21 noviembre, 2011

Como dios manda



Las campañas electorales se han convertido en un homenaje a Mario Moreno Cantinflas, un recuerdo de aquellas intervenciones en las que se entremezclaban frases lógicas con balbuceos y salidas absurdas. Algo similar a lo que muchos años después hizo Antonio Ozores en el Un, dos, tres, y que culminaba con tres palabras inteligibles que el público coreaba. Tras un rápido análisis sintáctico y semántico de varias entrevistas e intervenciones de Mariano Rajoy, uno llega a la conclusión de que no es necesario tener algo que comunicar para estar en las pantallas durante quince días (o más) y de sol a sol. En siete ocasiones ha respondido a preguntas concretas sobre acciones de gobierno con una sentencia grandilocuente y vacua: hacer las cosas como dios manda. Sabemos que no se refiere a los diez mandamientos sino a una de esas frases hechas que nos retrotraen al tiempo en el que por encima de las leyes humanas estaba la divina, creyeras o no. Quizá no haya que entender la expresión al pie de la letra o tal vez sí. Lo que está claro es que a Rajoy casi no le podremos acusar de incumplimientos porque se ha curado muy bien en salud. Resulta curioso que al principio de la transición nos quejáramos de que todos los discursos se resumían en el “puedo prometer y prometo”, mientras que ahora habríamos aplaudido un simple compromiso firme y cuantificado. Si todo sigue por este camino, de dejar en manos divinas nuestros designios, no sería de extrañar que el PP acabara modificando su nombre por el de Hezbollá, que en árabe significa partido de dios. En fin. Dios nos coja confesados y que sea lo que dios quiera.

Publicado en la contraportada de EL PERIÓDICO EXTREMADURA el 21 de noviembre de 2011.


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