Mostrando entradas con la etiqueta estética. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta estética. Mostrar todas las entradas

28 mayo, 2012

Oro, estética y negocios de China


El español tiene entre sus expresiones idiomáticas la de engañar como a un chino y nuestros vecinos portugueses hablan de “negócio da China” para referirse al que es boyante y lucrativo. Esa diferencia revela mucho de nuestra visión del mundo en el pasado, pero la realidad del presente acaba dejando obsoleto el lenguaje. Solo necesitamos dar una vuelta por el barrio para ver cómo han cambiado las cosas: ya no engañamos a los chinos sino que sus tiendas están abiertas a cualquier hora para venderte desde un timbre de bicicleta hasta pinzas. Cierran todo tipo de negocios y apenas se abren nuevas iniciativas. Las joyerías, aquellos establecimientos en los que se vendía el más preciado de los metales, van dejando paso a locales en los que se compra oro. Los parabrisas de los coches siempre tienen algún papel con letras amarillentas que nos incitan a convertir las joyas del pasado en moneda de cambio. Los historiadores analizarán nuestros días a través de los registros mercantiles: lo que fue la lana en la edad moderna o los telares del XIX, hoy lo serían las tiendas de chinos, centros de depilación y establecimientos de decoración de uñas. Hemos pasado de una época en la que todos buscaban hacerse de oro a otra en la que hay que deshacerse de él. El momento económico más crítico desde 1929 y estamos trocando las alhajas de los abuelos para que no se nos vea un pelo, ni de tontos ni de la dehesa. Es más que probable que estar de uñas frente a la injusticia ya no signifique lo que creíamos. La estética ha triunfado: que se rinda la ética, que no es este su instante de gloria.


Publicado en la contraportada de EL PERIÓDICO EXTREMADURA el 28 de mayo de 2012.

05 octubre, 2009

Cirugía ética


Ética y estética son palabras parecidas. Hay quien las confunde gráfica y fonéticamente cuando la letra o la pronunciación se hacen imprecisas. Dentro de la palabra estética se encuentra escondida la otra, pero en nuestras sociedades son bien diferentes. La estética se ha comido a la ética, la ha engullido. Lo estético ha dejado de ser la primera impresión para convertirse en la impresión, la única. De ahí que se crucifique a dos niñas por la forma de vestir o que existan unas tablas de la ley de lo correcto y lo incorrecto que nadie sabe de dónde han surgido. Y mientras las apariencias imponen su dictadura y las clínicas de cirugía estética extienden el agosto a cualquier mes del año, la ética se diluye en cada rincón de la tierra. Los que dan consejos sin tapujos, los que alertan de la inviabilidad de salarios mínimos de mil euros y despiden trabajadores como quien poda un seto, se jubilan con tres millones al año sin que a nadie se le caiga la cara de vergüenza. El verbo parecer se ha convertido en una pieza clave para la configuración del mundo y el verbo ser ha perdido el escaso valor semántico que tenía. No hay que ser ni listo ni honrado, porque basta con parecerlo. La estética nos deja obnubilados y no intentamos descubrir si hay una ética, un fondo que sustente lo fatuo. Ponemos el grito en el cielo ante cualquier manifestación que se salga de lo tradicional, pero se nos queda cara de primo si un tipo con un reloj de oro reclama en una junta de accionistas inyecciones públicas de liquidez que acabarán en cuatro cuentas particulares. ¿Cuándo se abrirá la primera clínica de cirugía ética?

Historia de mi colección de "Fuellas"

Las navidades de 1984 las pasé, como era habitual, en Monzón. Y allí pude ver en el informativo regional de RTVE en Aragón una noticia sobre...