiente, y la presencia de materiales viscolásticos en el tapizado de las sillas. Lo que empezó como una subasta de e-bay, con ofertas y contraofertas de todo tipo de dádivas, se va pareciendo cada vez más a una secuela de Blade Runner, donde el turno de réplicas no es para responder al adversario sino para que entren en acción los hologramas creados por los asesores mediáticos. La parafernalia está asegurada y lo nos que queda por saber es si detrás de las cuidadas imágenes y la
s palabras medidas hay seres humanos dispuestos a resolver los problemas de la gente. Así que no estaría de más enviar un notario al pabellón ferial para que nos certifique si es cierto que el Mariano que veremos tiene cabeza y corazón auténticos, ya que la mano dura de su asesor Antonio Sola se quedó -en principio- en una canción pegadiza de un partido patriota en Guatemala. De paso, nos podríamos asegurar de que no es Rowan Atkinson el que está sentado enfrente dispuesto a hipnotizarnos con 400 euros como en su día hizo Uri Geller.
s palabras medidas hay seres humanos dispuestos a resolver los problemas de la gente. Así que no estaría de más enviar un notario al pabellón ferial para que nos certifique si es cierto que el Mariano que veremos tiene cabeza y corazón auténticos, ya que la mano dura de su asesor Antonio Sola se quedó -en principio- en una canción pegadiza de un partido patriota en Guatemala. De paso, nos podríamos asegurar de que no es Rowan Atkinson el que está sentado enfrente dispuesto a hipnotizarnos con 400 euros como en su día hizo Uri Geller.Publicado en la contraportada de EL PERIÓDICO EXTREMADURA el 25 de febrero de 2008