He echado en falta en la mesa de juramento un candelabro de los de siete velas, el corán, un buda pequeño, dos barritas de incienso quemándose y un pokémon. Menos mal que dijo Zapatero en la investidura que abogaba por un estado laico, porque si llega a estar a favor de un trato preferencial con los católicos se habría puesto de rodillas y habríamos rezado los misterios gloriosos y gozosos. Me imagino que el 14 de abril, cuando tomen posesión los ministros, podremos ver algo más acorde con lo que se predica. Hay que esperar unos días para hacer las primeras críticas pero, a simple vista, puedo decir que hay una persona que ha dejado el gobierno de manera absolutamente injusta e injustificada, y tres o cuatro que siguen en él inmerecidamente. Hay cosas de la reestructuración que me parecen también poco razonadas. Luego están otros asuntos que merecerían un debate más extenso: ¿es necesario que un dirigente político sepa algo de los asuntos que le va a tocar dirigir? Se admiten respuestas.