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11 febrero, 2013

Desenmascarar


http://m1.paperblog.com/i/24/245151/ayuda-desenmascarar-L-1.jpegMañana, cuando acabe el último baile del carnaval, podríamos aprovechar el momento de quitarse el antifaz y desenmascarar unas cuantas de esas historias que venimos padeciendo y que, no sé si por miedo o por vergüenza, nunca nos hemos atrevido a afrontar. Podríamos comenzar desvelando los nombres de quienes se llevaron el dinero a los paraísos fiscales e intentan regularizarlo ahora al 10%, cuando los que sí cumplieron con su deber pagaron en su momento del 20% en adelante. También necesitaríamos terminar de una vez con la sangría de dinero negro que está acabando con todo, aunque para ello hubiera que retirar de la circulación los billetes grandes o duplicar el número de inspectores fiscales. No estaría de más conseguir que los partidos políticos dejaran de dictar normas para su propia financiación y que trampean al minuto de aparecer en los boletines oficiales.

Ha llegado el momento de colocar las cartas boca arriba y de poner unas nuevas reglas del juego que sean efectivas. Pero si graves son los desfalcos, las comisiones ilegales, las adjudicaciones amañadas, los informes ficticios a precio de oro y mil tropelías parecidas, peor es el daño de la desmoralización generalizada a la que nos han ido llevando algunas élites desvergonzadas que se creían impunes. Cuando los comedores sociales tienen lista de espera y los coches de alta gama son los únicos que aumentan sus ventas es porque el concepto de justicia ha desaparecido por completo a nuestro alrededor. Nuestro sistema socio-político no admite más remiendos ni correcciones: necesitamos una página nueva en la que escribir, sin máscaras y con buena letra.

Publicado en las páginas de opinión de EL PERIÓDICO EXTREMADURA el 11 de febrero de 2013.

16 abril, 2012

No somos todos


El martes se abrían las puertas virtuales de Hacienda para hacer las declaraciones de renta y una avalancha bloqueaba los sistemas informáticos. Podría interpretarse como una señal del alto nivel de concienciación ciudadana por cumplir con su deber, pero hay quien cree que no es así: más que el deseo ferviente de apoquinar y arrimar el hombro por el bien común, las prisas eran por cumplimentar las declaraciones lo antes posible, con la esperanza de que las devoluciones sirvan para vivir un pequeño desahogo. No hay nada como pagar impuestos en una sociedad que es capaz, con el apoyo de los que más tienen, de crear servicios que pueden ser utilizados por todas las personas sin que se les mire su cartera antes de entrar. Por eso no me duele ni un céntimo de mis impuestos cada vez que me encuentro con gentes muy humildes en la consulta del centro de salud de mi barrio, donde el médico las llama por su nombre. Tampoco me duele ese dinero pagado cuando veo los esfuerzos que hacen la mayoría de los profesores en un mundillo lleno de dificultades, o la amabilidad de esa funcionaria del registro que siempre está de buen humor y trasmite calma a los de la cola. Cuando Paco Fernández Ordóñez inventó aquello de que la Hacienda con mayúsculas éramos todos, nunca pensó que algún día se daría una puñalada trapera a los que dependen de una nómina, mientras una puerta legal daba la absolución a los defraudadores, evasores, especuladores y detentores del dinero negro. Me temo que Hacienda no vamos a ser todos: unos seguirán siendo hacendados y otros solo lo seremos comprando la marca blanca de Mercadona.

Publicado en la contraportada de EL PERIÓDICO EXTREMADURA el 16 de abril de 2012

05 abril, 2010

Hacer la pascua




Resulta que estar como unas pascuas significa estar alegre y, en cambio, hacer la pascua a alguien es fastidiarlo y molestarlo. Hoy es lunes de pascua y la gente ha aprovechado la primera luna llena de la primavera para huir de la rutina, echarse a la carretera u ocultarse bajo túnicas oliendo a cera quemada. En muchos lugares del mundo esta es una fecha con muchos huevos, de chocolate o de gallina, en la que se supone que la luz va a hacer renacer todo e impregnarlo de fertilidad. Los campos se van llenando de colorido y los vendedores de antihistamínicos van haciendo hueco en sus bolsillos y se carcajean al escuchar la palabra crisis. Otros que no entienden de crisis son los que, como Jaume Matas, se gastan 300 euros en una escobilla de retrete y viven en un palacete de tipo B, que no es que sea de menor categoría sino que ha sido pagado con un dinero al que llaman negro. Llevo años escuchando que si el fraude fiscal se atajara de forma contundente podríamos permitirnos incluso algún lujo colectivo. Pero resulta casi imposible hacer entender a demasiada gente que cuando uno pide una factura sin IVA está alargando las listas de espera hospitalarias y dejando una guardería pública llena de goteras. Defraudar todavía no recibe ninguna condena ni reprobación social y esto empezará a cambiar el día que en cada reunión social nos pongamos serios y tomemos a quienes defraudan como lo que son, seres que se parecen más a ladrones que a Robin Hood. Seamos conscientes de que quien defrauda y se vanagloria está poco menos que robándonos la cartera y riéndose en nuestra cara. Haciéndonos la pascua.
Publicado en la contraportada de EL PERIÓDICO EXTREMADURA el 5 de abril de 2010.

Historia de mi colección de "Fuellas"

Las navidades de 1984 las pasé, como era habitual, en Monzón. Y allí pude ver en el informativo regional de RTVE en Aragón una noticia sobre...