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21 noviembre, 2011

Como dios manda



Las campañas electorales se han convertido en un homenaje a Mario Moreno Cantinflas, un recuerdo de aquellas intervenciones en las que se entremezclaban frases lógicas con balbuceos y salidas absurdas. Algo similar a lo que muchos años después hizo Antonio Ozores en el Un, dos, tres, y que culminaba con tres palabras inteligibles que el público coreaba. Tras un rápido análisis sintáctico y semántico de varias entrevistas e intervenciones de Mariano Rajoy, uno llega a la conclusión de que no es necesario tener algo que comunicar para estar en las pantallas durante quince días (o más) y de sol a sol. En siete ocasiones ha respondido a preguntas concretas sobre acciones de gobierno con una sentencia grandilocuente y vacua: hacer las cosas como dios manda. Sabemos que no se refiere a los diez mandamientos sino a una de esas frases hechas que nos retrotraen al tiempo en el que por encima de las leyes humanas estaba la divina, creyeras o no. Quizá no haya que entender la expresión al pie de la letra o tal vez sí. Lo que está claro es que a Rajoy casi no le podremos acusar de incumplimientos porque se ha curado muy bien en salud. Resulta curioso que al principio de la transición nos quejáramos de que todos los discursos se resumían en el “puedo prometer y prometo”, mientras que ahora habríamos aplaudido un simple compromiso firme y cuantificado. Si todo sigue por este camino, de dejar en manos divinas nuestros designios, no sería de extrañar que el PP acabara modificando su nombre por el de Hezbollá, que en árabe significa partido de dios. En fin. Dios nos coja confesados y que sea lo que dios quiera.

Publicado en la contraportada de EL PERIÓDICO EXTREMADURA el 21 de noviembre de 2011.


12 enero, 2009

Probablemente


Me gustó mucho la filosofía de COU. Cada vez que me explicaban una corriente de pensamiento me hacía ferviente seguidor, sucesivamente, de Heráclito, Sócrates o Platón. Todo se torció con Santo Tomás, ya que sus vías tomistas para demostrar la existencia de dios me sirvieron para cerciorarme de lo contrario. La cuestión es que esta manía de asustar con el fuego eterno a quienes sólo creemos en el raciocinio ha llegado hasta nuestros días. Hace unos meses los autobuses londinenses amenazaban con el infierno a los ateos hasta que una joven escritora, Ariane Sherine, propuso desde su blog una colecta para hacer publicidad de un mundo sin seres superiores y un alegato en favor del hedonismo. Como era de esperar, ya tenemos por aquí autobuses forrados de proclamas en torno a la existencia divina y, de momento, quienes se frotan las manos son las agencias de publicidad, las que están aprovechando el filón de un producto que no se vende en supermercados. La idea de Ariane Sherine tiene el atractivo de comenzar con una duda y, lejos de proclamas absolutas, usa el adverbio probablemente, invitando a reflexionar y estimulando el espíritu crítico. Más preocupante es la contracampaña iniciada por una iglesia evangélica y que afirma de forma categórica la existencia de dios. Me temo que algún inspector de consumo quisquilloso les presente una denuncia por publicidad engañosa, les conmine a demostrar científicamente la certeza de esa existencia y les obligue a retirar el producto del mercado. Sería curioso que el debate de tres mil años de pensamiento acabara dirimiéndose en una junta arbitral de consumo.



Esta foto es de S. Sánchez en EL PAÍS. la de arriba es del blog de Ariene

Historia de mi colección de "Fuellas"

Las navidades de 1984 las pasé, como era habitual, en Monzón. Y allí pude ver en el informativo regional de RTVE en Aragón una noticia sobre...