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27 enero, 2016

Entre enero y febrero

Anteayer se cumplieron 39 años del asesinato de los abogados de Atocha. Cuatro años más tarde, en 1981, también tuvimos unos días trepidantes por estas mismas fechas con la dimisión de Adolfo Suárez, el congreso de UCD en Palma de Mallorca y un golpe de Estado en plena sesión de investidura. El viernes se certificaba que el calendario nos había traído un tránsito de enero a febrero lleno de incertidumbres y sorpresas políticas de todo tipo. Por suerte ya hemos dejado atrás los días sangrientos y los ruidos de sables, así que solo nos queda acostumbrarnos a un juego muy habitual en muchos lugares del mundo pero que aquí no habíamos puesto en práctica jamás. Algo tan simple como contar los escaños, verificar cuánta gente ha respaldado a cada opción e intentar construir un gobierno y unas medidas en las que, como en la buena cocina, se respeten los porcentajes de cada ingrediente y se tenga claro qué plato se quiere elaborar.

Alguien ha dicho que vamos a ver muchas cosas por primera vez. Hubo un momento el pasado fin de semana en el parecía que nadie estaba dispuesto tomar el timón, porque los que mejores cartas obtuvieron el pasado 20D no sabían cómo utilizarlas y en la ronda de conversaciones con el jefe del Estado, como en muchos juegos de mesa, la expresión más escuchada era “paso”. Sí, como lo oyen, dos años de precampaña continuada para unas elecciones generales y al final los protagonistas principales, aquellos que se intercambiaron adjetivos como indecente, ruin, mezquino y deleznable en el debate del 14 de diciembre, se resisten a mover pieza en el tablero.

¿Qué va a pasar? Nadie lo sabe con certeza. Ayer hubo una redada más para detener a miembros del PP acusados de corrupción y el propio partido está imputado por destruir los discos duros de los ordenadores. La propia higiene democrática aconsejaría que la organización desde la que se cometieron tantas irregularidades dejara de estar durante algún tiempo al mando de la justicia y las fuerzas del orden. Pero todo apunta a que no: Celia Villalobos, la señora que jugueteaba al candy crash desde la presidencia del Congreso, mandaba ayer al gallinero del hemiciclo a los de Podemos con el apoyo de C’s y de la socialista andaluza Micaela Navarro. Parece un pequeño detalle de puesta en escena, pero hay mucho mensaje en este gesto. Cuando me enteré de la anécdota me di cuenta de que será muy difícil que el PSOE permita que Pedro Sánchez presida un gobierno de izquierdas para garantizar derechos sociales, conseguir una justicia independiente o poner la política al servicio de las personas menos favorecidas. Las presiones del Ibex 35 para que nada cambie imagino que están siendo muy fuertes, pero lo que más pesa es tener a tanto militante de peso en consejos de administración o deseando entrar en uno. Solo las bases socialistas pueden cambiar esto y no sé si les dejarán hablar. Así son los días entre enero y febrero.

Publicado en HOY el 27 de enero de 2016

30 diciembre, 2015

Muy al sur de Dinamarca

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Llevaba mucho tiempo recibiendo la recomendación de ver una serie de televisión danesa titulada Borgen, pero nunca encontraba tiempo. La semana pasada escuché en la radio a un periodista de ese país en el que llevan cien años sin mayoría absoluta, con un parlamento de 180 escaños y una decena de grupos representados de manera estrictamente proporcional a los votos, donde ninguno de ellos supera mucho más del 25% de la cámara y con la tradición de formar gobiernos de coalición muy diferentes y con más de dos partidos. Así que anteayer vi los dos primeros capítulos de la primera temporada y empecé a apuntar curiosas casualidades, coincidencias y algunas diferencias sustanciales.

En los dos primeros episodios vemos un primer ministro que se despeña en las elecciones por un caso de corrupción que aquí consideraríamos peccata minuta, un líder de la oposición que tiene más enemigos dentro de su partido que fuera, y una tercera fuerza que sube como la espuma tras un brillante minuto final en el debate televisado. Si no fuera porque la serie tiene varios años pensaría que los guionistas nos estaban copiando el escenario y la trama. Pero pasemos de la ficción escandinava y aterricemos muy al sur de Dinamarca, donde las urnas nos han dado un escenario que en latitudes desarrolladas y cívicas consideran natural y que aquí parece la antesala del fin del mundo.

Hace diez días depositamos en las urnas unos sobres blancos en los que se podía leer la leyenda Diputados/as. En España no elegimos directamente ni presidentes de gobierno, ni de comunidad autónoma, ni alcaldes, algo que se le olvida a muchos medios de comunicación e incluso a muchos políticos. Así que nuestras normas son muy parecidas a las de esos países nórdicos a los que tanto admiramos por haber consolidado un estado de bienestar y una igualdad social que aquí todavía nos parece utópica. Cuando escucho a los viejos líderes reclamando sistemas electorales que garanticen rodillos y mayorías absolutas en aras de una mejor gobernabilidad, los apunto en mi agenda para no olvidar sus nombres. Quienes anteponen la eficacia del “ordeno y mando” a la capacidad de dialogar y gobernar favoreciendo a un espectro más amplio, es porque quizá encierren en sí mismos a pequeños dictadores y no a demócratas convencidos.

Si Dinamarca ha conseguido un nivel de vida y estabilidad envidiable con un parlamento fraccionado, con una representación fiel de la población y con gobiernos de varios partidos, es porque es posible. Y no valen excusas de que tenemos diferente clima o mentalidad: las mentalidades se cambian y quizá sea ese nuestro problema, que hay demasiados políticos que creen que gobernar eficazmente consiste en no tener que escuchar a nadie a la hora de decretar. No hay mayor desgobierno que olvidarse de la mayoría de la gente corriente para favorecer los intereses de quienes quieren mandar sin presentarse a las elecciones. Eso sí que es lo peor.
 


Publicado en el diario HOY el 30 de diciembre de 2015. 

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Las navidades de 1984 las pasé, como era habitual, en Monzón. Y allí pude ver en el informativo regional de RTVE en Aragón una noticia sobre...