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15 julio, 2020

Baño de realidad

El trabajo de traducir de una lengua a otra es una tarea apasionante y complicada, especialmente al tratar de encontrar en tu propia lengua aquella expresión concreta que cada idioma ha solventado de formas dispares. Cuando algo te hace reconocer la verdad sobre una situación, en los países anglófonos utilizan reality check, un concepto que en español hemos resuelto con algo tan refrescante y estival como un baño de realidad.



En este verano de piscinas cerradas los baños de realidad se están volviendo de realeza, que no es lo mismo. La literatura universal nos dejó un cuento para explicarnos lo que ocurre cuando todas las voces nos invitan a creer que unos hilos invisibles han tejido el más asombroso traje para el emperador: nadie se atreve decir que no se ve, salvo quienes no creen en supercherías y afirman sin miedo que el monarca va desnudo.



Y una versión de aquel cuento se nos está cumpliendo. Ahora todos dicen que sabían que el anterior jefe del estado llevaba una vida muy alejada de la formalidad que decía representar. Tras la famosa entrevista de Selina Scott en el año 1992, se abrió una rendija por la que salían secretos de alcoba que ya no podían callarse porque eran archiconocidos. Pero los defensores del juancarlismo habían apuntalado previamente su gloria de muñidor de la transición y de su heroica intervención de madrugada en febrero del 81, episodios plagados de lagunas tan oscuras como las que hay en Soria junto a los Picos de Urbión.



Cuando el cargo público más importante de un estado se va pasando de padres a hijos dentro de una misma familia, con mucha endogamia y durante muchos siglos, se corre el peligro de que el siguiente que te toque en suerte vaya empeorando las fechorías de los últimos Alfonsos, de la funesta Isabel II o del felón Fernando VII.  A algunos todavía les convencía el glamour del papel cuché y las coronas doradas para justificar una institución que no atiende a los estrictos principios de igualdad consagrados en la Declaración Universal de los Derechos Humanos, pero ahora también ellos están recibiendo un baño de realidad, un reality check con doble sentido porque parece ser que los cheques que el emérito recibía y ocultaba al fisco tienen toda la pinta de ser, también, doblemente reales.



Si algún día los historiadores de aquí tienen acceso a los archivos oficiales con la misma facilidad que en otros países, tal vez podamos descubrir si las figuras históricas de finales del siglo XX fueron unos héroes frente al golpismo o unos medias tintas, si fueron unos patriotas que conseguían contratos para grandes empresas españolas o unos pillastres que se llevaban dudosas comisiones millonarias a Suiza y otros paraísos fiscales. 



Pero lo peor de toda esta historia es descubrir que quien te daba un discurso navideño pidiendo ejemplaridad, estaba sacando reintegros de seis cifras de origen espurio para gastos familiares. Y ahora, ¿cómo penalizamos al que defrauda en el IVA o se retrasa en la cuota de autónomos, si el Estado no puede castigar a su jefe emérito por presuntos delitos muchísimo más graves, cuantiosos y sostenidos en el tiempo? 

Publicado en el diario HOY el 15 de julio de 2020 



07 septiembre, 2016

Rasgarse las investiduras



El viernes pasado me quedé viendo por televisión la segunda votación de la fallida investidura de Mariano Rajoy. La cantinela de nombres me recuerda siempre a aquella sesión de febrero de 1981, que no se retrasmitió en directo aunque miles de personas digan que la vieron en vivo, y con los gritos de guardias civiles que surgieron en la radio tras el voto del diputado Manuel Núñez Encabo. La del viernes fue menos dramática, tuvo hasta momentos de una teatralidad insuperable y se llegó a mencionar incluso la ciudad de Badajoz.

Esto de que mencionen la ciudad en la que vives nunca se sabe si es para bien o para mal. En el acuerdo que habían firmado Rajoy y Rivera se habían olvidado de los trenes a Extremadura. Un olvido que también le ha ocurrido a la propia Renfe, que en un mapa oficial de la red nacional de AVEs y trenes de larga distancia muestra un tremendo hueco en blanco que se corresponde con el territorio de nuestra región, como si fuéramos una especie de desierto inhóspito al que no merece la pena prestar mucha atención. Desgraciadamente no es un error y es que a Extremadura no llega ningún tren de larga distancia a pesar de que los trayectos son los de mayor duración. Quizá en Renfe crean que, por llamarlos de “media distancia”, los viajes nos fueran a parecer más cortos.

Mientras salían los diputados del hemiciclo empezaba a correr como la pólvora la noticia de que José Manuel Soria, el ministro que tenía sociedades en Panamá y que estuvo mintiendo y toreándonos la pasada primavera hasta que la vergüenza y los documentos lo obligaron a dimitir, era premiado con un puesto en el comité ejecutivo del Banco Mundial y con una nómina de 226.000€ libres de impuestos. Aunque parecía que había alguna ligera crítica dentro del PP a este nombramiento, la cuestión parece que se empieza a zanjar con la idea de que se trata de un cargo técnico que ha sido elegido tras un proceso de selección. Para tranquilizar a quienes pudieran pensar que se trata de un caso de amiguismo - entiéndase el tono irónico – nos enteramos de que las cinco personas de la comisión seleccionadora eran altos cargos del gobierno vinculados al mismo partido. En otro país parecería todo un ejercicio de recochineo, pero aquí hay hasta quien afirma que no es para rasgarse las vestiduras. Y ese es quizá nuestro mayor problema, porque cuando Rajoy y Guindos han decidido mandar a Soria al Banco Mundial es porque saben que este escándalo no le restará ni un solo votante en las probables terceras elecciones de diciembre.


Mientras tanto, el gobierno en funciones nos reinstala unas reválidas educativas que ya consideraba obsoletas el propio Villar Palasí en el preámbulo de su Ley General de Educación de 1970. Esto de adelantar por la derecha a los ministros del tardofranquismo sí que es para rasgarse las vestiduras y, si me apuran, hasta las investiduras.

Publicado en el diario HOY el 7 de septiembre de 2016

27 enero, 2016

Entre enero y febrero

Anteayer se cumplieron 39 años del asesinato de los abogados de Atocha. Cuatro años más tarde, en 1981, también tuvimos unos días trepidantes por estas mismas fechas con la dimisión de Adolfo Suárez, el congreso de UCD en Palma de Mallorca y un golpe de Estado en plena sesión de investidura. El viernes se certificaba que el calendario nos había traído un tránsito de enero a febrero lleno de incertidumbres y sorpresas políticas de todo tipo. Por suerte ya hemos dejado atrás los días sangrientos y los ruidos de sables, así que solo nos queda acostumbrarnos a un juego muy habitual en muchos lugares del mundo pero que aquí no habíamos puesto en práctica jamás. Algo tan simple como contar los escaños, verificar cuánta gente ha respaldado a cada opción e intentar construir un gobierno y unas medidas en las que, como en la buena cocina, se respeten los porcentajes de cada ingrediente y se tenga claro qué plato se quiere elaborar.

Alguien ha dicho que vamos a ver muchas cosas por primera vez. Hubo un momento el pasado fin de semana en el parecía que nadie estaba dispuesto tomar el timón, porque los que mejores cartas obtuvieron el pasado 20D no sabían cómo utilizarlas y en la ronda de conversaciones con el jefe del Estado, como en muchos juegos de mesa, la expresión más escuchada era “paso”. Sí, como lo oyen, dos años de precampaña continuada para unas elecciones generales y al final los protagonistas principales, aquellos que se intercambiaron adjetivos como indecente, ruin, mezquino y deleznable en el debate del 14 de diciembre, se resisten a mover pieza en el tablero.

¿Qué va a pasar? Nadie lo sabe con certeza. Ayer hubo una redada más para detener a miembros del PP acusados de corrupción y el propio partido está imputado por destruir los discos duros de los ordenadores. La propia higiene democrática aconsejaría que la organización desde la que se cometieron tantas irregularidades dejara de estar durante algún tiempo al mando de la justicia y las fuerzas del orden. Pero todo apunta a que no: Celia Villalobos, la señora que jugueteaba al candy crash desde la presidencia del Congreso, mandaba ayer al gallinero del hemiciclo a los de Podemos con el apoyo de C’s y de la socialista andaluza Micaela Navarro. Parece un pequeño detalle de puesta en escena, pero hay mucho mensaje en este gesto. Cuando me enteré de la anécdota me di cuenta de que será muy difícil que el PSOE permita que Pedro Sánchez presida un gobierno de izquierdas para garantizar derechos sociales, conseguir una justicia independiente o poner la política al servicio de las personas menos favorecidas. Las presiones del Ibex 35 para que nada cambie imagino que están siendo muy fuertes, pero lo que más pesa es tener a tanto militante de peso en consejos de administración o deseando entrar en uno. Solo las bases socialistas pueden cambiar esto y no sé si les dejarán hablar. Así son los días entre enero y febrero.

Publicado en HOY el 27 de enero de 2016

03 marzo, 2014

Realidades prefabricadas

No me tragué la bola del documental de Évole pero eso no tienen ningún mérito: tras haber leído y hablado tanto sobre el 23F enseguida sospeché de que Federico Mayor Zaragoza pudiera haber representado a UCD en una reunión de ese calado, y me carcajeé al escuchar que Alfonso Guerra proponía a Summers como director de la opereta. Después de una semana hablando sobre el asunto y con un debate sobre el Estado de la Nación por medio, ahora mi preocupación es saber cuáles de las verdades unánimemente aceptadas han sido fabricadas para crearnos un estado de opinión. Algunas ya fueron desveladas, como aquel cormorán del Golfo Pérsico e impregnado de petróleo, que creíamos víctima de la maldad de Saddam Hussein y resultó ser daño colateral del Exxon Valdez en Alaska, hasta la matanza de Timisoara perpetrada por Ceausescu y que se rodó desenterrando muertos recientes del cementerio.

¿Se han preguntado qué será mentira? ¿Ganó España el mundial o fue un montaje perfecto de la Fura dels Baus? ¿Es cierto eso de que un negro ganó las elecciones en Estados Unidos? ¿Tendrán razón quienes afirman que la crisis económica es una estafa para reajustar el sistema de ganancias del capitalismo y poner a la chusma en su sitio? Uno quiere creer que todas estas preguntas retóricas forman parte de un relato tan absurdo como el de la supuesta Operación Palace, pero el debate parlamentario de esta semana me hace pensar que todo es posible, que el día menos pensado nos confesarán que la realidad descrita por algunos en el Congreso no pasaba de una simple broma que se les fue de manos. De muy mal gusto, por cierto.

Publicado en EL PERIÓDICO EXTREMADURA el 3 de marzo de 2013.

23 febrero, 2011

Fechas y recuerdos

Tengo la manía de acordarme de las fechas. En ocasiones hasta de detalles insignificantes. No se trata de una habilidad especial: todo depende del esfuerzo que se realice en retener lo que pasó en determinado momento. No sé qué hice el 12 de enero de este año, pero recuerdo perfectamente el 23 de febrero de 1981. Y todavía  mucho mejor la mañana del 24 de febrero. Tengo bien presente los nombres de los compañeros que llevaron escondidos dos transistores de radio y también la de otros dos compañeros (R.S.T. y P.C.V.) que, con apensas 14 años, nos atrevimos a decir que éramos contrarios al golpe de estado. No nos pegaron, pero nos miraron muy mal. En aquel colegio el resto de chavales, dejando al lado a unos cuantos que no se enteraban o no se pronunciaban, transmitían lo que veían en sus casas: unas horribles ganas de que triunfara el golpe militar. También el tutor, que nos daba ciencias y matemáticas, se soltó un discurso digno de El Alcázar. Y volví a casa a la una del mediodía, creyendo que el golpe había triunfado (era la información que contaban M.C.A. y F.J.F.F., los compañeros que tenían transistores clandestinos). Y durante años pensé que el golpe no había triunfado.

Con el paso de los años tuve acceso a versiones privilegiadas y llegué a la conclusión de que el golpe, si bien no había triunfado, sí había conseguido gran parte de sus objetivos políticos. Si una día hubiera en este país una república democrática, en la que se pudieran hacer críticas incluso a la jefatura del estado, entonces me atrevería a explicar a qué me refiero.  De momento, será mejor dejar que pase el tiempo y no creer a pie juntillas las versiones oficiales. 

Esta tarde, mientras escuchaba en la radio programas especiales, me he puesto a pensar qué será de aquellos compañeros de clase, qué pensarán, qué contarán a sus hijos de aquel día.

Historia de mi colección de "Fuellas"

Las navidades de 1984 las pasé, como era habitual, en Monzón. Y allí pude ver en el informativo regional de RTVE en Aragón una noticia sobre...