07 septiembre, 2016

Rasgarse las investiduras



El viernes pasado me quedé viendo por televisión la segunda votación de la fallida investidura de Mariano Rajoy. La cantinela de nombres me recuerda siempre a aquella sesión de febrero de 1981, que no se retrasmitió en directo aunque miles de personas digan que la vieron en vivo, y con los gritos de guardias civiles que surgieron en la radio tras el voto del diputado Manuel Núñez Encabo. La del viernes fue menos dramática, tuvo hasta momentos de una teatralidad insuperable y se llegó a mencionar incluso la ciudad de Badajoz.

Esto de que mencionen la ciudad en la que vives nunca se sabe si es para bien o para mal. En el acuerdo que habían firmado Rajoy y Rivera se habían olvidado de los trenes a Extremadura. Un olvido que también le ha ocurrido a la propia Renfe, que en un mapa oficial de la red nacional de AVEs y trenes de larga distancia muestra un tremendo hueco en blanco que se corresponde con el territorio de nuestra región, como si fuéramos una especie de desierto inhóspito al que no merece la pena prestar mucha atención. Desgraciadamente no es un error y es que a Extremadura no llega ningún tren de larga distancia a pesar de que los trayectos son los de mayor duración. Quizá en Renfe crean que, por llamarlos de “media distancia”, los viajes nos fueran a parecer más cortos.

Mientras salían los diputados del hemiciclo empezaba a correr como la pólvora la noticia de que José Manuel Soria, el ministro que tenía sociedades en Panamá y que estuvo mintiendo y toreándonos la pasada primavera hasta que la vergüenza y los documentos lo obligaron a dimitir, era premiado con un puesto en el comité ejecutivo del Banco Mundial y con una nómina de 226.000€ libres de impuestos. Aunque parecía que había alguna ligera crítica dentro del PP a este nombramiento, la cuestión parece que se empieza a zanjar con la idea de que se trata de un cargo técnico que ha sido elegido tras un proceso de selección. Para tranquilizar a quienes pudieran pensar que se trata de un caso de amiguismo - entiéndase el tono irónico – nos enteramos de que las cinco personas de la comisión seleccionadora eran altos cargos del gobierno vinculados al mismo partido. En otro país parecería todo un ejercicio de recochineo, pero aquí hay hasta quien afirma que no es para rasgarse las vestiduras. Y ese es quizá nuestro mayor problema, porque cuando Rajoy y Guindos han decidido mandar a Soria al Banco Mundial es porque saben que este escándalo no le restará ni un solo votante en las probables terceras elecciones de diciembre.


Mientras tanto, el gobierno en funciones nos reinstala unas reválidas educativas que ya consideraba obsoletas el propio Villar Palasí en el preámbulo de su Ley General de Educación de 1970. Esto de adelantar por la derecha a los ministros del tardofranquismo sí que es para rasgarse las vestiduras y, si me apuran, hasta las investiduras.

Publicado en el diario HOY el 7 de septiembre de 2016

No hay comentarios: