Recuerdo mis primeros días de Facultad como grises, nebulosos y asfixiantes. No hablo del clima de aquellas fechas, ni es una descripción psicológica de sentimientos. Me refiero al interior de las aulas, sobre las que sobrevolaba una neblina que impedía ver los trazos de tiza del profesor Rebollo o del inolvidable Ángel Rodríguez Sánchez. Los pupitres corridos se llenaban de improvisados ceniceros de papel y el asma me obligaba a acercarme a las puertas que daban a unas terrazas desde las que veíamos la montaña cacereña. En alguna ocasión intenté abrir la ventana para respirar, pero la inmensa mayoría de mis compañeros, con su Ducados en la mano, se abalanzaron sobre mí tachándome de insensato e insolidario: las rendijas de aire fresco que me permitían respirar eran para ellos un frío insoportable y asesino. Parece mentira. Y nos lo parecerá también dentro de unos años, cuando contemos a nuestros nietos que hubo un tiempo en el que tomar una café y una tostada sin humo era muy difícil, o que beber unos vinos y probar unas tapas sin olor a tabaco era imposible. Desde ayer la vida será más fácil para el 70 % de la población que no fuma y para algunos fumadores, cada vez más, que ya eran conscientes de que su adicción a la nicotina no se podía aliviar en cualquier lugar y de cualquier manera. Me temo que la ley que estrenamos ayer tendrá sus dificultades y que habrá que pedir hojas de reclamación hasta que el civismo se implante. Pero este camino no tiene vuelta atrás. Sería descorazonador que la industria tabaquera y cuatro hosteleros nos hicieran regresar a los días de nebulosas asfixiantes. 03 enero, 2011
Nebulosas grises
Recuerdo mis primeros días de Facultad como grises, nebulosos y asfixiantes. No hablo del clima de aquellas fechas, ni es una descripción psicológica de sentimientos. Me refiero al interior de las aulas, sobre las que sobrevolaba una neblina que impedía ver los trazos de tiza del profesor Rebollo o del inolvidable Ángel Rodríguez Sánchez. Los pupitres corridos se llenaban de improvisados ceniceros de papel y el asma me obligaba a acercarme a las puertas que daban a unas terrazas desde las que veíamos la montaña cacereña. En alguna ocasión intenté abrir la ventana para respirar, pero la inmensa mayoría de mis compañeros, con su Ducados en la mano, se abalanzaron sobre mí tachándome de insensato e insolidario: las rendijas de aire fresco que me permitían respirar eran para ellos un frío insoportable y asesino. Parece mentira. Y nos lo parecerá también dentro de unos años, cuando contemos a nuestros nietos que hubo un tiempo en el que tomar una café y una tostada sin humo era muy difícil, o que beber unos vinos y probar unas tapas sin olor a tabaco era imposible. Desde ayer la vida será más fácil para el 70 % de la población que no fuma y para algunos fumadores, cada vez más, que ya eran conscientes de que su adicción a la nicotina no se podía aliviar en cualquier lugar y de cualquier manera. Me temo que la ley que estrenamos ayer tendrá sus dificultades y que habrá que pedir hojas de reclamación hasta que el civismo se implante. Pero este camino no tiene vuelta atrás. Sería descorazonador que la industria tabaquera y cuatro hosteleros nos hicieran regresar a los días de nebulosas asfixiantes. 25 mayo, 2009
Alta definición

01 mayo, 2008
Símbolos religiosos

Esta semana ha aparecido en prensa algo que no debería haber sido noticia. Resulta que el PP ha denunciado que en el Colegio Público General Navarro de Badajoz se han retirado de las aulas los símbolos religiosos. Y digo que no debería haber sido noticia porque deberían haber sido eliminados todos los signos confesionales de edificios y actos públicos en 1978. No entraré a discutir la patética argumentación de Díez Solís, del PP extremeño, que considera el acto como una afrenta a la religión y a los sentimientos de los católicos.
Estas cosas se deberían haber solucionado hace tiempo y no hace falta ni darles publicidad: La Consejera envía una circular a los directores de los centros recordando que no debe haber en las aulas de los centros públicos simbología de ninguna religión particular... y ya está. Es que no hay que perder más tiempo en discusiones. ¿Acaso cree el Sr. Solís que en el colegio público de Talayuela debería haber una sala alfombrada con un mirhab orientado a la Meca?
Pues eso: coherencia.
Nota: La foto la tomé yo mismo, en febrero de 2006, en un colegio público de Badajoz, el más cercano geográficamente al General Navarro. El mes pasado continuaban en ese centro público las imágenes de ejecutados en cruz colgandode las paredes, incluso imágenes de una mujer, madre del ejecutado.
30 abril, 2007
Pasar de curso
Historia de mi colección de "Fuellas"
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